| Sólo 14 hablaron pajita

Locura Segunda Parte - En libertad nuevamente

He aquí la segunda parte de locura. Lady Elizabeth me hizo llegar esta segunda parte y procedo a publicarla. Como una afirmación quiero recalcar que los relatos NO son míos. Son de mi amiga. Por cierto, aprovecho para saludar nuevamente y disculparme por mi ausencia, pero estuve de viaje unos días.

--- o ---

En una de las mesas de un café al aire libre se encontraba una mujer, vestía de negro, tenía una peluca rubia y su semblante era de absoluto bienestar. Era Isabel, de momento cerraba los ojos y dejaba que los rayos del sol se posaran en su rostro, mientras reflexionaba.

Hace ya varios meses que me encuentro en libertad. No se sabe cuan valiosa es la libertad hasta que se pierde, pero ahora estoy aquí, soy nuevamente libre.

Me siento tan feliz que casi había olvidado la razón de mi misión. Emilio, Emilio, Emilio… me costó un poco localizarlo, es decir, al que se hace pasar por él.

El haber llamado a mi madre fue un error, no hacía más que llorar, rogándome que me entregara, me dijo que lo que había hecho era una terrible locura. Ella no entiende que los locos son ellos, que no quieren ayudarme a vengar la muerte de Emilio. Todos dicen que estoy loca, que debo entregarme, que debo internarme en ese hospital, que allí me ayudarán, ¿pero quien se ha detenido a pensar en Emilio? son todos tan egoístas que saben que Emilio murió, que su muerte ha quedado impune y ninguno es capaz de hacer nada al respecto, por el contrario, se hacen los que no saben la verdad y siguen tratando a ese hombre como si nada hubiera pasado.

Ellos eran los que decían ser sus amigos y por los que tantas veces me sentí desplazada, porque Emilio los quería y compartía mucho con ellos. Debería hacerlos pagar a todos, pero no estoy loca, solo destruiré a ese monstruo que se apoderó del cuerpo de mi amado Emilio.

Por fin he dado con él. Supe que ha estado viajando por varias ciudades haciendo trabajos de programación de sistemas. Es que mi Emilio era experto en eso, supongo que el impostor es igual de bueno, de no ser así, no tendría ofertas de trabajo.

Lo llamé por teléfono, al parecer no se ha enterado de lo que me ha sucedido, entonces logré cuadrar una cita con él. Hablamos durante mucho rato, me dijo que me había amado muchísimo pero que reconocía que nunca me dio el espacio para amarme completamente, que no había sido lo suficientemente valiente para devolverme en mayor cuantía el amor que yo le brindé.

Escuchando sus palabras llegué a dudar, sentí que era el verdadero Emilio el que me hablaba.

Lo amé tanto, de una forma tan entera e incondicional, nunca amé a nadie como a él. Aún recuerdo su aroma, a Emilio le parecía gracioso, que aunque estuviera muy sudado y oliendo desagradable, según él, a mi me seguía pareciendo una delicia su aroma, se moría de las risas cuando lo olía por el cuello con un suspiro tan profundo, como si pudiera apoderarme de su olor y dejarlo atrapado dentro de mi, me decía entre carcajadas que parecía una adicta y que él era la droga.

Sí, él era como una droga que me mantenía dopada y cuando se alejó de mí, creí morir, no soportaba saberlo cerca de otras personas y lejos de mí. Imaginaba que otras mujeres podrían abordarlo y al sentirse solo sucumbiría ante alguna de ellas.

Los celos comenzaron a amargar lo que una vez fue tan dulce, empecé a imaginar cosas que no tenían fundamento. No puedo decir que Emilio me dio motivo alguno para sentir celos, pero debido a su ausencia comencé a celarlo hasta del aíre que respiraba, de las personas con las que se relacionaba, de la familia, de todo. Sin darme cuenta me estaba sumergiendo en una obsesión y terminaba por enloquecer a Emilio y hacerle perder la paciencia. Al final terminaba abrazándome fuerte, y con sus manos en mi rostro me decía que terminará de entenderlo, que solo me amaba a mí y no sentía la necesidad de estar con nadie más. Yo terminaba entendiéndolo y creyéndole, pero en cuanto partía comenzaba a enloquecer nuevamente.

