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Para tod@s en navidad

Amigas, amigos, blogueros todos. Faltan algo más de treinta y tantas horas para celebrar el día que más espero cada año.

Es para mí la navidad motivo de alegría, de felicidad. La familia reunida y mis dos hijos conmigo. ¿Qué más podría pedir?.

Sin embargo, no he escrito hoy para hablarles de eso. Tampoco estoy aquí para pedir. Al igual que Naky, yo siento la necesidad es de agradecer y en todo caso de dar.

En primer témino porque mi salud es buena (por lo menos hasta que vaya al médico).

Luego porque mis dos hijos queridos están conmigo, son cada día más inteligentes y cada vez son más hermosos (esto del amor paternal siempre es exagerado, disculpen).

Quiero también agradecer por las posibilidades que actualmente se me están presentando para iniciar un proyecto aplazado por muchos años.

Es menester agradecer también porque se me ocurrió la idea de abrir éste blog. Ello me ha permitido conocer a muchísima gente de lo más variopinta. Gente que me ha brindado alegrías, apoyo, solidaridad, conocimientos, y algo que hoy día es dificil conseguir: amistad.

Por ahí dicen que no es bueno mencionar a la gente en estos agradecimientos, porque siempre se nos pasa alguien de largo, sin embargo, me veo impelido a nombrarles, porque para mi es placentero y es una manera de honrarles por su amistad. Lo haré, eso sí, sin mucho aspaviento. Sólo diré sus nombres o alias y los mencionaré en estricto orden alfabético para evitar herir susceptibilidades: Alex, Bufón, Carman, Cereza, Consuelo, Cosmo, Croncho, Edelweiss, Eduardo, Elsa, Eroserena, Especialista, Flaca, Fósforo, German, Godot, Gustaborracho, Infélix, Jorge, JorgeLetralia, Juanito, Khabi, LaMae, Laura, Loco, LuisCarlos, Mariposa, Melvin, Nacarid, Naky, Oswaldo, Petrusco, Queen, Resonancias, Shekinah, SiempreBuena, Ricky, Suicida, Yreal.

A tod@s gracias por haberse aparecido en mi vida, gracias por leerme, gracias por estar ahí, gracias por hacerme reir, en fin, simplemente gracias. A tod@s mis más grandes felicidades y deseos de que logren lo que desean, de que sigan pasando por aquí y por supuesto de que sigan por ahí para visitarles cada vez que haya oportunidad.

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Hoy se celebra el Global Orgasm, así que a darle duro, además hay que aprovechar que hoy es viernes de aroma para que enviemos esos orgamos de paz y buenos deseos a nuestra malquerida y maltratada Tierra. Bastante que lo necesita nuestro poble planeta.

NOTA: La imagen fue extraida de la página de Global Orgasm.
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Un cuento de sexo

El sexo difícilmente se trata solo de sexo. Shirley MacLaine

Desde hace algunos años he estado escribiendo relatos cortos sobre situaciones, fantasías y hechos de sexo. Muchos son ficción, otros sublimación de mi realidad y otros tantos una mezcla de ambas cosas.

Meses atrás publiqué una historia a la cual llamé "Para ti mujer". En aquel momento no era mucha la gente que me leía, ahora la cuestión es diferente, sigue sin leerme mucha gente, pero quienes me siguen están siempre pendientes de lo que escribo.

De ahí a que se me ocurriera pedirles que me dijeran si les parecía positiva o no la publicación de otro relato de éste género literario que tanto me gusta. Nadie respondió a mi propuesta así que he pensado que todos desean leer sobre el tema (¿a quién no le gusta el sexo?).

Lo que leerán a continuación es un relato ambientado en un futuro - próximo o no - y describe una fantasía que ha dado vueltas en mi cabeza desde hace bastante tiempo.

Para no aburrirles, he aquí el texto.
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Carlos y Liliana

No se conocían personalmente, pero Liliana y Carlos Luis estaban enamoradísimos. Un error en un número marcado habían llevado a ambos a mantener una relación que ya databa de seis meses atrás.

Sin embargo, algo empañaba la relación, hasta ese momento, perfecta. Liliana estaba embarazada de Carlos...

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Carlos Luis, oficinista, técnico universitario, veintitantos años, soltero, sin hijos, aún vivía con sus padres. Soñaba con conseguirse un mejor trabajo, seis años, casi siete llevaba trabajando en esa compañía. Empezó haciendo sus pasantías profesionales y luego de graduarse el propietario había decidido darle: “Una excelente oportunidad de crecer”, como le había dicho en aquella ocasión. Sin embargo Carlos Luis pensaba que vaciar los libros contables en un sistema ofimático todos los días durante tantos años, no era precisamente una excelente oportunidad y aunado a esto, desde que trabajaba para la compañía, aún cuando jamás había faltado a su trabajo, cuando ni siquiera había llegado tarde un solo día, su salario seguía siendo el mínimo y sólo había sido incrementado por las exigencias hechas a las empresas a través de leyes que las obligaban a subir los salarios.


En pocas palabras, Carlos Luis resultaba ser uno más del montón, un hombre gris, con un futuro gris y una carrera, si es que así podía llamársele, más gris aún.

Liliana, la virginal Liliana sólo contaba con diecinueve años y estaba en su primer año de universidad. Aún mantenía en su personalidad restos de una adolescencia recién finalizada. Sus maneras y comportamiento mantenían de continuo regresiones – con pataletas incluidas – de lo que había sido una jovencita consentida, sin necesidades económicas o emocionales y sobre todo, complacida en todo lo que pedía.

Su futuro se veía promisorio, más aún porque su padre, un señorón, con dinero, poder e influencias, movía los hilos necesarios para que su niña mimada no sufriera por nada ni nadie y menos aún se pudiera ver mezclada con gentuza que no era merecedora de alcanzar tan altas esferas. Así de imbécil era el padre de Liliana.

El día que se conocieron, Carlos Luis debía hacer una llamada a un proveedor de la empresa. Lamentablemente para el proveedor pero para la dicha del propio Luis Carlos, éste equivocó el número y contactó sin querer con Liliana. Esa primera conversación fue entrecortada sobre todo por la vergüenza que Carlos le expresó a Liliana debido a su equivocación. Sin embargo, ocurrió que pocos días después Carlos volvió a errar el número y se encontró hablando nuevamente con Liliana.

La tercera vez, Carlos Luis se encontraba aburrido y aprovechando que su supervisor había salido, decidió llamar a Liliana, esta vez no sería una equivocación, él llamaba con la intención de conversar con ella. Marcó el número y esperó a que respondiera. De pronto un pensamiento cruzó velozmente. ¿Y si no era ella quien respondía?, ¿qué debía hacer?. - Aló – se escuchó una voz en el auricular.

Carlos Luis colgó inmediatamente cortando la llamada. Estuvo un rato mirando el teléfono y dando golpecitos a un lapicero con su dedo. No aguantando más decidió que si no respondía “ella” – aún desconocía su nombre – preguntaría por cualquiera y daría una disculpa por el número equivocado.

Volvió a marcar, y esperó: - Aló – dijo nuevamente la voz en el auricular. Pero Carlos Luis no la reconoció. Un nombre se le vino a la mente y fue lo primero que dijo: - Con Liliana por favor.
- Ella habla, ¿quién es?.

Carlos Luis sintió terror. ¡No podía ser!, ¿cómo era que “ella” se podía llamar Liliana?. ¡Dios!. Colgó, o más bien tiró el auricular. Desde su cubículo uno de los compañeros de Carlos Luis le miró molesto por el ruido. – Disculpa, se me calló el teléfono – dijo Carlos Luis apenado.

