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| Sólo 2 hablaron pajita

Tomando su mano

Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.

Confucio

El camino era largo, sinuoso, solitario e idéntico. Aunque habían transcurrido las eras, siempre era igual. Tomaba un desvío, se detenía ahí un tiempo, casi siempre breve. Todas las veces se desnudaba de adentro hacia afuera, mostraba lo que había en su interior y luego aquello que le hacía ser quien era físicamente. Esas estadías podían ser deliciosamente apasionadas o pacíficamente satisfactorias pero independientemente de como se desarrollara su estancia en cada una de esas moradas, todas terminaban irremisiblemente con sus pies andando aquel interminable y despoblado trayecto.

| ¡Dale que no viene carro!

Habitaciones vacías

Una persona puede sentirse sola, aún cuando mucha gente la quiera.

Ana Frank

Hubo una época, en un lugar donde el tiempo no existía y los días eran siempre soleados, donde siempre eran lluviosos, donde siempre eran una eterna noche estrellada, donde la primavera, al igual que el invierno eran eternos. Era un lugar fuera de nuestro entendimiento donde todo era como deseara cada persona. En ese extraño mundo había un hombre, un hombre como cualquier otro, un hombre ni muy alto ni muy bajo, para nada gordo pero tampoco flaco. Era un hombre cuya belleza física era de esas que se describen con la frase: —Es que él tiene un corazón hermoso—. Así pues, no era un hombre agraciado, aunque no asustaba, eso no. Era un hombre cuyo cabello era largo por momentos, cuando así lo soñaba y se tornaba en una gran calva al despertar. Era un hombre cuya sonrisa estaba siempre a flor de piel aún cuando en su alma no se dibujaba con frecuencia.
| 1 solito

Juegos manuales

La filosofía es al mundo real, lo que la masturbación es al sexo.

Karl Marx

Juntos, sentados, uno al lado del otro, conversamos sobre cualquier cosa. Nos sentimos a gusto en nuestra mutua compañía, disfrutamos el momento, el estar juntos nos hace felices y juguetones, la pasamos rico.

Sólo porque te provoca, empiezas a hablarme al oído, no dices nada especial, sólo sigues nuestra conversación pero diciéndome todo al oído. No puedo evitarlo, tampoco quiero evitarlo y termino por excitarme, esa voz tuya profunda y aterciopelada a un tiempo produce un efecto inmediato en mi cuerpo, un efecto que empieza a notarse en mi entrepierna.
| ¡Dale que no viene carro!

Cabalgando hacia la nada

El mejor afrodisíaco para las mujeres son las palabras. El punto G se encuentra en las orejas. Quien lo busca debajo está perdiendo el tiempo.

Isabel Allende

Sentada en el borde de uno de los costados de la cama, Gisela le miraba entre temerosa y excitada. Muchas cosas habían ocurrido para llegar a ese momento. Un instante que ambos habían anhelado desde hacía mucho. Tranquilo y con una gran sonrisa David se acercó y posando sus manos sobre las rodillas desnudas se acuclilló frente a ella. Gisela bajó la mirada apenada. David posó su índice bajo la barbilla de ella y delicadamente levantó su rostro quedando ambos mirándose directo a los ojos. Si prisas, pero sin detenerse David acercó su rostro al de ella y con un imperceptible roce, sus labios se tocaron por primera vez. Así quedaron unos momentos, aspirando sus alientos mutuamente y por un instante que se hizo eterno sus ojos quedaron fijos, sus miradas viendo al interior del otro. Finalmente sus labios se unieron y el beso tantas veces imaginado, tantas veces deseado se hizo piel.
| ¡Dale que no viene carro!

El paraíso en su boca

Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar.

Woody Allen

Sus grandes ojos me miraron pícaros y me sonrió con esa sonrisa que tanto me gustaba. Sentado en un gran sillón observaba el espectáculo que Verónica me regalaba. Frente a mi bailaba lentamente, sin música. Se movía como una gata, contorneándose y girando, sin ton ni son, sus brazos estaban es todas partes. Sus piernas, se turnaban para enredarse entre ellas o elevarse en el aire. Todo eso ocurría sin que ella dejara de mirarme. Su delgadez me excitaba sobremanera, esos tatuajes...