Que diferente sería todo y que feliz sería en este momento si el hombre que tengo amarrado y amordazado en aquella construcción abandonada fuera mi verdadero Emilio.
| Sólo 19 hablaron pajita

Locura

El texto que leerán a continuación no fue escrito por mi. Es un relato que una gran amiga tuvo a bien entregarme para que le diera mi opinión. El relato me gustó muchísimo y pedí su permiso para publicarlo en el blog.

Lady Elizabeth se hace llamar, ella prefiere mantener el anonimato - por ahora -. Em ha entregado otras historias y prometió las que vaya escribiendo en un futuro. En la medida que las reciba las iré publicando, siempre con la autorización de su autora para que disfruten ustedes de una pluma naciente.

Espero que comenten bastante, estoy seguro de que ella estará muy agradecida con sus críticas y palabras.

Sin más aspavientos aquí les dejo "Locura", el primer relato de mi amiga Lady Elizabeth.
--- o ---

Cuando me reencontré con Emilio, ambos temíamos volver a entregar el corazón. El mío estaba lleno temores por una fracaso doloroso y el de él sangraba aún por una batalla que había estado librando durante varios meses.

Aún así seguimos viéndonos y en poco tiempo me hallé perdidamente enamorada de él. Con mucho amor fui vendando sus heridas para que dejaran de sangrar, ya que nunca podría borrar las cicatrices. Él recibió mi amor de buena forma y comencé a sentir que también empezaba a amarme. Así fue, nos amamos, y era hermoso, era feliz, éramos felices.

Fue sublime e intenso el amor que vivimos durante ese tiempo. Comenzamos a hablar de un futuro juntos, de tener hijos y hasta una mascota.

Que entera es la entrega cuando hay amor verdadero. Solo faltaban algunos detalles para completar nuestra felicidad y el momento llegó, Emilio tenia que hacer un viaje. Al regreso nuestra unión se consolidaría. En eso habíamos quedamos.

Llegó el día de su partida, yo lo abrazaba tiernamente y mientras lo besaba en los labios ya lo estaba extrañando. El viaje era largo tanto en distancia por su ausencia. Nos hablábamos por teléfono, era tan cálido escuchar su voz pronunciando palabras de amor, poco a poco iba creciendo en mi la ansiedad por su regreso. Soñaba y planeaba todo el tiempo, nos lo contábamos todo cuando hablábamos.

Un día llegó un ramo de flores para mí, a mi trabajo, con una tarjeta sin firma. En la noche Emilio llegó a casa y me contó que el ramo lo había enviado él. Me parecía mentira verlo de nuevo frente a frente, sentir el calor de su cuerpo, sentir su olor. No percibí que algo en él había cambiado, estaba demasiado feliz para darme cuenta. Pero no tardaría mucho en descubrir la verdad, una verdad que a los ojos de personas normales y hasta cultos científicos era algo inaudito, más parecido al producto de una repentina locura.

Comenzaron a transcurrir los días, Emilio había cambiado tanto, no recordaba planes que habíamos hecho juntos, al verse acorralado por no saber responder a cosas que debía recordar correctamente, empezó a decir que estaba padeciendo de unos síntomas de Alzheimer, posiblemente era hereditario. Mi desconcierto aumentaba cada vez más, no sabía a que me enfrentaba, no sabía a quien recurrir para pedir ayuda. Una noche estuvimos juntos, era el cuerpo de Emilio, era su calor, era su olor, el mismo que tantas veces me embriagaba hasta quedarme rendida. Aún así descubrí que sus besos no eran los mismos ni sus caricias. Al terminar el acto, estaba aterrada, me enfrentaba a algo desconocido.

Mi actitud ante él comenzó a cambiar, decidí tenderle trampas para ver si mis sospechas eran verdaderas. Lo acosaba a preguntas, inventé algunas cosas en las conversaciones a ver si él se daba cuenta de que nunca habían sucedido, pero no, él las aceptaba con la mayor naturalidad.

Hasta que un día, que ha sido el peor de mi vida, lo descubrí todo. Mis sospechas eran ciertas.

Si, no había otra explicación, Emilio había muerto. Tenia todas las pruebas en mis manos, ¿pero a quien acudir pidiendo ayuda? Ese hombre se había apoderado del cuerpo de mi Emilio, tal ves, él mismo lo había asesinado mientras dormía, para usurpar su vida.

Emilio mi amado. Sin saber le había traicionado con ese que ocupaba su cuerpo, su vida y el cariño de los suyos. Pudo engañarlos a todos, a sus amigos, a su familia, pero no a mí. Y es que yo conocía cosas de Emilio que los demás no podían percibir.