El otro volteó nuevamente y siguió con su trabajo. Carlos Luis, por su parte estaba temblando, era increíble, sólo dijo un nombre, el primero que se le ocurrió y la más grande casualidad hizo que el nombre que había pensado fuera el de “ella”.

Esa tarde, Carlos Luis desistió de volver a llamarla, estaba muy ofuscado y nervioso para hacerlo. Aún le costaba asimilar la idea de que aquella voz se llamara Liliana. Terminó de vaciar en el sistema el trabajo pendiente de esa tarde y se marchó a su casa como todos los días.

Mientras caminaba hacia la estación del metro, Carlos Luis no dejaba de pensar en aquella voz cuyo nombre ya conocía. Se dijo así mismo que al día siguiente, apenas se presentara la oportunidad llamaría nuevamente, eso si, esa siguiente vez no colgaría, se presentaría ante ella. Quien sabe, tal vez podría conocerla en persona, tal vez ella era hermosa, quien sabe.

Continuará...
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Una hada en la autopista

Raquel, de sólo seis años, asomaba su rostro por la ventanilla del vehículo que su madre guiaba camino a la escuela. Habían salido de la casa minutos antes como todos los días, después de desayunar un cereal que más parecía un compendio de piedras de colores que semillas de alguna planta.

La niña sonreía mientras el viento pegaba fresco sobre su rostro infantil. Pensaba en sus amiguitas de la escuela, miraba los otros carros que pasaban en dirección contraria por la avenida que ahora transitaban y sacaba la lengua mofándose de algunos conductores que distraídos no se percataban de la niña que llevaba casi medio cuerpo fuera del carro.

Su madre manejaba distraída, ocupada en una llamada que recibiera hacía unos momentos en su móvil. La mujer de unos treinta años discutía a través del aparato con alguien que seguramente la contrariaba, ya que la discusión bullía por momentos.
- ¡Ya te lo dije antes Raúl!, - imponía la mujer - los documentos están en la primera gaveta de mi archivo. Y continuaba: - Si no los encuentras, deja todo así, yo me encargo al llegar a la oficina.

La niña miraba por momentos a su madre y sonreía pensando que ella quería ser igual a esa hermosa mujer que manejaba, discutía por el teléfono y además sabía como hacerla sentir bien con sólo un abrazo y un beso.

Raquel apoyó sus manitas en el borde del cristal de la ventanilla y se estiró, su cuerpo estaba fuera del carro hasta la cintura y ahora el viento, debido a la velocidad, le había desprendido el hermoso lazo de color rosa que sostenía sus cabello. La niña volteó la cabeza y vio el trozo de tela revolotear entre los carros que detrás suyo transitaban en la misma dirección. – Yo también quiero ser como un lazo – pensó la niña entrecerrando los ojos.

La pequeña soltó sus manos levantándolas hacia el cielo al tiempo que cerraba sus ojos disfrutando de la brisa que ahora casi la golpeaba. Ahora transitaban por el canal rápido de una autopista interurbana y el tránsito era veloz, todo el mundo llevaba prisa, todo querían llegar temprano, todos querían llegar a tiempo.

La madre de Raquel continuaba discutiendo por el teléfono: - ¡Búscalos Raúl!, no seas terco. Es más vale, no voy a seguir perdiendo mi tiempo contigo, cuando llegue allá tendremos una seria conversación. No es posible que tenga que soportar esto.

Las manos de Raquel ahora se bamboleaban haciendo ochos en la brisa y las usaba como aletas para que elevaran o bajaran sus extremidades como si de alerones se tratara. Reía casi a carcajadas pero la brisa se llevaba su jolgorio haciéndolo mudo en el tráfico de la autopista. Sus cabellos ondeaban como agua en la brisa y la niña disfrutaba de las sensaciones que la envolvían.

Un conductor al otro lado de la vía observaba desde la distancia la forma que sobresalía de un vehículo que venía en su dirección por el carril contrario. Aguzó la mirada y creyó observar una hada revoloteando alrededor del vehículo que dirigía hacia él. Frotó uno de sus ojos y luego el otro creyendo que estaba viendo borroso. Pero luego de esto seguía viendo a la hermosa y pequeña hada cuyos cabellos serpenteaban en la brisa. Sus manos se movían como bailando siguiendo una música que él no podía escuchar.

El conductor siguió mirando a la niña-hada y entró en un estado de sopor que lo hizo abstraerse por completo de lo que ocurría a su alrededor. Se escuchó la corneta de un carro sonando debido al inminente choque que se produciría entre el conductor entretenido por la hada de cabellos volantes y el vehículo a su lado.

Desde su ventanilla Raquel observaba todo lo que ocurría mientras se acercaban más y más al vehículo del hombre que la miraba fijamente desde el asiento del conductor en el otro canal de la autopista. De pronto, sin saber como, pudo ver las pupilas del hombre y le mostró su sonrisa más hermosa. - ¡Raquel! – gritó su mamá -, ¿qué haces con la cabeza fuera del carro?. ¡Métete!, me vas a matar de un susto niña. De inmediato la pequeña se introdujo al vehículo.

Cuando la pequeña hada desapareció el hombre se dio cuenta de que estaba a punto de colisionar con el vehículo a su lado. El otro conductor había hecho una maniobra hacia su derecha pero ya no quedaba más espacio. El hombre hizo un brusco movimiento al volante y retomó su carril. Su respiración era entrecortada, estaba sudando frío y sus manos temblaban aferrándose al volante. Después de algunos minutos su respiración volvió a la calma y con ella regresó la imagen de la pequeña hada que hacía unos momentos había visto hermosa, alegre, feliz, con esa sonrisa que jamás podría olvidar y esa mirada que le mostró cual bella es la vida.

La mamá de Raquel abrazaba a su hija en la puerta de la escuela mientras le decía:
- Raquel, hijita, no vuelvas a hacer eso, fíjate que hasta extraviaste el lazo que te regaló ayer tu papá.
- Esta bien mami, no vuelvo a hacerlo. Respondió Raquel regalándole a su madre una tierna mirada.
- Bueno, te recojo a mediodía, pórtate bien – finalizó la mujer dándole un beso en la mejilla a la niña.

La pequeña Raquel vio a su madre meterse en el carro, se volteó y entró corriendo mientras otras niñas la esperaban todas sonrientes, todas alegres.

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A todas y todos aquellos que están participando en la rifa de la camioneta Hummer, ofrecida por esta redacción en días pasados, les tenemos un informe pormenorizado sobre esta rifa a realizarse próximamente.
  • No se ha realizado el sorteo debido a que aún la camioneta no se encontraba en territorio nacional. Hace dos días me llamaron desde el puerto de La Guaira avisándome de la llegada del vehículo, pueden ver el mismo en las fotos siguientes.
  • Se le hicieron algunos arreglos a la camioneta con la finalidad de convertirla en una limusina, con equipos de sonido de última generación, así como un bar y asientos para dieciocho o veinte personas.
  • Además tiene un sistema completo de XBox 360 justo en la parte trasera con una pantalla de plasma de 42 pulgadas (ver imágen a la adjunta).
  • El vehículo incluye (sólo por el día de la entrega) un chofer del sexo seleccionado por el o la ganadora bajo sus especificaciones físicas. El(la) mismo(a) complacerá las más enfermizas fantasías de la dama o el caballero ganador de la camioneta.
  • De igual manera el vehículo incluye una caja del licor favorito del o la ganadora. En caso de elegir cerveza el número de cajas se incrementa por cinco (eso debido a los costos).
  • A más tardar la próxima semana (posiblemente éste fin de semana) se hará el sorteo. Creo que sería algo espectacular pasar el día de las elecciones dando vueltas de centro de votación en centro de votación luciéndose en éste carrazo.
Hasta aquí el boletín informativo, a todos y todas, saludos y muchos deseos de suerte para el sorteo.
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Mi catire Páez o como me convertí en padre


Se supone que esto debo publicarlo mañana, pero hay dos buenas razones para no hacerlo. La primera es que no me aguanté las ganas de compartir con todo el mundo lo que escribí, y en segundo lugar, no quise arriesgarme a que pudiera ocurrir algo que me impidiera publicar éste post.