Era Verónica una flaca de una estatura que estaba fuera de los parámetros criollos. Alta, de larguísimas y hermosas piernas. Piernas hechas para disfrutarlas en toda su magnitud. Piernas capaces de producirme las más gratas sensaciones siempre que las acariciaba, las besaba o, mejor aún, cuando me rodeaban inmisericordes, sometedoras.
| Sólo 6 hablaron pajita

Un genial don nadie

No fracasé, sólo descubrí 999 formas de NO hacer una bombilla.

Thomas A. Edison

Hace algún tiempo vengo padeciendo problemas de incontinencia mental replicada. Por favor no se rían, es algo grave y que me está volviendo loco. Al principio no le presté atención, pero en los últimos tiempos se ha convertido en una maldición. Para que me entiendan, les diré que éste extraño padecimiento psicológico fue diagnosticado por primera vez por un psicólogo suizo (¿Porqué siempre son suizos los psicólogos?) en el año de nuestro señor de un mil y novecientos y catorce. El hombre en cuestión determinó que dicho mal se manifestaba por la generación de ideas completamente innovadoras para el paciente, pero que en realidad ya existían en el mundo real. Dicho de otra manera, el enfermo ideaba cosas, cualesquiera que estas fueran – inventos, textos, obras de arte, diseños, por ejemplo. – asumiéndolos como propios cuando en realidad ya habían sido ideados por otras personas. Lo peor del caso es que los pacientes que sufren éste trastorno mental no aceptan el hecho de que sus ideas “originales” ya han sido creadas por otros antes de ellos.

Lo que les describo antes podría parecerles algo tonto, pero no lo es tanto cuando creemos que hemos imaginado algo que podría salvar al mundo y resulta que ya alguien lo inventó.
| Sólo 3 hablaron pajita

Alas rotas

Love is never lost. If not reciprocated it will flow back and soften and purify the heart.

Washington Irving

Sentada, acurrucada, era un ovillo en el suelo y lloraba, lloraba abrazándose así misma meciéndose hacia delante y hacia atrás. Cortos gemidos salían constantemente de su pecho y espasmos que iban y venían hacían temblar su cuerpo. Frente a ella, sólo podía observarla. No había nada que pudiera hacer. Quería abrazarla pero me atrevía, quería decirle palabras de consuelo, pero el nudo que atenazaba mi garganta me lo impedía, deseaba hacerla feliz, pero ella jamás quiso eso de mi , hubiera querido seguir amándola con todas mis fuerzas como lo hice desde el día que la vi por primera vez, pero era un sentimiento que ella no pudo o no quiso corresponder nunca. Me atreví a posar mi mano sobre sus cabellos, así como se alienta a un niño pequeño. Ella se estremeció y sus llantos se tornaron más dolorosos. Su belleza había desaparecido oculta por el dolor que colmaba su pecho y yo, yo sólo estaba ahí, inútil, sin poder remediar su sufrimiento.
| Sólo 2 hablaron pajita

Despiértame cuando pase el temblor

Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.

Hellen Keller

Desperté bruscamente, no sentía mi brazo derecho. Me asusté, no sabía que ocurría. Traté de moverlo y sentí sus dos manos apretando con muchísima fuerza por encima de mi codo. La ausencia de percepción no era más que mi brazo dormido por la falta de circulación. Luego sentí como todo se movía a mi alrededor, la cama temblaba, el agua en el vaso sobre la mesita de noche saltaba haciendo extraños guiños de gotas saltarinas. Traté de soltarme de su agarre, pero ella atenazaba mi brazo con una fuerza que no podía suponer en alguien tan frágil. Ya totalmente despierto pude percibir sus sollozos. Su rostro, enterrado entre mi cuello y la almohada dejaba escapar un llanto temeroso. Como pude me deshice de su agarre y, echándome hacia atrás, me senté. Ella seguía llorando, oí como algo en la cocina se estrellaba contra el suelo haciendo un gran ruido, seguro una olla o algún otro perol. Aquel desagradable sonido me alteró un poco, no lo esperaba. Ella volvió a tomarme del brazo, con más fuerza si es que eso era posible. Con enojo la hice soltarme otra vez.
| Sólo 2 hablaron pajita

No diré

La fantasía del hombre es la mejor arma de la mujer.

