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| Sólo 2 hablaron pajita

Abrazar a una mujer...

Abrazar a una mujer cuando es tu madre te enseña que no hay nada superior al amor.
Abrazar a una mujer cuando es tu hermana, tu prima, tu tía te enseña que no sólo tu madre te ama sin límites.
Abrazar a una mujer cuando es tu hija te enseña que tu puedes amar igual que ellas.
Abrazar a una mujer cuando es tu abuela te enseña que la ternura no es un oso de felpa.
Abrazar a una mujer cuando es tu amiga te enseña que si puedes amarlas sin desearlas.
Abrazar a una mujer cuando es tu amante te enseña que ellas son el sinónimo idóneo de la palabra perfección.
| Sólo 2 hablaron pajita

Tomando su mano

Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.

Confucio

El camino era largo, sinuoso, solitario e idéntico. Aunque habían transcurrido las eras, siempre era igual. Tomaba un desvío, se detenía ahí un tiempo, casi siempre breve. Todas las veces se desnudaba de adentro hacia afuera, mostraba lo que había en su interior y luego aquello que le hacía ser quien era físicamente. Esas estadías podían ser deliciosamente apasionadas o pacíficamente satisfactorias pero independientemente de como se desarrollara su estancia en cada una de esas moradas, todas terminaban irremisiblemente con sus pies andando aquel interminable y despoblado trayecto.

| ¡Dale que no viene carro!

Habitaciones vacías

Una persona puede sentirse sola, aún cuando mucha gente la quiera.

Ana Frank

Hubo una época, en un lugar donde el tiempo no existía y los días eran siempre soleados, donde siempre eran lluviosos, donde siempre eran una eterna noche estrellada, donde la primavera, al igual que el invierno eran eternos. Era un lugar fuera de nuestro entendimiento donde todo era como deseara cada persona. En ese extraño mundo había un hombre, un hombre como cualquier otro, un hombre ni muy alto ni muy bajo, para nada gordo pero tampoco flaco. Era un hombre cuya belleza física era de esas que se describen con la frase: —Es que él tiene un corazón hermoso—. Así pues, no era un hombre agraciado, aunque no asustaba, eso no. Era un hombre cuyo cabello era largo por momentos, cuando así lo soñaba y se tornaba en una gran calva al despertar. Era un hombre cuya sonrisa estaba siempre a flor de piel aún cuando en su alma no se dibujaba con frecuencia.
| Sólo 12 hablaron pajita

Si hubieses sido...

  • Si hubieses sido una guitarra, yo sería el guitarrista que rasgaría con pasión cada una de tus seis cuerdas. Si hubieses sido una guitarra, mis manos podrían sacar de ti los las notas más encantadoras, los acordes más delicados y las canciones más hermosas que expresarían mi amor por ti.
  • Si hubieses sido una una flor yo sería una pequeña abeja y volaría rauda día tras día sólo para ver tus pétalos húmedos de rocío, para cubrirme con tu polen y danzar para ti bailes de alegría desde el aire. Si hubieses sido una flor, serías una de mil colores y yo sería la abejita más afortunada porque de ti produciría la miel más dulce, la miel del amor.
| Sólo 4 hablaron pajita

La carta que no leerás

Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia.

Elie Wiesel

Posiblemente nunca leas esto, y digo posiblemente porque veo muy lejano el día en que vuelvas a leerme. Dejaste de hacerlo hace ya mucho y ni siquiera porque te lo he pedido has regresado. Te he escrito cartas, poemas, alguno que otro párrafo cortito y cientos, miles de mensajes de texto. Estos últimos los respondes cuando se tratan de banalidades, pero si te hablo de amor, la mayoría de las veces quedas callada. No sabes cuanto me duele tanta indiferencia, tu dices que no, que no es así, que es sólo que no te sale. Yo trato de entender, pero igual duele, igual queda el vacío.
| Sólo 2 hablaron pajita

No eres perfecto

Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos.

Hermann Hesse

No eres perfecto y eso está bien. No pretendas serlo, en la búsqueda de la perfección abandonarás a gente valiosa, perderás momentos importantes, dejarás de ir a sitios hermosos. No eres perfecto y eso está bien. ¿Imaginas si un árbol tuviera sus ramas ordenadas, simétricas, con una sola forma? ¿Imaginas si una flor tuviera pétalos del mismo tamaño? Sería muy aburrido, en los detalles que rompen la perfección en las pequeñas fallas que frustran la simetría, en esas pequeños yerros se haya la propia perfección. Disfruta de ti mismo, disfruta al saber que no eres perfecto, de lo contrario siempre estarás frustrado, si no te aceptas a ti mismo no podrás vivir en la alegría, no podrás ser quien eres porque estarás siempre en una búsqueda que no tiene fin.
| 1 solito

El día de mi muerte

La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.