Espero que les agrade, y si desean comentar algo, por favor háganlo mañana, hoy no vale.
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Mi querido Guanare

Esta mañana, tuve la alegría de "encontrarme" con Naky y estuvimos conversando un rato de lo propio y lo ajeno. Parte de nuestra conversación giró en torno a las cosas que en particular me pierdo por vivir en éste pequeño pueblo ubicado al final de la vía entre el tercero y el cuarto mundo (¿existirá un quinto mundo?).

Le mencioné a la risueña damisela las penurias en cuanto a las cosas y actividades a las que podemos acceder acá en Guanare, pero al mismo tiempo (y lo hice a manera de autodefensa), mencioné igualmente las gracias que mi terruño posee. De ahí que se me ocurriera éste post que ahora ustedes querid@s lectores tienen ante si.

Para hacer la cuestión un poco más digerible y práctica, escribiré primero lo negativo, lo malo, las cosas que en verdad afean y me desagradan de mi pueblo natal y luego mencionaré las maravillas, las espectaculares cosas que poseemos y que vivimos, nunca jamás concebidas por humano alguno sobre la faz de éste minúsculo universo.

Guanare, lo malo:
  • Los buhoneros. Las calles del centro del pueblo son intransitables, tanto para vehículos como para peatones. Hemos llegado a un grado de anarquía tal debido a estos amos del trabajo informal que ya no puede caminarse por las aceras, ahora o se camina por la calzada o no caminas. Otra cosa, no se te ocurra decirle o reclamarle algo a alguno de estos trabajadores, podrías desaparecer en cualesquiera de los muchos tenderetes y nadie más sabría de tí.
  • Los choferes. No me refiero a los taxistas o transportistas públicos (ellos merecen toda una enciclopedia sobre sus mañas, argucias y excelsa manera de manejar), me refiero a la gente común y silvestre, y es que en Guanare, cada quien se detiene - no dije estaciona - donde desea, en cualquier esquina, ya sea para que alguien se baje o suba del vehículo o lo que es peor, para ponerse a conversar con cualquiera que se encuentre. No importa que detrás suyo la cola pueda superar cualquiera de las colas de la autopista Francisco Fajardo en horas pico, el chófer guanareño siempre se detendrá preguntará por los hijos, los nietos, la mujer y la querida de su interlocutor, para finalmente ofrecerle la cola (aventón) y llevárselo dándo paso al tráfico nuevamente. No importa si todo ocurre en una calle poco transitada o en una avenida congestionada, al fin y al cabo, esto es Guanare.
  • Las agencias de lotería. Un centro poblado, caserío, pueblo o como quiera llamársele, NO puede crecer bajo la consigna de los triples y terminales como columna vertebral de su economía y comercio. Guanare puede ser declarada patrimonio lotérico universal en este sentido. En cada calle, a ambos lados de la acera crecen y se reproducen agencias y kioskos de lotería de todos los tipos, tamaños y colores. La gente juega día y noche, es triste, definitivamente, es triste.
  • El calor. Hay quienes dicen que Maracaibo es la tierra del sol amada, bueno, Guanare es la tierra del sol calcinada, el calor aquí es insoportable, sofocante, pegajoso... Lamentablemente habrá que esperar a un invierno nuclear o que el sol se apague para que ese problemita pueda ser "solucionado".
  • El cine. Hasta hace un mes y medio, teníamos dos salas de cine, ¿porqué se fue?, ¿y porqué murió?, ¿porqué el Sr. nos lo quito?, se ha ido al carajo y para poder ir yo... O como la de Atahualpa: "Tenía pero hace tiempo, ahora ya no tengo más".

Guanare, lo bueno, lo excelso, lo máximo, lo mejor...:
  • Las colas (aventones). No importa donde estes, con quien andes, que hora sea o donde vayas, siempre y repito, siempre habrá algún conocid@ que pase a tu lado en su carro y amablemente te ofrezca la cola, te llevará hasta tu destino y de paso te entretenga con una conversa de lo más agradable.
  • Los horarios. Sin importar a que distancia de tu hogar trabajes, sólo debes salir quince minutos antes y llegarás a tiempo. Esto se aplica para reuniones, fiestas o cualquier actividad cuya puntualidad sea de obligatorio cumplimiento. En mi caso, yo camino todos los días de mi casa a mi trabajo y sólo saldo diez minutos antes. Que metro ni que ferrocarril, vénganse a vivir acá y nunca tendrán que volver a madrugar.
  • Los precios. Para dos personas: Medio kilo de carne asada en vara, un plato de yuca salcochada (busquen en el diccionario), guasacaca, choricitos criollos, queso de mano, un par de frías vestidas de garza blanca y un café para la sobremesa... Dependiendo del sitio, entre veinticinco mil y treinta mil bolívares (entre 11.60 US$ y 13.95 US$). Si comen todo eso en cualquier otra gran ciudad de Venezuela, por un mejor precio y atendidos por un mesonero que de paso es pana (amigo, camarada, compinche), me mudo. Los precios son aplicables a cualquier tipo de comida nacional o internacional, pero quise echármelas con la comidita criolla. :-P
  • Los amigos y vecinos. Si alguien en Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, San Cristobal o Maturín es capáz de ayudarte o regalarte algo de su tiempo (digamos que unos 15 minutos) para yudarte en cualquier problema, entonces sabré que ha ocurrido un milagro.
  • La cultura 1: La Orquesta Sinfónica de los Llanos, toca gratis cada 15 días en uno de los escenarios más hermosos que puedan imaginar, la antigüa iglesia del viejo Convento de San Francisco y ahora sede del vicerectorado de la UNELLEZ.
  • La cultura 2: También tenemos al Festival Internacional de Música Llanera El Silbón que ya va por su edición número 32.
  • La cultura 3: Cada año (ya casi estamos en la fecha) se realiza el Festival Internacional de Teatro de Occidente, su sede principal es Guanare y cuenta con varias subsedes repartidas en todos los llanos occidentales.
  • Las cervezas. Muchos dicen que Baviera posee las mejores cervezas del planeta. En mi condición sencillo venezolano con deseos de ser escritor no tengo los conocimientos técnicos para negar dicha afirmación. Sin embargo, puedo afirmar algo, las cervezas de Guanare son las más frías y las que mejor se disfrutan en la compañía de amigos, familiares y extraños. ¡Ah!, otra cosa, puedes rumbear fácilmente toda la noche con tan sólo 50 mil bolos y eso te da hasta para brindar a los panas.
  • La mujeres. Debo mencionarlas porque siempre se dice que las mujeres del pueblo donde uno nace son las mejores, las más bonitas (en la fotografía Viviana Ramos, hija de una gran amiga y actual Miss Teen Globe International), las más inteligentes y un largo etcétera de lugares comunes. Además, si no las menciono se molestarían conmigo.
  • Los amigos. ¿Cómo dejar de mencionar a mis panitas del alma, a mis compinches en las buenas y en las malas?. ¿Cómo decir no que aquí están quienes comparten conmigo lo bueno y lo malo, las verdes y las maduras?. Nada como los amigos de Guanare :-)

Podría seguir enumerando infinidad de encantadoras y variopintas actividades, sitios y personas, pero caería en abuso hacia ustedes que ahora leen estas líneas dedicadas a mi querida Guanare.

