La isla del capitán - 3

He aquí la tercera parte de la historia del capitán De Los Santos, Michelle, Antoinette y Colette. La primera y la segunda parte están disponibles para quienes no conocen la historia aún. Espero sus comentarios.

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Día 138: Mis hermosas hermanitas estaban se un genio terrible. Al llegar a nuestro refugio con una mujer en brazos sus rostros se convirtieron en todo un poema de estupor primero para luego ser una oda a la rabia y la ira. Hoy deberíamos casarnos, pero como pude les hice entender que eso no ocurriría hasta tanto nuestra nueva huésped estuviera recuperada y pudiera contarnos que le había ocurrido. Debo, por otra parte, confesar que encontrar a esa mujer me causó grande alivio. Mis nervios por lo que se me avecinaba estaban bastante alterados y mi hombría se resentía ante tanta presión por parte de mis futuras esposas.


Día 141: Michelle salió de la cueva ayer y aún no ha regresado. Antoinette me ha pedido entre llantos que saliera en su búsqueda. Eso me ha causado un enorme enojo, la actitud de la jovencita es de capricho y altanería, sin embargo no me ha quedado más opción que salir en pos de ella. Le he dejado a Antoinette las instrucciones precisas para que atienda a la dama que aún no despierta. Desde que la traje ha estado delirando con fiebres muy altas. Lo poco que balbucea parece ser francés - ¡Dios, estoy marcado por esa raza! -. Antoinette ha accedido a cuidarla y con sus mimos más exagerados me ha hecho confiar en ella.


Día 144: He encontrado a Michelle, se hallaba en los restos de mi antiguo refugio. La encontré ebria hasta los huesos. Estaba rodeada de no menos de 8 de mis botellas de vino, estaban esparcidas a su alrededor y por supuesto todas se hallaban vacías. Antes de despertarla busqué algunos cocos los cuales vacié en un viejo jarrón de metal que se había salvado del salitre. Al despertar la pobre Michelle estaba hecha una ruina, le di de beber el jugo de la fruta y luego la hice comer su carne. Sus ojos me miraban definitivamente enamorados, la abracé. Esa noche dormimos acurrucados el uno contra el otro.


Día 145: Hemos regresado a la cueva. Antoinette nos recibió de brazos abiertos, ambas lloraron emocionadas. Luego se pusieron a discutir. Antoinette le reclamaba a Michelle su comportamiento. Al final ambas se abrazaron y volvieron a llorar. Luego de calmarse, y aún con hipando por el llanto, Antoinette me regaló una hermosa sonrisa mientras me informaba sobre el estado de nuestra huésped. Su nombre era Collette, también era francesa, parisina para más señas. Mis hermanitas no supieron explicarme exactamente como, pero Collette viajaba con ellas en el mismo navío y se las había arreglado para sobrevivir. Al principio igual a sus paisanas, luego el hambre la obligó a otras cosas que prefiero no mencionar en éste relato por respeto a la dama. Al final, tuvo la suerte de encontrar mis trampas y se alimentaba de lo que caía en ellas, sin embargo, nunca pudo imaginar que habíamos otras personas en la isla. Cuando la encontré desmayada era por que su cuerpo ya no soportaba más las penurias a las que se vio sometida. Entramos a la cueva para que Michelle y mi persona conociéramos a la nueva habitante de nuestra isla. Lamentablemente, tuvimos que esperar hasta el día siguiente, ya que cuando entramos Collette se encontraba profundamente dormida.


Día 147: Collete despertó, no entiende nada de español, pero mis queridas Michelle y Antoinette se han prestado encantadoramente como intérpretes para que pudiera yo conocer a la dama. He sabido así que es una dama de la corte, hoja de monsieur de Gonesse. No quiso decir su edad, pero calculo que no debe tener más de veintitrés o veinticuatro años. De cabellos rubios, es una hermosa doncella cuyos ojos azules me causan grande encanto. Nos narró también que estaba recien casada y que tristemente su esposo había muerto en el naufragio. Eso causó gran conmoción en mis futuras esposas, sin embargo se han negado a hablar sobre el tema.


Día 150: Michelle y Antoinette han conversado conmigo esta mañana y volvieron al tema de nuestro matrimonio, he tratado de hacerles entender que no considero pertinente llevar a cabo nuestra ceremonia hasta tanto no se recupere completamente mademoiselle de Gonesse. Ambas han enojado conmigo y se retiraron dejándome hablando con la nada.


Día 153: Hoy ha venido a hablar conmigo Antoinette, me ha causado una sorpresa mayúscula al darme la noticia de la decisión que ella y su hermana han tomado: Quieren que me case con las tres. Creo que ambas piensan que mi atracción por mademoiselle de Gonesse puede alejarnos a los tres. No he sabido que responder. Desde nuestra anterior discusión han dejado de dormir a mi lado.


Día 155: Mademoiselle de Gonesse se me ha acercado hoy en compañía de las hermanas. Estuvo diciéndome muchas cosas que no entendí completamente. Amablemente Michelle ha traducido todo. Collete está de acuerdo con ambas en que podemos casarnos los cuatro. Creo que mi rostro les debe haber resultado un espectáculo, porque las tres han reído de buena gana luego de que escuchara lo que me han dicho. Por último agregó que entre las tres habían decido realizar la ceremonia de matrimonio para dentro de tres días.


Día 158: Sin muchos aspavientos y con un mero formalismo he contraído nupcias con mis – ahora – tres esposas francesas. Nos hemos tomado una botella de vino, todos estamos felices. Hemos comido un delicioso pescado asado que Collete ha preparado acompañado con agua de coco y algunas frutas. Estoy algo nervioso, esta noche es la noche de bodas y no se como debo ejercer mis deberes maritales para con mis nuevas consortes.


Día 160: Estoy cansado, ahora no sólo debo buscar el alimento para todos, sino que debo cumplir con los deberes maritales que me competen para con las tres. Las dos últimas noches he compartido la cama con las hermanas. Ambas son imaginativas y dulces conmigo, estoy encantado, pero debo agregar que pareciera que no se cansan jamás. En cuanto a Collete, aún no se ha acercado, creo que se resiente por su reciente viudez.


Día 162: Collete me ha confesado – a través de Michelle – que aún cuando estaba casada no había consumado su matrimonio. Ha estado esperando por mi desde nuestra unión, pero no se atrevía a acercarse por vergüenza. Hoy se decidió y debo estar con ella esta noche. No se si el agotamiento físico me permita cumplir con las expectativas que las hermanas han sembrado en la hermosa damisela. Ya van cinco días desde que me he casado y mis dos primeras esposas no me han dejado descansar. Ayer no salí a buscar comida debido a la fatiga que me embarga. ¿Podré resistir a todo este esfuerzo que mis esposas requieren de mi? No lo se.


Continuará...

Sólo 2 hablaron pajita

Evan | 26 mayo, 2007 22:25

Pobre hombre entre las tres mujeres lovan a dejar hecho trizas!!

Me sigue capturando la historia... espero la continuación.

Que pases un hermoso domingo Ernesto, saluditos!

3rn3st0 | 03 junio, 2007 14:08

Evan: Bueno,ya publiqué la cuarta y última parte de la historia. Espero que la disfrutes.

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