Jorge Luis Borges

El día que muera será un día de celebración. En serio, no me mires así. Se que van a celebrar. Espera y te explico. Quita esa cara de regaño. ¿Aún no me conoces bien? No debería extrañarte lo que digo y menos aún causarte molestia. ¿Qué cómo puedo decir esto? Sencillo, ese día será de celebración por muchas razones. No puedo quejarme de lo que he hecho, de lo que he logrado y menos aún de lo que he dejado de hacer o de aquello que no he alcanzado.
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Credo para una mujer

El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen.

William Shakespeare

Creo en tu nívea piel, genuina representación de la blancura de tu alma y la luz que de ti emana.
Creo en tu sonrisa variopinta, la pícara, la alegre, la de carcajadas, la tierna, la que sirve de pincel para pintar la mía.
Creo en tu voz, transporte de tus palabras e ideas, de tus idas y venidas. Trino de dulce tono para mis oídos enamorados.
Creo en tu poder como mujer y en lo real de tus verdades y contradicciones, todas ellas parte de tu ser femenino.
Creo en tu inocencia, siempre presente aunque trates de ocultarla o esconderla, es, según yo, de tus dones más hermosos.
Creo en el fragor y la pasión de tus amores, los familiares, los de amistad y este que me obsequias con cada gesto y cada acción.
Creo en lo que me enseñas siempre, creo en ti como maestra de vida.
Creo en nuestra sincera amistad, esa que va más allá del amor mujer / hombre, esa que rompe con el absurdo paradigma de que dos amantes no pueden ser amigos.
Creo en tu prodigiosa inteligencia, esa que me atrae como la luz del conocimiento a un insecto sediento de saber.
Creo en tus abrazos como símbolo inequívoco de que el amor, la ternura, la pasión, la alegría y muchas otras emociones pueden expresarse en ese sólo gesto.
Creo en la dulzura de tus besos y el aroma de tu aliento. A través de ambos supe que eres fruta tropical.
Creo en tu buen humor y en tus bromas inteligentes, esas que siempre me hacen caer y reír a un tiempo.
Creo en tus ojos verdes, grandes luminosos, expresivos, esos que me atrajeron a ti desde que viera aquella foto hace años.
Creo en que la curva que dibujan tus nalgas es una hipérbole a la belleza física.
Creo en el ganchito que sostiene tu cabello, ese ganchito omnipresente y que es parte de ti.
Creo en tus piernas hermosas como pilares toscanos, firmes, hermosas, rotundas.
Creo en tus idiomas, los que te confieren la maravillosa cualidad de ser universal.
Creo en tus pechos, si hay un sinónimo físico de perfección, éste se haya representado en ellos.
Creo en tus payasadas, parte divertida de una mujer que ve la vida con matices de mil colores.
Creo en el sabor de tu sexo, ese que alimenta mi lujuria y mis deseos carnales por ti.
Creo en tus tejidos, los que te adornan en tu diario trajín, los que salen de tus manos con cada movimiento de la aguja.
Creo en tus lágrimas, esas que se dejan caer a veces, porque eres toda pasión, toda sentimiento, toda amor.
Creo en tu ternura cuando duermes sobre mi, cuando te acurrucas buscando mi calor, cuando un "tí" salido de tu boca se deja escuchar.
Creo en las dos cosas que motivan ahora mi vida: Cuidarte y hacerte feliz.
Creo en la amante ilimitada, lujuriosa, "asumida", esa que habita en ti y que se hace presente cuando hacemos el amor.
Creo en tus sueños, en tus metas, en tus planes, en tu futuro y en que puedo colaborar en su construcción.
Creo nuestras conversaciones sin fin, en las miles de palabras que nos decimos todos los días.
Creo en los olores de tu cuerpo, en los miles de aromas diferentes que emanan de ti y que me mantienen enamorado.
Creo en que el amor que siento por ti es el más hermoso y profundo amor que ninguna mujer haya producido en mi y que por este amor soy dichoso y tengo el poder de hacer dichosa a la mujer que lo ha producido: TÚ.

PD: Recuérdenme que debo terminar de actualizar la plantilla del blog, es que me da una ladilla increíble.
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Tres preguntas, tres respuestas

Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.

Robert Burton

Hoy, apenas me levanté, lo primero que me vino a la mente fue un recuerdo tuyo: Tu rostro frente a mí, la última vez que nos vimos. Llegaste caminando con ese paso tuyo, lento, altivo, elegante. Sonreías de esa manera en que sólo tú lo haces. Caminé hacia ti y nos abrazamos. Fue, ese abrazo, un largo y placentero momento donde pudimos sentir la necesidad del otro por tomar todo el amor y el deseo acumulados luego de más de una semana sin vernos. Vuelvo a pensar en esa imagen mientras te escribo y me reconforta.
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Un gran texto sin sentido (2)

Creo que el matrimonio gay debería ser entre un hombre y una mujer.