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NOTA DE LA REDACCIÓN: Debido a problemas en la aduana, se ha suspendido para el próximo post la rifa de la camioneta Hummer H3 prevista para éste post. Aquellos que están participando, por favor tener paciencia, en nuestra próxima entrega será anunciado la ganadora o el ganador del espectacular vehículo.
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Milton (Actualizada - ¡2000 visitas!)

Anoche mientras revisaba algunos papeles en mi habitación, me encontré con tres hojas ya decoloridas por el tiempo, las estuve revisando y me encontré con un cuento que escribí hace ya casi diez años. El estilo y los modismos son bastante escuetos y debo admitir que es medio tonto, sin embargo, me causó mucha gracia ver que en aquel tiempo, ya mis gustos por lo kafkiano y por lo extraño estaban presentes.

Ya que el cuento cumple diez años ahora en diciembre pensé por unos minutos publicarlo para esas fechas, sin embargo, no me pude aguantar y he aquí el cuento en cuestión. Quiero aclarar que no he cambiado ni siquiera una coma, estuve tentado eso sí, pero no lo hice por respeto a ese escritor que hace una decena de años se empezaba a asomar en mi. Debo comentarles, que es anterior a otro cuento que ya publiqué aquí en dos entregas (La Lluvia I y II)

Espero que lo disfruten.

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Milton siempre había creído que el camino de su casa al trabajo era parte de esa cadena diaria de situaciones y acontecimientos cotidianos, monótonos y aburridos que conformaban su vida. Ese día, sin embargo, algo cambiaría y la situación normal y tediosa se tornaría en algo inexplicable y fuera de control.

Luego de doblar la esquina donde compraba a diario el matutino, recorrió de esquina a esquina la plaza que servía de centro al barrio donde habitaba, los árboles ofrecieron su sombra y el murmullo de sus hojas al caminante que marchaba bajo ellos.

Dentro de su ensimismamiento, Milton recreaba pensamientos variados y desprovistos de sentido o hilvanamiento alguno, su mente se entretenía en dar imágenes sobre su niñez, su juventud y diversas situaciones sucedidas en los últimos años. En el rostro del oficinista se dibujó una sonrisa y sus ojos se perdieron en la nada mientras seguía mecánicamente el camino hacia su trabajo.

Al caminar Milton recorría diariamente cuatrocientos treinta metros de su casa al edificio al edificio donde laboraba, sabía esto porque una de sus aficiones era calcular la distancia que había de un lugar a otro por la medida de sus zancadas, la cual era de un metro exactamente. Milton sabía que eran cuatrocientos treinta pasos los que daba diariamente de su hogar a la oficina. Aparte de esto, se había tomado la molestia de tomar el tiempo que tardaba en hacer ese recorrido, y contando el tiempo que le tomaba comprar el diario, eran más o menos diez minutos y cuarto, tiempo suficiente para abstraerse del entorno y concentrarse en sus propios pensamientos.

Milton no necesitaba saber la hora o llevar la cuenta del tiempo, ya que el campanario de la iglesia frente a la plaza le indicaba las ocho en punto justo al entrar al edificio donde trabajaba. Ese día, sin embargo, Milton decidió que no iba a andar el camino de costumbre y al cruzar la calle donde doblaba a la izquierda para dirigirse al trabajo, continuó en línea recta hacia la calle que se dirigía hacia el centro de la ciudad.

Pasados unos minutos, Milton empezó a percibir nuevas sensaciones, nuevos ruidos y olores invadían todo a su alrededor. Unos trotadores pasaron a su lado sin percatarse siquiera de su presencia. Más adelante, una señora sacaba a la calle los botes de la basura para cuando pasara el camión del aseo urbano. A su lado un niño con el dedo en la boca observaba todo sin mirar nada. Dos o tres calles más adelante, Milton se detuvo un momento mientras se ubicaba, sin darse cuenta había perdido el rumbo y una extraña sensación comenzó a recorrerle el cuerpo. Caminó un poco más y se detuvo frente a un negocio de comida, pensó que podía preguntarle a cualquiera de los comensales la dirección hacia la calle de la plaza y así retornar más rápido a la oficina. Se acercó a un hombre que comía una especia de pastel relleno de carne a grandes bocados. Tocó suavemente el hombro del hombre mientras daba los buenos días. El hombre siguió engullendo la comida sin molestarse en mirar a Milton. El extraño comportamiento del hombre no pareció molestar a Milton que sencillamente se acercó a otro hombre que engullía la comida igual que el otro. Milton tocó el hombro del otro hombre pero esta vez saludó con un tono de voz mayor, la respuesta fue idéntica a la anterior, por lo que tocó nuevamente su hombro, esta vez un poco más fuerte, a ver si le ponían atención. Nada, el hombre siguió tragando su alimento como si Milton no existiera.

Milton salió del local molesto por la falta de educación de los dos comensales, se dijo a si mismo que en su barrio eso no hubiera ocurrido, la gente era más educada y nada les hubiese molestado tener que ayudar a una persona en dificultades.

Como a veinte metros del sitio de comida se tropezó muy fuerte con una mujer que llevaba varias bolsas de alimentos y otros enseres del mercado. Milton se disculpó muy apenado y se agachó para ayudar a la mujer a recoger las cosas, sin embargo, ésta levantó sola sus cosas sin siquiera darle tiempo para agacharse. Metió las cosas en las bolsas, miró a los lados un poco perturbada y siguió su camino como si nada.

Milton le gritó disculpas mientras la mujer seguía su camino, pero ésta no volteó. Quedó parado mirando a la mujer mientras un sudor frío comenzaba a bajarle por el cuello, sin pensarlo mucho se acercó a la primera persona que vio y le tocó, le apretó el brazo con gran fuerza. El hombre al que había agarrado solo movió su otra mano como si estuviera ahuyentando un mosquito y siguió su camino sin más.

Milton empezó a temblar y sus manos se contrajeron como si tuviese un calambre. Empezó a caminar nuevamente y su paso se aceleró hasta casi convertirse en carrera. Quería volver a la seguridad de su barrio, a lo cotidiano de su camino al trabajo, quería saber que estaba sucediendo, quería que su cabeza dejara de darle vueltas y quería que todo volviera a ser como antes.

Caminó durante algún tiempo hasta que quedó cansado, miró a su alrededor y vio a una cuadra lo que parecía ser una plaza. Sus pies le llevaron hacia el descampado y se sentó en un banco mientras miraba como la gente pasaba sin darse cuenta de su presencia. Una lágrima rodó suavemente por su mejilla y su rostro se tronó, de una expresión de miedo a una de vacío e incomprensión. En sus labios se dibujó una sonrisa sin sentido y nuevamente empezó a caminar, esta vez sin rumbo, sin destino, sin motivo, sólo caminó sin dirección hacia la nada que le esperaba en todos lados.

