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| Sólo 3 hablaron pajita

Eufemismos de amor y carne

Podria simular una pasión que no sintiera, pero no podría simular una que me arrasara como el fuego.

Oscar Wilde

Ven amor, acércate y permite que tu calor me arrope. Déjame sentir tu cuerpo rozando el mío y haz que nuestras respiraciones y alientos se entremezclen en un amasijo de suspiros y gemidos. Siente mis manos que, hambrientas de tu carne, recorren cada rincón, cada pedacito de tu cuerpo y lo muerden con caricias, apretones y pellizcos morbosos. Nota mi virilidad haciéndote un homenaje, irguiéndose para ti, palpitante, pletórica de sangre y semen mientras nos movemos acompasados, restregándonos sudorosos el uno contra la otra.
| 1 solito

Juegos manuales

La filosofía es al mundo real, lo que la masturbación es al sexo.

Karl Marx

Juntos, sentados, uno al lado del otro, conversamos sobre cualquier cosa. Nos sentimos a gusto en nuestra mutua compañía, disfrutamos el momento, el estar juntos nos hace felices y juguetones, la pasamos rico.

Sólo porque te provoca, empiezas a hablarme al oído, no dices nada especial, sólo sigues nuestra conversación pero diciéndome todo al oído. No puedo evitarlo, tampoco quiero evitarlo y termino por excitarme, esa voz tuya profunda y aterciopelada a un tiempo produce un efecto inmediato en mi cuerpo, un efecto que empieza a notarse en mi entrepierna.
| ¡Dale que no viene carro!

Cabalgando hacia la nada

El mejor afrodisíaco para las mujeres son las palabras. El punto G se encuentra en las orejas. Quien lo busca debajo está perdiendo el tiempo.

Isabel Allende

Sentada en el borde de uno de los costados de la cama, Gisela le miraba entre temerosa y excitada. Muchas cosas habían ocurrido para llegar a ese momento. Un instante que ambos habían anhelado desde hacía mucho. Tranquilo y con una gran sonrisa David se acercó y posando sus manos sobre las rodillas desnudas se acuclilló frente a ella. Gisela bajó la mirada apenada. David posó su índice bajo la barbilla de ella y delicadamente levantó su rostro quedando ambos mirándose directo a los ojos. Si prisas, pero sin detenerse David acercó su rostro al de ella y con un imperceptible roce, sus labios se tocaron por primera vez. Así quedaron unos momentos, aspirando sus alientos mutuamente y por un instante que se hizo eterno sus ojos quedaron fijos, sus miradas viendo al interior del otro. Finalmente sus labios se unieron y el beso tantas veces imaginado, tantas veces deseado se hizo piel.
| ¡Dale que no viene carro!

El paraíso en su boca

Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar.

Woody Allen

Sus grandes ojos me miraron pícaros y me sonrió con esa sonrisa que tanto me gustaba. Sentado en un gran sillón observaba el espectáculo que Verónica me regalaba. Frente a mi bailaba lentamente, sin música. Se movía como una gata, contorneándose y girando, sin ton ni son, sus brazos estaban es todas partes. Sus piernas, se turnaban para enredarse entre ellas o elevarse en el aire. Todo eso ocurría sin que ella dejara de mirarme. Su delgadez me excitaba sobremanera, esos tatuajes...

Era Verónica una flaca de una estatura que estaba fuera de los parámetros criollos. Alta, de larguísimas y hermosas piernas. Piernas hechas para disfrutarlas en toda su magnitud. Piernas capaces de producirme las más gratas sensaciones siempre que las acariciaba, las besaba o, mejor aún, cuando me rodeaban inmisericordes, sometedoras.
| Sólo 2 hablaron pajita

No diré

La fantasía del hombre es la mejor arma de la mujer.

Sofía Loren

Estaba nervioso, lo admito, nervioso y con algo de miedo. Aquella situación era extraña por decir lo menos. ¿Alguna vez se ha encontrado completamente desnuda en medio de una plaza a mitad de una noche lluviosa?, ¿no? Bueno, era eso exactamente lo que me estaba pasando. No recordaba cómo había llegado allí o cómo me habían llevado, de verdad no lo recordaba o no quería recordarlo. Tampoco era que me importara mucho. No diré, eso sí, que aquella extraña situación no me procurara un tanto de placer. Si, lo estaba disfrutando. Estaba atenazado de frío y totalmente empapado, el nerviosismo me hacía temblar y el miedo no me dejaba pensar claramente y aunque parezca una locura, sentía placer en todo aquello. Una cálida sensación de placer recorría mi interior y todo lo que sentía por fuera me era indiferente, sencillamente no me molestaba nada.
| Sólo 2 hablaron pajita

La cafetera de hierro que estaba al pie de la escalera

La escalera que sube a un desván siempre sube y nunca baja, igual que siempre baja y nunca sube la de un sótano.