Arnold Schwarzenegger

No siempre obtenemos lo que queremos y menos aún, queremos lo que obtenemos. Es ley de vida. Si no es así, es mi manera de pensar. Hay quienes me dirán que soy negativo, que nada me parece bien, que todo se me hace negativo… Esos, esos no me conocen, mi gente sabe que siempre tomo las cosas lo más positivamente posible.

¿Me deprimo?...

Seeeh, de vez en cuando, pero es sobre todo cuando el dinero ya no me alcanza ni para comprar cigarrillos.

De resto, quienes me ven en el día a día, saben que no me cortan cuchillos sin filo y, menos aún, palabras malintencionadas. No vivo del que dirán y me importa poco lo que se pueda pensar o decir de mi (cuando es malo).
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Vivir, es vivir

Así es —suspiró el coronel—. La vida es la cosa mejor que se ha inventado.

Aureliano Buendía

Siempre es difícil jugar al póker, siempre hay gente que tiene mas suerte o que juega mejor que tu…

Siempre es difícil jugar al Monopolio, siempre hay gente a quien los dados le hacen llegar a la riqueza.

Siempre es difícil jugar al dominó, siempre las piedras pueden beneficiar a tu contrario.

Siempre es difícil jugar a la vida, siempre estas tú, en contra de ti mismo, en contra de lo que deseas o de lo que crees.

Es el juego más difícil, porque nunca hay un ganador. ¿El dinero es tu objetivo? Si no lo tienes, perdiste… ¿Las mujeres son lo mejor? No digo lo contrario, pero esa no es la vida… ¿Eres el mejor el algo? Se feliz, porque en lo demás eres un menos que nada. ¿Tu casa es más grande y más lujosa que la mía? Yo lo que necesito es dormir. ¿Tus hijos son lo mejor en deportes y en matemáticas? Que triste, porque mis hijos no tienen que demostrarme nada.

La vida es eso, solo vivir, lo demás es adorno.
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Diosa Marina

El amor tiene fácil la entrada y difícil la salida.

Lope de Vega

Hace tiempo que no te escribía, en realidad jamás te he escrito. Hoy es la primera vez, hoy me confieso ante ti y ante el mundo. ¿Tu profesión? Esa quedará para los curiosos. ¿Quien eres? El placer de saber que cientos me visitan y no saben quien eres es más que suficiente.
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Así escribo

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.

Oscar Wilde

Mis dedos se mueven febrilmente sobre el teclado, el chasquido de cada tecla al ser presionado me hipnotiza y es así como escribo. En mi mente ideas fluyen en un río de sin sentidos que se tornan en un texto. No siempre resulta algo que hubiera sido pensado concienzudamente, en realidad nunca hay nada planificado. Sólo dejo que mi cabeza ande por los senderos de pensamientos rudimentarios las más de las veces, nociones sin significado aparente que van apareciendo en la pantalla del ordenador.
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Esperando el autobús

Mientras esperaba el autobús, Eusebia observaba a su alrededor entreteniéndose con la gente que pasaba en una u otra dirección por la acera del frente. Tomados de la mano, una pareja de adolescentes reían e intercambiaban miradas pícaras. Asomado unos metros más adelante estaba un hombre de una gran barriga, la cual mostraba parte de su peludo abdomen ya que la franela que le cubría por lo prominente. Eusebia veía estas escenas y se sonreía le pareció divertido y sin darse cuenta olvidó que esperaba el autobús. Miró a su izquierda, donde a menos de un metro, una mujer alta, elegantemente vestida miraba una y otra vez su reloj de pulsera, para, paso seguido mirar alrededor como buscando a alguien. El problema es que los lentes de sol que le cubrían los ojos no permitían conocer realmente su expresión, sólo el mordisquear de sus labios denotaba la preocupación que la embargaba.
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La felicidad es una decisión

Ernesto hablaba y no parecía el mismo. Sus ojos brillaban y su voz tenía otro tono, el tono de alguien que no sólo sabía lo que estaba diciendo, sino que estaba plenamente convencido de la certeza de sus palabras. Escuché de el este corto monólogo que ahora con su permiso publico en su propia página.