Al caminar su mente sintió el alivio que da el no tener preocupaciones, el no sentir envidia o vanidad, el no tener compromisos u obligaciones. Su sonrisa creció en un rostro que sólo expresaba felicidad. ¿Milton?, ya no existía, sólo algunas imágenes en lo más oscuro de su memoria mostraban lo que antiguamente fue un hombre, un trabajador, un ser pensante.

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- Señora Ana, ¿se enteró de lo del muchacho del piso 2?.
- ¡No!, ¿qué le pasó?, ¿lo robaron?.
- No mija, imagínese que se volvió loco, loco de a metra.
- ¡Pija!, ¿y cómo fue eso?, ¿lo dejó la novia?, ¿lo botaron del trabajo?, dígame, no me deje con esa duda. Mire que usted sabe que yo a ese muchacho le tenía mucho aprecio.
- La verdad no se, lo único que supe fue que ayer salió para su trabajo y hoy en la mañana vinieron dos tipos del hospital de Bárbula preguntando si alguien lo conocía o si tenía familiares. Parece que le encontraron algunos papeles en los bolsillos donde decía que vivía aquí.
- E’cito, Señor si ese muchacho no se metía con nadie.
- Así mismo es.
- Bueno, así son las vainas, quien uno menos cree va y se jode, pero que puede uno hacer…

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Mientras miraba hacia el vacío, Milton se dio cuenta que ahora estaba en otro sitio, sin embargo no le importaba, es más no sólo eso ya no le importaba, era sencillamente que nada le importaba. Mientras cavilaba en esas cosas una nueva sonrisa se delineó en su cara y sus ojos brillaron de pura y simple felicidad, afuera dos enfermeros miraban por la pequeña rendija de la celda donde estaba encerrado, se miraron el uno al otro y siguieron la ronda.

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Milton
Ernesto L. Chapon R.
Guanare, diciembre de 1996

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Actualización: ¡Hoy en horas del mediodía este blog tuvo su visitante 2000!.

El 2 de agosto de éste año, coloqué un contador de visitas en la página, desde ese día a la fecha, han pasado por aquí 2000 personas, es decir, he recibido en los últimos 91 días alrededor de 22 visitas diarias. Para muchos no será la gran cosa, pero yo estoy feliz de saber que ustedes pasan por aquí constantemente.

Para celebrar tan mago acontecimiento, se hará el sorteo de una Hummer H3
full equipo entre los visitantes de la página. Se había pensado en una H1, pero la Junta Directiva de la página nos acordamos de las damas que nos visitan y acordamos un vehículo de líneas más elegantes.

En el próximo post se dará a conocer el ganador o ganadora del premio que mis queridos patrocinadores han tenido a bien entregarme.
| Sólo 25 hablaron pajita

Un gran texto sin sentido

He estado pensando (si, ya se que burro que piensa bota la carga) sobre la idea, el concepto, la meta de éste blog. Yo quiero y anhelo ser escritor.

- ¿Y a mi qué?
- Espera, espera, déjame terminar.

Uno de los fundamentos de escribir, y forma parte de lo que busca cualquier escritor es la posibilidad de expresarnos, de mostrar al mundo lo que deseamos desde nuestro particular punto de vista...

- Ya te estás poniendo fastidioso.
- ¡Bueno!, ¿entonces?, ¿me la calo? ¡Déjame terminar!
- Tranquilo
panita, no te arreches.
- Okay, entonces cállate.

Como decía... en un principio hice reflexiones sobre mi mismo, mis vivencias personales, sobre mi familia, mis hijos, las mujeres a quienes he querido. Nada de eso no funcionó. Me refiero al hecho de atraer lectores a mi blog.

Luego, tuve la osadía de escribir algunos relatos cortos como La lluvia I y La lluvia II. Eso
tampoco funcionó. Mis lectores seguían escasos, una prima, fiel lectora y uno que otro distraído que caía por casualidad en éstos lares ciberespaciales eran los únicos que me acompañaban.

Opté entonces por escribir una especie de reflexión personal pero no en primera persona, de allí salió Sobre la depresión. ¿Resultado?. Nada, absolutamente nada. ¿Dios porqué me has abandonado?. Lo peor es que para mi ese es un tremendo texto, algo desalentador y abismal, lo admito, pero muy bueno.

¿Qué hacer?. Me puse a vender
cotufas en la entrada del cine (además de que hace algunos días clausuraron el ÚNICO cine de Guanare - Tema obligado de otro post), pero eso no me divertía, quería seguir escribiendo y eso hice. ¿Qué tema tratar que pudiera interesar a mis lectores?. Luego de algunos días de profundos y devastadores análisis intelectuales, opté por tratar el tema sexual.

De allí surgió Para ti mujer, es de mi propia autoría y pretende ser una alabanza al placer de compartir la pasión desenfrenada por la amante de nuestros sueños. Lo hice de una manera muy sutil (según yo). ¿Qué siguió a eso?, no me llamaron desde Oveja Negra, ni desde Planeta ni de ninguna otra editorial. ¡Demonios!, ni siquiera el sexo me hacía venderme como escritor. Tenía (nuevamente) que cambiar de temática.

Sin embargo, como las mujeres son para mi un tema espectacular decidí continuar con el tema sexual, pero esta vez no utilizaría la lujuria ni el desenfreno como detonante para atraer una explosión de lectores. ¡No!, tomé la decisión de hacer algo más constructivo, publiqué un post que ni siquiera yo escribí, me lo había enviado mi querida Ana desde México (El puesto de la mujer moderna). Lo publiqué porque pensé que si no me leían a mi tal vez leerían a otro y entonces me dedicaría a ser editor...

¿Qué sucedió?, si aún no lo imaginan, entonces no sigan leyendo.

- Epa 3rn3st0, yo me largo, esto está muy ladilla.
- Ya va vale, aguántalo. De aquí nos vamos a tomar unas curdas. Igual pocos van a leer y menos aún van a opinar. Por lo menos déjame descargarme.
- ¡Si va!.

Como les decía, publiqué algo que no era de mi autoría y sólo los
grillos se escucharon en el blog. Eso me hizo caer en un estado de abatimiento tal que empecé a alucinar con imágenes aberrantes donde el famélico cuerpo de París Hilton estaba unido al horripilante y nada humano rostro de Michael Jackson. De sólo recordarlo me hace ir corriendo a la farmacia para comprar unas Eliminamierdoxil. ¡Debo ir al psicólogo!, no puedo seguir teniendo esas visiones.

A los pocos días (insistiendo en mi apego a las mujeres), publiqué Blog femmes, un homenaje para aquellas blogueras de quienes era y sigo siendo asiduo lector. Fue triste, extremadamente triste que ni siquiera ellas (las homenajeadas) me escribieran algunos comentarios...

(En el párrafo anterior estoy exagerando adrede con la idea de darle más dramatismo a este asunto, porque tanto Yreal (artista, polifacética, de lectura obligada) como Khabiria (casi nada ganadora del concurso de blog de la BBC) me escribieron y ahora estamos en contacto permanente.

Mi llanto sirvió - en todo caso - para preparar un sancocho de cruzado ya que con toda esa agua salada no hubo necesidad de comprar sal ni llenar ninguna olla. Pero mi insistencia era aún mayor, tenía que ser escritor y nada me detendría.