Sofía Loren

Estaba nervioso, lo admito, nervioso y con algo de miedo. Aquella situación era extraña por decir lo menos. ¿Alguna vez se ha encontrado completamente desnuda en medio de una plaza a mitad de una noche lluviosa?, ¿no? Bueno, era eso exactamente lo que me estaba pasando. No recordaba cómo había llegado allí o cómo me habían llevado, de verdad no lo recordaba o no quería recordarlo. Tampoco era que me importara mucho. No diré, eso sí, que aquella extraña situación no me procurara un tanto de placer. Si, lo estaba disfrutando. Estaba atenazado de frío y totalmente empapado, el nerviosismo me hacía temblar y el miedo no me dejaba pensar claramente y aunque parezca una locura, sentía placer en todo aquello. Una cálida sensación de placer recorría mi interior y todo lo que sentía por fuera me era indiferente, sencillamente no me molestaba nada.
| ¡Dale que no viene carro!

La artillería del diablo

El recurso final del hombre destruido es el delito.

Ugo Foscolo

¡Que bolas tienes! — dijo Fausto con ojos vidriosos por el miedo. —¿Sabes qué? —respondió Eugenio mientras exhalaba una bocanada de humo— ¡Me sabe a mierda lo que pienses, lo que opines o sientas! Las vainas son como son y no hay vuelta atrás. Te comprometiste y no puedes echarte para atrás ahora que ya todo ha sido organizado. En su mano derecha brillaba un anillo de acero. El anillo era un regalo de su padre, una inscripción labrada en el metal adornaba la joya: "Cedo alteram". Eugenio sabía su significado y más aún, lo consideraba un mensaje de suerte. Sus palabras eran tajantes y sin espacio para la duda.
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El latido del corazón

Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos.

Anónimo

Tun tun tun tun. El día que lo escuchó por primera vez, una sensación de temor le hizo temblar de miedo. Era un sonido hueco, acompañado de un eco sordo que contrariaba el origen de aquel sonido, tun tun tun tun. Acompasado, monótono, constante. Al principio lo buscó pero no pudo encontrarlo y es que aquel sonido parecía originarse en un lugar y cuando llegaba ahí se había trasladado a otro más allá, más lejos, otras veces más cerca, podía estar detrás de él y al voltearse aeguía igual, detrás de él, tun tun tun tun. Era desesperante, aterrador seguir oyendo aquello y no saber su origen. Acudió a su esposa para que le ayudara a localizar el sonido, pero ella no escuchaba nada. Después de muchos intentos aquello terminó por exasperarla y le exigió que fuera a un médico: Deberás ir a un especialista, le increpó. Tun tun tun tun.
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La cafetera de hierro que estaba al pie de la escalera

La escalera que sube a un desván siempre sube y nunca baja, igual que siempre baja y nunca sube la de un sótano.

Gastón Bachelard

La camisa se hallaba sobre el sofá, había caído con descuido, todos sus botones abiertos, a su lado, un par de zapatos negros junto a un par de medias parecían bailar la danza del desorden los unos con los otros. Más allá, unos pantalones oscuros aún llevaban puesto el cinturon que los sostuvieran a unas caderas de hombre. Sobre la pequeña mesa, al lado del sofá, un reloj metálico brillaba de cabeza, aunque no podían apreciarse en detalle, las manecillas giraban rítmicamente segundo a segundo. Más allá de eso nada indicaba que hubiera alguien en la casa.
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La guerra de las mariposas

La mariposa recordará por siempre que fue gusano.

Mario Benedetti

Nunca antes hubo una guerra más hermosa, más silenciosa o que dejara a la naturaleza tan bien parada, tampoco la hubo nunca después y es que la Guerra de las Mariposas fue un hito en los anales de las confrontaciones bélicas de nuestro planeta. Hay que decir, además, que en esta guerra no hubo pérdidas humanas, resultado lógico, puesto que los humanos no participamos en las hostilidades, no hubo pérdidas materiales, el uso de armas de destrucción masiva o individual no existió, no había motivos políticos, económicos o religiosos para que se iniciara el conflicto, en esta guerra uno de los antagonistas ni siquiera era un ser vivo, era algo más allá, era la propia naturaleza. Fue pues, una guerra a todas luces, fuera de los parámetros que conocemos.
| ¡Dale que no viene carro!