Gastón Bachelard

La camisa se hallaba sobre el sofá, había caído con descuido, todos sus botones abiertos, a su lado, un par de zapatos negros junto a un par de medias parecían bailar la danza del desorden los unos con los otros. Más allá, unos pantalones oscuros aún llevaban puesto el cinturon que los sostuvieran a unas caderas de hombre. Sobre la pequeña mesa, al lado del sofá, un reloj metálico brillaba de cabeza, aunque no podían apreciarse en detalle, las manecillas giraban rítmicamente segundo a segundo. Más allá de eso nada indicaba que hubiera alguien en la casa.
| Sólo 3 hablaron pajita

Credo para una mujer

El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen.

William Shakespeare

Creo en tu nívea piel, genuina representación de la blancura de tu alma y la luz que de ti emana.
Creo en tu sonrisa variopinta, la pícara, la alegre, la de carcajadas, la tierna, la que sirve de pincel para pintar la mía.
Creo en tu voz, transporte de tus palabras e ideas, de tus idas y venidas. Trino de dulce tono para mis oídos enamorados.
Creo en tu poder como mujer y en lo real de tus verdades y contradicciones, todas ellas parte de tu ser femenino.
Creo en tu inocencia, siempre presente aunque trates de ocultarla o esconderla, es, según yo, de tus dones más hermosos.
Creo en el fragor y la pasión de tus amores, los familiares, los de amistad y este que me obsequias con cada gesto y cada acción.
Creo en lo que me enseñas siempre, creo en ti como maestra de vida.
Creo en nuestra sincera amistad, esa que va más allá del amor mujer / hombre, esa que rompe con el absurdo paradigma de que dos amantes no pueden ser amigos.
Creo en tu prodigiosa inteligencia, esa que me atrae como la luz del conocimiento a un insecto sediento de saber.
Creo en tus abrazos como símbolo inequívoco de que el amor, la ternura, la pasión, la alegría y muchas otras emociones pueden expresarse en ese sólo gesto.
Creo en la dulzura de tus besos y el aroma de tu aliento. A través de ambos supe que eres fruta tropical.
Creo en tu buen humor y en tus bromas inteligentes, esas que siempre me hacen caer y reír a un tiempo.
Creo en tus ojos verdes, grandes luminosos, expresivos, esos que me atrajeron a ti desde que viera aquella foto hace años.
Creo en que la curva que dibujan tus nalgas es una hipérbole a la belleza física.
Creo en el ganchito que sostiene tu cabello, ese ganchito omnipresente y que es parte de ti.
Creo en tus piernas hermosas como pilares toscanos, firmes, hermosas, rotundas.
Creo en tus idiomas, los que te confieren la maravillosa cualidad de ser universal.
Creo en tus pechos, si hay un sinónimo físico de perfección, éste se haya representado en ellos.
Creo en tus payasadas, parte divertida de una mujer que ve la vida con matices de mil colores.
Creo en el sabor de tu sexo, ese que alimenta mi lujuria y mis deseos carnales por ti.
Creo en tus tejidos, los que te adornan en tu diario trajín, los que salen de tus manos con cada movimiento de la aguja.
Creo en tus lágrimas, esas que se dejan caer a veces, porque eres toda pasión, toda sentimiento, toda amor.
Creo en tu ternura cuando duermes sobre mi, cuando te acurrucas buscando mi calor, cuando un "tí" salido de tu boca se deja escuchar.
Creo en las dos cosas que motivan ahora mi vida: Cuidarte y hacerte feliz.
Creo en la amante ilimitada, lujuriosa, "asumida", esa que habita en ti y que se hace presente cuando hacemos el amor.
Creo en tus sueños, en tus metas, en tus planes, en tu futuro y en que puedo colaborar en su construcción.
Creo nuestras conversaciones sin fin, en las miles de palabras que nos decimos todos los días.
Creo en los olores de tu cuerpo, en los miles de aromas diferentes que emanan de ti y que me mantienen enamorado.
Creo en que el amor que siento por ti es el más hermoso y profundo amor que ninguna mujer haya producido en mi y que por este amor soy dichoso y tengo el poder de hacer dichosa a la mujer que lo ha producido: TÚ.