En las noches mis sueños eran invadidos por las imágenes de lo que aquel usurpador había hecho con mi amor.

Una noche en la que Emilio caminaba a solas por las adyacencias del trailer donde se hospedaba, el ente lo siguió, se las arregló para entrar en su habitación y mientras dormía se metió en su cuerpo. Emilio luchó por defenderse pero aquello era más fuerte que él, lo atrapó, lo amarró y por medio de crueles suplicios le hizo hablar de su vida, de los nombres de sus amigos y familiares, hizo que Emilio se los mostrara a todos en su mente. Emilio estaba aterrado, no entendía porque ese ser extraño sin rostro hacía todo aquello. Emilio agonizaba, y unos momentos antes de morir su verdugo le confesó que había llegado para usurpar su cuerpo y toda su vida. Emilio murió en soledad, llorando porque nunca volvería a ver a las personas que amaba y ni siquiera lo llorarían en su funeral, porque no habría tal, aquel ladrón llegaría y todos lo verían como si fuera él y le entregarían su amor.

No fui capas de encarar al usurpador y decirle que lo había descubierto, temí que me destruyera al saber que yo sabía toda la verdad. Terminé nuestra relación, él lo tomo con naturalidad. Por más que indago sobre la vida de Emilio no podía igualarlo, era tan frío y desinteresado. Sentía desprecio por él, era el asesino de mi amor. El muy cínico me había enviado flores como el primer indicio de la muerte del verdadero Emilio.

Fui a la policía a poner la denuncia pero nadie me entendió, hablé con un familiar de Emilio y se rió en mi cara, se levantó de la silla y se marchó sin decirme nada. Hablé con un médico para ver si era posible probar lo que había pasado con Emilio, el médico me siguió la corriente todo el tiempo y posteriormente pidió hablar con mi familia.

Mi madre lloraba mientras unos hombres vestidos de blanco me introducían en una ambulancia, para luego dejarme en un hospital en el que me encerraron en una habitación de paredes acolchadas. Desde aquí he hecho miles de suplicas, le he explicado a varios médicos lo del asesinato de Emilio, pero eso empeora mi situación.

Supe que en un informe médico escribieron que yo padecía de una repentina locura causada por el rompimiento con mi novio, que posiblemente tenía antecedentes de esquizofrenia y que se estaban manifestando en mí.

Llevo mucho tiempo en esta habitación acolchada con una camisa de fuerza que no me deja mover, esperando que llegue alguien a ayudarme, a sacarme de aquí, que entiendan que no estoy loca, que es verdad lo que digo. Que Emilio fue asesinado y que anda otro con su cuerpo hacinándose pasar por él. Algún día encontraré la forma de hacerlo, me introduciré en el cuerpo de alguna de las enfermeras y saldré de aquí. No pediré ayuda, vengaré a Emilio con mis propias manos.
| Sólo 6 hablaron pajita

Homenaje a Rachel Corrie

El 16 de marzo de éste año se cumple el cuarto aniversario de la muerte de Rachel Corrie (International Solidarity Movement), posiblemente la mayoría de ustedes no la conocieron, yo mismo no la conocí. Sin embargo hace cerca de un año conocí su historia y luego de hacerlo decidí rendirle un homenaje en mi página cada año. Su muerte fue ilógica, cruel y símbolo inequívoco de las injusticias de éste mundo.

Quienes se hayan tomado el tiempo de ver algunos de los banners de las campañas que apoyo podrán ver que muchos se corresponden con organizaciones que luchan por los derechos humanos, inclusive apoyo de manera bien humilde al movimiento que lucha por la libertad de los pueblos palestinos: Detengamos la pedofilia, ¡No a la violencia contra la mujer!, Mujeres.net, Latinoamérica solidaria..., Cultura libre, entre otras.

Esos mismos que han explorado éste blog o que me han seguido desde hace tiempo, saben que alguna vez dije que no escribiría sobre política en éste espacio, sin embargo, lo ocurrido con esta jovencita de sólo veinticuatro años me impele a decir algunas cosas.

No voy a hablar de ella, para eso coloqué el link hacia su historia. Pero si quiero declarar mi disconformidad, mi rabia y el dolor al saber que el pueblo palestino es sometido a vejámenes diariamente sin que nada ni nadie haga algo por ellos. Muchos dirán que son un montón de terroristas, pero – digo yo - si alguien llegara a tu ciudad, Caracas por ejemplo y te dijera que ya no puedes vivir allí, que esas tierras donde naciste esas casas donde habitaste ya no te pertenecen, que tu cultura y tradiciones son simplemente nada, ¿no lucharías hasta con las uñas para conservarlo todo? Yo lo haría.

