Él siempre está hablando, habla muchísimo. Habla sobre sus cosas, sobre lo que siente, sobre lo que le ha ocurrido, sobre sus aventuras – como él llama a sus vivencias –, habla sobre sus amores, sobre sus anhelos. De verdad habla mucho. Sin embargo, debo decir en su favor que no es cansón, al contrario, resulta divertido. Por otra parte, siempre está diciéndome que me ama, eso me turba, me hace sentir bien, me halaga, pero me turba. Constantemente me expresa sus sentimientos y las cosas que provoco en él. Le sonrío y con eso el se siente feliz.
No se si será un conformista, no lo creo, pero es que cualquier tontería que hago le llena de una alegría que podría ser falsa – si me dejo llevar por mi desconfianza -, sin embargo creo que son tantas esas expresiones que no pueden ser simuladas.
Yo le quiero, es un amigo, un compañero, un amante, un gran cariño. Apareció de la nada y se ha convertido en un rayito de luz en mi vida. Es capaz de hacerme sentir muchas cosas, yo que me considero una mujer dura, que soy capaz de enfrentar muchas cosas, me siento ante él completamente desnuda, no se como lo hace, pero siempre logra saber lo que pienso o siento y si no atina completamente se acerca mucho a la verdad.
A veces, de repente, calla. Me mira directamente a los ojos y pregunta: – ¿Qué te ocurre? – otras veces sólo me ve – siempre directo a los ojos – y me dice: – Háblame, soy yo quien siempre está diciendo cosas y me gusta escucharte. Cuando eso ocurre, entonces me libero, puedo hablar con él por mucho tiempo y siempre escucha atento, realmente debo interesarle a éste hombre. Puedo contarle mis cosas, hablarle de mi trabajo, de mi hogar, de mis problemas. Él oye todo sin decir palabra, hace muchas muecas, eso si, pero escucha interesadamente hasta que hago alguna pausa para darle cabida. Allí empieza entonces a darme palabras de aliento si el decaimiento me abate, palabras de valor cuando no me siento capaz de enfrentar algo, palabras de cariño cuando me siento triste, palabras de amor cuando las necesito, me orienta cuando pierdo el rumbo... Me presta tanta atención que puedo hablarle de cosas de mujeres sin sentir que hablo con alguien que no entiende.
En la intimidad lo beso, el tiembla, tiembla como una hoja seca, tanto así me desea. Es capaz de decirme que me ama hasta mil veces por minuto, yo le correspondo con una sonrisa y él me devuelve el gesto con ojos de enamorado. Él me recorre con sus manos, me besa desde los pies hasta la punta del último cabello. Me explora, me busca en cada rincón de mi misma. Es un amante

tierno, divertido, porque hasta haciendo el amor me hace reír. Siempre se burla de si mismo, payasea. Yo sólo me dejo llevar.
Me llama varias veces al día, conversamos de todo, de lo que nos ha sucedido, de lo que sentimos, de lo que deseamos, nos contamos chistes y nos burlamos el uno del otro. A veces cuando hay oportunidad podemos conversar hasta que nuestros móviles quedan descargados. Cuando las circunstancias no nos lo permiten, entonces nos enviamos mensajes de texto
¿Amarle?, una vez se lo dije, estaba ebria. Luego nunca más lo he hecho, no creo que vuelva a hacerlo, por lo menos no en muchos años. No deseo lastimarle, pero así son las cosas. No es que no le quiera, pero amarle va más allá de lo que yo misma puedo permitirme. Mis razones son irrelevantes, es que así sucede y listo.
Él no me presiona, no me empuja, pero se que está tratando de llevarme por un camino del que no se si quiero salir. ¿Qué podrá ocurrir en un futuro entre nosotros?. No lo se, pero ambos estamos de acuerdo en que mientras esto dure será maravilloso para los dos y siempre lo disfrutamos al máximo.
Él se ha venido metiendo poco a poco en mis cosas, y no puedo – o no quiero – evitarlo, no lo se. Aquí es cuando mi feminidad me traiciona, empiezo con todo ese enredo, esa indecisión, ese tira y encoge. No se si eso le afecte a él, no lo se, pero hasta ahora si fuera así él no lo demuestra.
Ser mujer es difícil, quererle a él es difícil, dejar de quererle también. Debo dejar esto hasta aquí, me está llamando, debo contestar...
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NOTA: La imagen que adorna éste post fue tomada de InterarteOnline, es una pintura al óleo de Jorge Campaña Barranco y se titula: Amante.