Humeante café

La mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma, no deja dormir.

Alejandro Dumas

Volvió a mirar el reloj nervioso, frente a él, una taza de humeante y negro café dejaba escapar su aroma perfumando la estancia. Un dedo empezó a hacer círculos sobre el borde de la taza. Aspiró profundamente dejándose llevar por la fragancia de la oscura infusión. Sonrió contento, en cualquier momento ella entraría por la gran puerta de cristal frente a él. Ese momento era siempre de gran alegría, ella siempre miraba a todas partes para, al final, cruzar sus miradas. Luego se acercaría adornada por aquellos extraños abalorios de mil formas, sus bufandas de los más disímiles colores y texturas y por las joyas más hermosas que él hubiera visto: sus grandes y hermosos ojos verdes.
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La carta que no leerás

Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia.

Elie Wiesel

Posiblemente nunca leas esto, y digo posiblemente porque veo muy lejano el día en que vuelvas a leerme. Dejaste de hacerlo hace ya mucho y ni siquiera porque te lo he pedido has regresado. Te he escrito cartas, poemas, alguno que otro párrafo cortito y cientos, miles de mensajes de texto. Estos últimos los respondes cuando se tratan de banalidades, pero si te hablo de amor, la mayoría de las veces quedas callada. No sabes cuanto me duele tanta indiferencia, tu dices que no, que no es así, que es sólo que no te sale. Yo trato de entender, pero igual duele, igual queda el vacío.
| Sólo 6 hablaron pajita

Un extraño día de la tierra

La tierra no es herencia de nuestros padres sino préstamo de nuestros hijos.

Anónimo

En los siguientes párrafos se narrará, como parte de la celebración del día de la tierra, las incidencias ocurridas durante la filmación del documental que, para National Geographic Channel, tuve a bien dirigir, escribir y filmar en la ciudad de Maracay, estado Aragua, Venezuela entre los días veintiuno de febrero y veintidós de abril del año 2010 y el cual será estrenado mundialmente un día de estos. En esa aventura, me acompañó un joven camarógrafo, de cuyo nombre prefiero no hacer memoria. Era un tipo con un diente partido y más terco que una mula.

El documental aún no tiene nombre, pero se están barajando dos opciones: Los tres monstruos perdidos o Historia absurda escrita por un carajo sin oficio. Los ejecutivos de NatGeo aún no se deciden. Sea como sea, espero que lo que lean a continuación, sea del agrado de todos y que al momento de estrenarse el documental, me escriban para saber sus opiniones. Ya sin más preámbulos mi aporte para el día de la tierra.
| Sólo 21 hablaron pajita

Aniversario infernal

El paraíso lo prefiero por el clima; el infierno por la compañía.

Mark Twain

Hoy se están cumpliendo tres años desde que decidiera abrir esta página. Han sido tres años de aprendizaje de vida, de instruirme en nuevas y asombrosas herramientas de desarrollo (soy programador), de leer, leer muchísimo, sobre todo el año pasado. Han sido tres años de lecciones emocionantes en lo personal, lo laboral, lo profesional. Viví intensamente cada uno de los días que han pasado desde ese cuatro de marzo del dos mil seis, he amado, me han amado, me he sentido triste y he sido feliz. Hice infinidad de cosas, fui asesor comunitario es alrededor de 60 poblados rurales en mi querida Portuguesa, trabajé junto a cientos de personas de los rincones más alejados de mi tierra para hacerles llegar oportunidades de desarrollo y crecimiento comunitario. Conocí gente especial (¿quién no lo es?), gente de esas que se levantan a las cuatro de la mañana para iniciar el ordeño, gente que es capaz de arriesgar su vida en una espesa selva del piedemonte andino para llevar una ayuda a una mujer con discapacidad. Eso ocurrió en mi mundo real, pero en este mundo, el mundo virtual, conocí gente que escribe. Gente que escribe con una mordacidad y morbo alucinantes sobre política y poesía; gente que decanta su pasión periodística sin ataduras y a veces contradiciéndose; gente que pese a parecer sólo un chiste vulgar son de una profundidad interior que va más allá de lo que nadie pudiera creer; gente que logra meternos en sus historias de la cotidianidad dibujando siempre sonrisas con sus letras; gente que regresó de un exilio virtual para regalarnos nuevamente sus reflexiones (se te extrañó muchísimo); gente que escribe con la pasión de quien es capaz de darlo todo por sus convicciones y creencias; gente de mundos lejanos en lo físico pero muy cercanos en lo humano; gente que suelta sus otros yos y los muestra al mundo para no podamos dejar de reír; gente de los más disimiles orígenes, géneros y filosofías. Gente, como dije antes: maravillosa.