Luego de la guerra de los seis días, Israel, en nombre de su democracia – como se asesina gente en nombre de la democracia ¿eh? – ha ejercido acciones bélicas en contra de Palestina sin que las NU digan ni pío. El gendarme de la democracia – ustedes saben a quien me refiero – se tapa los ojos y hasta nuevas armas aprovecha de probar en las gentes de Palestina y El Líbano (Ver 1 y 2).

No pienso, en todo caso, emitir juicios políticos o sociales. Yo apoyo al pueblo palestino, gústele a quien le guste. Los juicios y evaluaciones se los dejo a Ustedes.

--- o ---

Estoy de luto por mi amigo Croncho.
| Sólo 26 hablaron pajita

¡Feliz cumpleños! (atrazado)

El 4 de marzo del año 2006 marcó el inicio de éste blog. En él descargué - al principio - mis frustraciones, tristezas y rabias. Luego dejé que mis más lóbregos pensamientos salieran a flote junto a cuestiones nétamente mundanas y sin mayor búsqueda de profundidad de pensamiento.

Por último me enfrasqué en la búsqueda de escritos más proclives a desarrollar mi habilidad literaria. Los ulteriores meses me han servido para experimentar mi expresividad literaria - y que me perdonen aquellos que ven en esa expresión una falta de humildad.

Yo, Ernesto, no sólo fue una vía de escape a cosas que vivía hace ya un año, ha sido también una fuente inagotable de gratas experiencias unas excelentes y otras menos, sin embargo ninguna mala. Igualmente éste blog derivó en la consecusión de valiosas amistades, mujeres y hombres que se me han mostrado a través de sus letras y a quienes he acudido tanto en la búsqueda de diversión banal como para compartir puntos de vista y hasta proyectos personales.

Haciendo ahora un breve estudio estadístico, puedo decir:


  • Durante ese año escribí 61 posts

  • Recibí 705 comentarios (incluyendo mis respuestas)
    Tengo 3 suscriptores

  • He hecho 2 cambios de plantilla

  • He recibido 7.545 visitantes (desde el 2 de agosto del 2006)
Números nada malos para alguien que sólo quería deslastrarse de malos recuerdos y un montón de basura que llenaba una cabeza que puede producir cosas mejores que sólo quejas.

Lo cierto es que ahora me siento comprometido a contionuar escribiendo, no sólo para mi como en un principio ocurrió, sino para todos ustedes quienes me visitan, critican, alaban, admiran o detestan. Yo, Ernesto es de ustedes.

A tí, mi amado blog, quiero pues expresar mi más emotiva y alegre felicitación en tu primer cumpleaños. Ya se que te olvidé, ya se que no te recordé cuando debía, pero aquí seguimos ambos, tu y Yo, Ernesto escribiendo ahora y siempre.
------------------------------
Actualización
En Enigma Express, el Sr. Gandica, está haciendo - como el mismo llama - un experimento para postular/nombrar a los 100 mejores blogs de la criollósfera. No dejen de pasar por el URL señalado al principio en éste mismo párrafo.
| Sólo 11 hablaron pajita

¡Mujeres!

Si bien he pedido mis más sinceras y dramáticas disculpas a todas y todos aquellos que tienen a bien visitar este rincón virtual debido a que no escribiría durante algunos días, me he visto obligado hoy a hacerlo.



Es una obligación nacida no de imposiciones, sino de mis propias convicciones, valores y principios. Fui criado por una mujer, mi madre. Siempre he estado rodeado por ellas, mis tías, hermanas y primas. He tenido la dicha de compartir con otras tantas, novias, amantes, esposa y amigas. Hoy, además soy padre de una de ustedes.

Es así que siento esa obligación de obsequiarles a todas Ustedes, un grande y genuino abrazo de admiración, un llano deseo de seguir apoyándolas en todo aquello que esté a mi alcance, y mis más alegres felicitaciones por ser quienes son, por ser como son, por amar como aman, por reir como ríen, en fin, felicitaciones por ser mujeres, maravillosas y sublimes mujeres.


A todas, TODAS felicidades
y mucha alegría en éste,
día de cada una de Ustedes.

La imagen fue tomada de Tecnochica.com