Opté entonces por cambiar nuevamente de rumbo y aunque estaba más perdido de
Adán el día de las madres, continué el camino que había decidido recorrer. Publiqué entonces Así terminó todo. Historia o reflexión o ambas cosas, sobre una experiencia personal... Dos lectores opinaron... ¡Aleluya!, había por fin, descubierto el agua tibia. Ya estaban escribiéndome. Luego tuve un problemilla con ese post y decidí no escribir más sobre mi mismo, por lo menos no con tanto detalle ni tanta intensidad. En todo caso lo importante es que parecía que por fin había avizorado una luz al final del túnel.

Mi siguiente post trató sobre una visión personal de la vida. 6 lectores. ¡My God!, 6 lectores, era algo casi milagroso y lo mejor es que uno de esos lectores se había convertido en habitué.

El post siguiente fue sobre el cumpleaños de la mayor de mis hermanas, quien al ver esa imagen publicada en el blog me quitó el habla hasta hace algunos días y eso sólo porque necesitaba veintitres millones prestados y quien más sino su hermano mayor se los daría. Por otro lado el resto de mis hermanas (nada menos que siete) gritaron y pusieron la queja ante la Comisión Nacional de Hermanas de Ernesto - CONAHER. Les prometo que escribiré sobre cada una de ustedes a su debido momento.

Mi lectora más fiel se repetía, Queen of Hearts (de las que son públicas, tranqui Dari que se que siempre me lees). Allí en ese post apareció resonANSIAS MAGneticas, quien luego se convertiría también en otra de mis lectoras consentidas.

De verdad la cosa estaba mejorando, pero quería incrementar mis lectores, sus comentarios y sobre todo mi ego. Entonces opté por el relato oscuro, tipo Dimensión Desconocida, la historia se llamó Amarla en paz (relato oscuro). De nuevo la debacle, fue como cuando Coca-Cola decidió hacer más dulce su producto. En éste caso solo mi amigo Carlos, un freaky del sexo, las drogas y el rock & roll, emitió su comentario. Ya se que debo seguir escribiendo para ti amigo, tranquilo. ;-)

El cambio de rumbo no había dado resultado, debía entonces o volver atrás o diseñar una nueva estrategia a seguir. El problema es que en esos días andaba medio vampiro y pensamientos oscuros, tenebrosos, dantescos llenaban mi cerebro. Surge así Reflexiones acerca de la muerte, un post que me encantó porque logré (como pocas veces), decir lo que deseaba, de la manera en que lo deseaba y de modo bien ilustrativo, además.

El problema es que varios lectores se quejaron a mi correo sobre el enlace sobre cuando y como vamos a morir.

Ese post me hizo llegar a la estratosfera. 11 comentarios, ¡carajo!, de verdad me lucí, y además dentro de esos comentaristas aparecieron como en oportunidades anteriores mis lectoras más toñecas además de nuevas y nuevos lectores quienes aún se mantienen: Shekinah (allá en su ventana), Cereza (mejor blog Premios Urbe 2006), Eroserena (se me eriza la piel de sólo mencionarla) y Dulzor de Ostras (quien por cierto no volvió a aparecer). Casi olvido al Croncho, a quien debo una explicación por mi futura ausencia en el BlogStock 2006. :-(

- 3rn3st0, ¿qué pasó con las birras?, ¿te vas a tardar cuánto?.
- Achanta un pelo, en trescientas o cuatrocientas cuartillas más o menos termino.
- (Bostezando), okay, aquí me espero.

Pocos días después escribí un post que no tenía nada que ver con mis ansías de ganar lectores y es que para esos días murió alguien a quien admiré por lo aventurero, lo divertido y lo entregado a su trabajo, Steve Irwin, el Cazador de Cocodrilos. En esos días había descubierto el blog de Bufonazo, quien siempre tiene algún tema para hacernos sonreír.

Al pasar la depre que me envolvió por alrededor de una media hora, escribí El Renacimiento, el cual publico unos días después. Es una especie de manifiesto sobre mi mismo y sobre lo que este blog significa. Feministas Anónimas, Elsa (quien colocó en su blog mi banner, muchas gracias) y El Loco (las historias acerca de su manicomio son excelentes) son nuevas adquisiciones como lector@s de éste blog luego del post.

Definitivamente mis lector@s “públic@s” estaban allí y eso sin contar con aquell@s que se mantienen en el anonimato pero que siempre se reportan a través de mi correo-e.

Mi penúltimo post trató sobre algo más ligero, aún cuando el motivo que lo origina es uno de los escritores más profundos que haya yo leído. Oda a Kafka (en todo de jodedera), no es más que una sátira a uno de sus cuentos.

En esa oportunidad, Señorita Cosmo se revela por primera vez (se las recomiendo). Sus escritos son siempre esperados por mi. De igual manera, en ese post ElCapo se expresa y debo decir públicamente que le debo una visita.

Luego ocurre un vacío y es que el 11 de septiembre mucha gente escribió sobre lo ocurrido en New York ese día del año 2001. Algo sobre cuyas raíces, motivaciones y trasfondo prefiero NO emitir opinión alguna.

El 15 de septiembre, escribo algo un poco fuera de tono, algo más bien de origen tecnológico y es que me consideré merecedor de un homenaje a mi mismo en lo que respecta a la actividad que ejerzo como oficio. 101010 - ¡Día del programador!, es una congratulación a todos aquellos que nos dedicamos a desarrollar software una actividad más artística que técnica (desde mi particular óptica).

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He allí un resumen de mi sueño de ser escritor, he obviado algunos posts porque los considero fuera de tónica respecto al objetivo de lo ahora leen. No es que desmerezcan respecto al contenido del blog, en lo absoluto. Es simplemente que mi objetivo es otro. Quiero, en todo caso, agradecer a aquellas y aquellos que me leen siempre, tanto a mis amigas y amigos blogueros como a mis panitas virtuales anónimos y no tan anónimos. A todos gracias por seguir las tonterías escritas de éste tonto que sólo quiere ser leído.

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- ¡Ahora si cámara, vamos a tomarnos las frías que ofrecí!... ¡Amigo, amiga!... ¿Dónde estas? - sabía que este post era muy largo, me tocará irme sólo a tomarme esa cervecitas.

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NOTA 1: Las palabras subrayadas con puntitos contienen acotaciones sobre el significado de las mismas, en su mayoría venezolanismos. NOTA 2: Hay gente que he dejado de mencionar, pero que no son menos importantes. Cavasko (no sólo es uno de mis mejores amigos, sino que escribe excelente y es un fotógrafo aún mejor), Naky, ¿les sirve si les digo que es una de mis candidatas al mejor blog en español?.
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Oda a Kafka

Creer significa liberar en sí mismo lo indestructible o mejor: liberarse o mejor aún: ser indestructible o mejor aún: ser. Franz Kafka
Hace ya unos cuantos años, no se cuantos exactamente, tuve la dicha de leer "La Metamorfosis" del escritor checo Frank Kafka. Aún cuando no he leído toda su obra, debo decir que me quedé prendado de ese mundo fantástico, ilógico e irreal que Kafka pintó en todas sus obras. Gregor Samsa su protagonista amanece un día convertido en un gran escarabajo… Aquellos que hayan leído a Kafka saben de qué hablo.

Por otra parte, el libro que por cierto extravié, traía como colofón el no menos cruel e irreal cuento de El Buitre.