PD: Recuérdenme que debo terminar de actualizar la plantilla del blog, es que me da una ladilla increíble.
| Sólo 2 hablaron pajita

Tres preguntas, tres respuestas

Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.

Robert Burton

Hoy, apenas me levanté, lo primero que me vino a la mente fue un recuerdo tuyo: Tu rostro frente a mí, la última vez que nos vimos. Llegaste caminando con ese paso tuyo, lento, altivo, elegante. Sonreías de esa manera en que sólo tú lo haces. Caminé hacia ti y nos abrazamos. Fue, ese abrazo, un largo y placentero momento donde pudimos sentir la necesidad del otro por tomar todo el amor y el deseo acumulados luego de más de una semana sin vernos. Vuelvo a pensar en esa imagen mientras te escribo y me reconforta.
| Sólo 3 hablaron pajita

Carta de amor para mi bella

En un beso, sabrás todo lo que he callado.

Pablo Neruda

Se que leerás esto otra vez, se que sonreirás y tus mejillas se tornarán carmesí con algunas de las cosas que aquí se plasmarán, también se que en cada letra, en cada palabra y en cada oración que ahora plasmo te verás retratada y se, por último que tu amor por mi crecerá un poco más. Este texto es tuyo mi amor...

Otra vez estoy frente a este teclado escribiéndote. Anoche tuvimos una conversación larga, casi seis horas hablamos. Aún me parece poco. Todo el tiempo que paso contigo me parece insuficiente y nuestra mutua ausencia es inconmensurablemente larga, el tiempo, en este caso, se disloca y los minutos junto a ti pasan a ser milésimas de segundo, mientras que la lejanía, la falta de ti se torna en un tiempo de hastío, de desespero, de no poder soportar y tener que hacerlo. Te extraño y te necesito.
| Sólo 26 hablaron pajita

De amor y deseo

Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama

Miguel de Cervantes Saavedra

¿Cómo no amarte, cómo no dejar que mi corazón se retuerza en delirios por ti? ¿Cómo evitar que mi pulso se altere cuando te acercas, cómo detener todo el huracán de pasión que desatas dentro de mí? ¿Qué parezco no escucharte, qué no te presto atención? No puedo, no puedo hacerlo, tu revuelves mi interior, sólo la pasión, el amor desenfrenado, el deseo incontenible, las ansias, las ganas, la ternura, el cariño... ¿Te fijas?, me pones loco, empiezo a desvariar, no coordino mis ideas.

¿Pero es que acaso soy dueño de lo que siento? ¿Soy poseedor del poder para decidir sobre lo que mi alma anhela? ¿Puedo acaso controlar la turbación que causas en cada una de mis moléculas siempre que te percibo sin importar la distancia?
| Sólo 38 hablaron pajita

Hoy me acordé de ti

Hoy me acordé de ti y se me ocurrió que podía escribirte algo bonito, algo rosa, algo que expresara lo que ocurrió entre ambos, sin embargo mi mente se desvió de ese propósito y al final sólo momentos lúbricos llegaron a mi.
| Sólo 26 hablaron pajita

Un cuento de sexo

El sexo difícilmente se trata solo de sexo. Shirley MacLaine

Desde hace algunos años he estado escribiendo relatos cortos sobre situaciones, fantasías y hechos de sexo. Muchos son ficción, otros sublimación de mi realidad y otros tantos una mezcla de ambas cosas.

Meses atrás publiqué una historia a la cual llamé "Para ti mujer". En aquel momento no era mucha la gente que me leía, ahora la cuestión es diferente, sigue sin leerme mucha gente, pero quienes me siguen están siempre pendientes de lo que escribo.

De ahí a que se me ocurriera pedirles que me dijeran si les parecía positiva o no la publicación de otro relato de éste género literario que tanto me gusta. Nadie respondió a mi propuesta así que he pensado que todos desean leer sobre el tema (¿a quién no le gusta el sexo?).

Lo que leerán a continuación es un relato ambientado en un futuro - próximo o no - y describe una fantasía que ha dado vueltas en mi cabeza desde hace bastante tiempo.

Para no aburrirles, he aquí el texto.