Conocerles y más aún, saber que esta ventana virtual a mi mente les ha permitido conocerme y hacerme partícipe – por lo menos – de sus momentos de ocio me llena de satisfacción. Se que muchos me leen. Más de los que pude imaginar cuando empecé a escribir esta bitácora, hay quienes están prácticamente desde los primeros días. Para ustedes, para quienes vienen de vez en cuando, para los que sólo estuvieron una vez y para aquellos que aún no entran va esta celebración, una celebración que no tendrá cohetes, torta o música, esta será una celebración silenciosa donde sólo mis letras se dejarán escuchar porque mi regalo para ustedes y para mi mismo es la historia que a continuación leerán. Espero les guste… Casi lo olvido: ¡Feliz aniversario mi querido blog, esta vez no me olvidé de ti! :-)
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Mis Metatextos

...un gran chorro de sangre se disparó como una fuente...

Ernesto Chapon

Nuevamente ocurre que no hay mucho en mi cabeza que pueda expresar a través de la palabra escrita, nuevamente ocurre que mi musa me ha abandonado, o más bien, me ha dejado de lado para que pueda yo hacer algunos trabajos que son de carácter urgente. Sin embargo, son ustedes quienes me mueven a estar aquí y dar la cara para justificar de alguna manera mi ausencia escrita. No les regalaré una historia – y miren que hay varias que me tienen loco por salir a la luz pública –, esta vez y, a modo de disculpa, les entregaré una compilación de los textos que he publicado en el Taller Literario Metatextos, el cual he mencionado en ocasiones anteriores. Bueno, ya sin más, les dejo aquí las historias escritas en las tres etapas del taller. Para mayor comodidad, las he ordenado de manera cronológica, desde la más antigua hasta la última (la cual será publicada esta noche después de las 00:00 hora de México DC.
| Sólo 7 hablaron pajita

Hastiado

Amo el olor del napalm por la mañana.

Coronel Kilgore

Siempre ocurre lo mismo, siempre termino como pajarito en grama, mirando para los lados y más perdido que Adán el día de las madres. ¿No puedo entonces simplemente dejar las cosas como están y seguir mi camino? ¿No puedo sólo desandar el camino tomado y cambiar luego el rumbo? No, creo que no. Eso sería muy fácil y nada es fácil. Las cosas por mucho que lo intente siempre terminan por ser harto complicadas. ¿Huir? Sería fácil, pero los problemas siempre terminan por alcanzarte, además, si no fuera ese el caso, de seguro aparecerían nuevos problemas, nuevas complicaciones. No, huir no es la salida.
| Sólo 3 hablaron pajita

Desencuentro

Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final.

Harry Mulisch

Se suponía que hoy publicaría la sexta parte de La desagradable historia de Amalia Contreras, sin embargo ocurrió algo. Hoy envié mi escrito al taller literario Metatextos, donde se nos planteó un ejercicio de sólo trescientas palabras (todos los ejercicios tienen esa limitación). Lo que escribí me gustó tanto que decidí hacer dos versiones, la del taller y la que van a leer a continuación. Si observan alguna diferencia es porque aquí puedo escribir sin las limitaciones que los ejercicios imponen. En fin, si pueden lean las dos historias y luego me cuentan.