Como un homenaje a uno de mis escritores favoritos he escrito lo que a continuación leerán, no es más que una pequeña broma y todo debido a mi nueva faceta… Mejor lean y luego me cuentan.
| Sólo 8 hablaron pajita

El renacimiento

Luego de la caida del imperio romano, vino una época de oscurantismo para Europa, surge de las ruinas del antiguo imperio el llamado medioevo. El mundo sufre un retraso de siglos, donde las luces de las culturas helénica y romana se pierden.

Nace la iglesia católica como institución religiosa luego de haber sido un culto pagano. Con ella vienen la inquisición y la hipocrecía de un montón de pacatos que manipularon a un común de gente ignorante y muy supersticiosa, creían en hechicería, brujería y quien sabe cuantas estupideces más.

Al terminar éste período tan negativo en la historia de la sociedad occidental deviene cual Fénix, el Renacimiento, el movimiento cultural más grande de la humanidad, y es que en aquel momento Europa era el mundo, o por lo menos de aquellos que formamos parte de occidente (no quiero minimizar aquí a las culturas del medio oriente y asiáticas). Los cultores de las bellas artes descubren lo que había antes de ellos y empiezan a renacer la pintura, la escultura, la música, la poesía, las letras, la arquitectura, en fin, el hombre se convierte en homo artisticus (y perdonen mi libertinaje sobre el latín, pero no aguanté las ganas de crear un neologismo). Por último - ya esta introducción está bastante extensa - la creación de la imprenta y el descubrimiento de América lanzan al hombre occidental hacia un camino de avances tecnológicos, políticos, sociales, artísticos y mundanos como jamás volvería a conocer la humanidad, por lo menos no hasta el surgimiento de la Internet.

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Algunos de ustedes dirán: ¿Qué carajos le pasa a 3rn3st0 que está escribiendo tantas pasguatadas?, se supone que éste blog trata de sus vainas personales, de sus intimidades, de esa sarta de palurdeces que quiere contarnos.

Y de eso se trata, quiero tener un renacimiento en mi blog, siempre escribo sobre muerte, depresión, tristeza, soledad, llanto, más muerte, más depresión, más soledad... ¡Estoy harto!, soy un tipo medio tristón, lo admito, a veces quiero estar sólo, pero definitivamente NO soy un tipo maníaco depresivo. Soy un hombre alegre, que está feliz con la vida y con lo que ésta le ha dado. Digo groserías, tomo cervezas, me gusta jugar dominó con mis panas. Me río hasta que la tos me
ahoga, lloro de alegría y cuando veo películas como La vida es bella, voy al gimnasio aún cuando no me haga efecto, compro Quinto Día todos los viernes, no veo ningún programa de TV que hable de política nacional, amo a las mujeres, me encantan los juegos de video, tengo amigos gay, me la tiro de liberal pero soy un poco conservador, jugué fútbol pero el cigarrillo no me deja jugar ni metras, voy a ir al Blogstock 2006 y a gozar con tod@s aquell@s que tengan a bien acompañarme allí...

Lo que quiero decir, es que voy a darle un giro (no muy brusco, eso si) a éste blog, siempre manteniendo esos temas de tonalidades oscuras que tanto me placen, pero también aportando un toque de humor, una pizca de risas, de alegría a todo esto que soy Yo Ernesto.

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¡Listo, me desahogué!, de verdad es un alivio conmigo mismo.

Y bueno, hasta la próxima.
| Sólo 22 hablaron pajita

Reflexiones acerca de la muerte

Si hay una cosa que todos tenemos que enfrentar en la vida, si hay algo que no distingue credo, sexo, riqueza, color de piel, algo que es casi una representación perfecta de igualdad entre todos los seres que habitamos éste planeta, es la muerte.

Pudiera éste ser un tema algo escabroso y hasta ofensivo para algun@s pero es inevitable, y digo esto en la certeza de no conocer hasta ahora a ningún inmortal, porque inclusive ni Connor McLeod ni Duncan McLeod escapan a esta realidad, si les cortan la cabeza... mueren.

No es que ande deprimido ni nada por el estilo, en lo absoluto, es que éste blog como dije en alguna parte, es donde escribo y plasmo cosas que me han pasado y reflexiones sobre temas que me atraen. No quiero decir con esto último que la muerte me sea atractiva, pero ¿qué puedo hacer?, tarde o temprano deberé enfrentarla al igual que tod@s los que me leen.

Existen muchas teorías sobre que ocurre después de la muerte, muchos creen en la reencarnación, el karma otros hablan de paraísos o infiernos, otros están ciertos a pensar que todos nos vamos al mismísimo demonio e inclusive hay quienes simplemente la obvian por temor o por comodidad.

Y digo yo, si todos debemos enfrentarla no es mejor aceptarla como algo a lo que no podemos escapar, algo que es inevitable y que está allí, acompañándonos a cada paso, viéndonos desde su lugar esperando el momento para tomarnos de la mano y llevarnos a un paseos que no sabemos a donde nos lleva.

Ella, la muerte, puede ser sutil, absurda, cruel, digna, heroica, accidental, en fin ella puede asumir y asume siempre diversas posturas. No quiero que se piense que hay que tenerla de amiga, pero si como una conocida a quien deberemos enfrentar tarde o temprano.

En las diversas culturas y religiones se la ve de diferentes maneras, algunas religiones la ven como un juicio al que debemos enfrentar por nuestros actos durante la vida terrenal, otras la ven como la liberación de la vida hacia planos astrales más elevados.

La muerte es interesante, ¡claro que lo es!. ¿Debemos sentir miedo ante ella?. Yo creo que no, tal vez la manera en que moriré si me atemorice, pero morir no. ¿Acaso puedo evadirla?, no se de nadie que lo haya hecho y si así fuera debería darme la receta, sin embargo al reflexionar al respecto me entra un pensamiento mucho más funesto que la propia convicción de que voy a morir algún día; ¿valdrá la pena vivir dejando tras de nosotros aquellos que vinieron después?, me refiero a hijos, sobrinos, hermanos, nietos. ¿Se imaginan vivir luego de que esas personas mueran?. Tal vez el destino nos depare una larga vida y deberemos ver morir muchos seres queridos, pero, ¿vale la pena vivir bajo la cruel situación de irnos quedando solos ante la desaparición física de las personas a quienes amamos?.

Insisto, es mejor aceptar a esta señora que tratar de enrostrarla, esto último es estúpido y además no tiene sentido, igual ella siempre gana.

Ahora bien, ¿qué es la muerte?. La terminación de la vida diría yo, sin embargo hay muchos conceptos e interpretaciones, todas van juntas de la mano a la ciencia, la cultura, religión o filosofía de quien la interpreta.

A quienes le hacen culto, prueba de ello son las creencias y cultos que practicaban los Aztecas, hoy en día existen cofradías, logias, y que se yo que otras tantas agrupaciones que ven a la muerte de maneras inverosímiles. Hay gente que hasta la ve en tono de broma. No soy quien para juzgarles y no es mi interés hacerlo.

Y luego de la muerte ¿qué?. Esa respuesta no la tiene nadie a ciencia cierta, conceptos hay muchos, interpretaciones y prácticas filosóficas y religiosas, pero respuesta, respuesta a esa incógnita no existe.

Por otra parte, muchos pensadores, hombres y mujeres, intelectuales, científicos, políticos han hablado sobre la muerte, he aquí algunas de sus reflexiones y pensamientos.

"La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente."
François Mauriac (1905-1970) Escritor francés.

"Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte."
Leonardo Da Vinci
(1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano.

"La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene."
Jorge Luis Borges
(1899-1986) Escritor argentino.

"Sin no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?."
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

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Hay mucho más que decir sobre la muerte, pero no deseo seguir, ya ha sido suficiente por el día de hoy, además no quiero dejarles un fin de semana pensando en la pelona.

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NOTA FINAL: Las imagen publicada al principio de éste artículo fue tomada de Edvard Munch. La otra imagen es "Muerte tocando guitarra" (1982) de Fernando Botero.

| 1 solito

Amarla en paz (relato oscuro)

Abres los ojos y miras una mancha en el cielo raso arriba de ti. Lentamente volteas a un lado y te desperezas, tu mano descorre la cobija que te arropa y sientes el frío aire de la habitación entrar bajo la tela haciéndote sentir escalofríos.

Te sientas sobre el borde de la cama y estiras los brazos hacia arriba en un movimiento como de gato. Mueves tu cabeza a los lados como un péndulo varias veces y dejas escapar un largo y placentero bostezo. Ya te has despertado por completo.

Miras detrás de ti y le ves allí sobre la cama aún arropada, te acercas a su nuca y suavemente soplas para despertarla. Nada. Insistes un poco más. Debe estar cansada por lo de anoche, piensas. Optas por dar un suave y largo beso a su cuello descubierto. Una desagradable sensación de frialdad en su piel te hace retroceder. Halas la cobija y lo que ves te deja perplejo y aterrorizado. Una gran masa de carne que parece ser un cuerpo está sobre la cama, allí donde anoche estaba ella.

Retrocedes y caes sentado en el piso gimiendo y temblando, ¿qué ha ocurrido?, ¿qué es eso?, lagrimas empiezan a correr por tus mejilla y un sudor frío empapa todo tu cuerpo. Tiemblas descontroladamente. Al final no soportas más y caes desmayado.

Abres los ojos y ves frente a ti una de las patas de la cama, estas tendido en el suelo, la cabeza te da vueltas. Poco a poco reaccionas y recuerdas lo último que viste antes de perder el conocimiento. Te incorporas apoyándote en el borde de la cama y allí sigue el cuerpo. Esta vez estas preparado, sigues temeroso pero ya puedes controlarte a ti mismo.

Observas bien, detallas el cuerpo yaciente sobre la cama y admites quedamente que se trata de ella, su figura es para ti harto conocida, ¿como no reconocerla?. La miras una y otra vez, su cuerpo no tiene piel a excepción de su cuello, cabeza y el pie izquierdo, el resto esta en carne viva, simplemente no tiene piel, se la han arrancado, ¿se la han arrancado?. ¿Quién, cómo?, piensas.

Con mucho temor acercas tus dedos, deseas tocarla, el morbo domina la escena, estas allí, medio sentado al borde de la cama, estirando tu brazo para tocar un cuerpo el cual ha sido despellejado, es el cuerpo de ella, de la mujer con la que dormiste anoche, la mujer que amas, la que te hizo el amor unas horas antes, la mujer que asesinaste luego de que despertaste durante la madrugada. ¿Yo?, piensas, ¿Yo la maté?. Tu cabeza empieza a dar vueltas nuevamente. ¿Porqué?, ¡No puede ser!. Un grito de espanto sale de tu garganta, pero sólo tu cabeza lo escucha, porque has quedado sin voz. Un profundo terror empieza a recorrer tu espalda. ¡Claro que has sido tu!, pero, pero, ¿porqué?. No entiendes nada.

Como puedes te levantas y rodeas la cama, quieres ver su rostro, tus piernas no responden bien, estas demasiado tembloroso. Cuando quedas frente a ella, miras extasiado su cara, está dormida, o así parece, la serenidad de su expresión, una leve sonrisa y unos ojos cerrados dulcemente es lo que contemplas. El terror empieza a ceder y sientes que una especie de tranquilidad, de sosiego embarga tu interior, poco a poco todo el temor y el miedo se van y al final sólo sientes una gran felicidad. Ella está allí tendida, muerta, despellejada, pero la expresión de su rostro de colma de paz.

Acercas tu rostro al suyo y dejas que tus labios rocen los de ella. La besas dulcemente, ella sigue dormida y tu sonríes, la amas y eso es suficiente para que todo lo que ha ocurrido no importe. Podrás tenerla allí hasta que desees o hasta que su carne se pudra, como ocurrió con la otra chica.

Será mejor empezar a recoger todo el desorden, la piel, ¿dónde está su piel?, nunca sabes donde dejas esos restos. Bueno, no importa, ya lo encontrarás.

Será mejor que dejes todo para luego, ya es tarde y debes ir a trabajar, además nadie va a entrar al departamento. Cuando regreses podrás recoger todo. Luego, luego hay que llamar a la chica nueva de la oficina, ayer te miró con ojos pícaros.

Tal vez puedas amarla a ella también.
| Sólo 2 hablaron pajita

Un camino, la vida

A veces me da por escribir, en ocasiones son historias fantásticas muchas oscuras, en otras son sólo reflexiones, he aquí una de esas reflexiones.

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Caminó, caminó como si la vida se le fuera en ello, caminó hasta que sus pies empezaron a doler, caminó sin razón o sentido alguno de la distancia y el tiempo. Al final, ¿qué quedó al final?... Su vida, eso quedó, todas sus experiencias, sus vivencias, sus días pasados, sus amores ya idos, sus añoranzas, sus amigos, sus hijos, todo quedó atrás...

¿Qué hay más adelante?, no lo sabe, y la verdad no le importa sólo sabe que debe seguir caminando aún cuando sus pies estallen, aún cuando los recuerdos regresen, aún cuando sus hijos tomen su propio camino, aún cuando pareciese que no hay más camino que seguir.

En todo ese camino han habido muchas bifurcaciones, tomó algunas que le llevaron por senderos q
ue terminaron abruptamente, otras sólo llevaban a nuevos ramales y así interminablemente. ¿Qué camino seguir, qué dirección tomar?, esas siempre fueron decisiones difíciles, siempre había la duda, el temor a la equivocación del camino errado, del fracaso... Y acaso, ¿no es así la vida?, siempre una serie de decisiones, eso ya no importaba, estas serían sus últimas decisiones, ahora sólo caminaría, pero... ¿no es esa una actitud cobarde?... Igual hay que tomar otra decisión, seguir caminando sin rumbo ni sentido o tomar la disposición de continuar con decisiones infinitas hasta el fin del camino. Pero, ¿cuál es el fin?, la muerte claro... ¿Y para eso caminaba por la vida?, ¿para al final sólo morir?...

¡No, él no caminaba para eso!, eso sería demasiado cruel e injusto. ¿Porqué caminar entonces?, la respuesta estaba al principio, y ahora la veía claramente, caminaba para tener amigos, para disfrutar de un atardecer, para abrazar a sus hijos, para recordar el pasado como imágenes en un álbum, para amar a quien desease compartir un trayecto de su camino junto a él, caminaba para vivir.

En ese momento se detuvo, miró hacia atrás y vio plenitud, amor, tristeza, soledad, alegría y muchas otras cosas, todas formaban su vida, y entonces se sintió feliz, sabía para que debía caminar, sólo eso era la vida un largo camino que le llevaba a la nada y a todo, que le ahogaba el corazón por momentos y ahora se lo abrigaba con las muchas satisfacciones que había sentido.

Si, valía la pena seguir tomando decisiones, valía la pena seguir caminando... valía la pena seguir viviendo, sólo eso, seguir viviendo.

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NOTA: La imagen que ilustra éste escrito puede pertenece al pintor mexicano Gerardo Camargo.