Como te digo amigo, la felicidad es una decisión. En serio. Es como cuando quieres ir de viaje y decides ir a tal o cual ciudad. Es como decidir que carro comprar. Es como cuando eliges la pintura con la cual decorarás tu casa. Eso es la felicidad, una simple decisión, la felicidad no tiene que ver con situaciones, con la suerte ni con nadie que no seas tu mismo. Decidirte a ser feliz es sencillo, sólo hazlo.
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Hoy me acordé de ti

Hoy me acordé de ti y se me ocurrió que podía escribirte algo bonito, algo rosa, algo que expresara lo que ocurrió entre ambos, sin embargo mi mente se desvió de ese propósito y al final sólo momentos lúbricos llegaron a mi.
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El gran amor de mi vida

Amar a una mujer siempre es una experiencia fascinante, todas son diferentes, en formas, en maneras, en sabores y olores. Nunca podrá nadie decir que conoce a las mujeres, necio aquel que intente hacerlo y patán el que diga que lo ha hecho. A una mujer, a una dama, sin importar su condición sólo se la puede amar, la sola condición de ser mujer le da ese privilegio.

Espera, no me interrumpas, no te estoy tratando de conversar sobre un tema, tampoco quiero discutir sobre lo que pienso o siento, sólo me expreso ante ti para que sepas más sobre mí, sobre las cosas que me ocurren por dentro. Si te sirve, tómalo como una descarga. Si, ya se, estoy siendo grosero, pero déjame continuar por favor. ¿Si?, okay, gracias. Entonces sigo.

¿Que si he amado? ¡Claro!, muchas veces, muchísimas veces, y siempre me digo: – He encontrado al amor de mi vida. Puedo inclusive, agregar sin pecar de vulgar o misógino que todas las mujeres a las que he amado, han sido el amor de mi vida. No podría ser de otra manera, cada uno de esos amores ha sido único y cada una de ellas ha aportado experiencias maravillosas a mi vida.

¿Porqué me preguntas que si estoy loco? ¿Que sólo hay un solo gran amor en la vida? No, eso no lo comparto, siento que esta vez no estas en lo cierto. ¡Claro que estoy seguro de lo que digo! Déjame explicarlo así. Todas y cada una de esas mujeres con quienes he tenido la dicha de compartir un pedacito de mi vida no sólo han tomado algo de mí, más que eso, cada una de ellas me ha regalado una parte de si misma que atesoro y guardo celosamente.

Bueno, ya se que algunas no se han portado bien conmigo, pero eso no les quita lo mucho que me dieron. Es más, podría hacerte una lista de lo que me han dado y toda mi vida no alcanzaría para terminarla. Además, creo que tomas lo que digo refiriéndote sólo a las mujeres que han sido mis parejas. Ellas, las de ese grupo en particular son quienes más me han hecho sentir pleno, pero no sólo de ellas hablo. Te hablo de mi madre, mis tías, mis hermanas, mis primas, mis amigas…

No vale, no te rías, es en serio. ¿Acaso no amas tú a tu madre? ¡Exacto!, claro que la amas, entonces puedes decir que ella es un gran amor en tu vida. En fin, me estoy desviando del tema. Voy a centrarme más bien en el ámbito que parece interesarte más, las mujeres que he amado por ser mujeres, aquellas que me han amado por ser hombre.

Me dices que algunas se han portado mal, pero, pregunto yo ahora: ¿Qué es portarse mal?, ¿dejar de amarme?, ¿amar a otro?, ¿tomar su camino y seguir?, ¿compartir su amor? Creo que otra vez te equivocas, eso no es portarse mal, eso es sólo ser como son ellas, maravillosas, incomprensibles y sobre todo, llenas de emoción y sentimientos.

Esas mujeres de mal comportamiento como dices, son las que me han hecho lo que soy, bueno o malo. Ellas me han enseñado a aceptarlas, me han enseñado a ser tierno, a demostrar lo que siento, a compartir las angustias de cosas que pueden ser nimias. Ellas son las que, como dije antes, me han dado muchísimo, me han dado momentos de ternura, me han regalado instantes de pasión desenfrenada, tiempos de prosperidad. Me han obsequiado con sus besos, sus caricias, sus suspiros y jadeos. Esas mujeres me han hecho feliz al sonreírme con ojos iluminados cuando les obsequio una flor. Son las que me hacen sentir valiente en una noche de tormenta porque buscan refugio en mis brazos. Son las que me hacen sentir fuerte porque necesitan de mi ayuda para mover un mueble.

Esas mismas mujeres que dices que me han tratado mal, me hicieron sentir valioso porque compartieron mis triunfos como si fueran de ellas y lloraron conmigo cuando alguna situación me causaba daño o dolor. Ellas me permitieron escucharlas, si, en serio, me dejaron escuchar sus cosas, me narraron sus tristezas, ilusiones y alegrías y pude así ser un mejor hombre y compañero.

No, no es cursilería ni tampoco la búsqueda de justificaciones. Y no me digas que es para argumentar mis fracasos, sabes que esa palabra no existe en mi vocabulario. Yo no he fracasado antes, no lo hago ahora y menos aún lo haré en el futuro. ¿Qué he cometido errores? Por supuesto, muchísimos, pero de eso se trata, ¿no? En todo caso, esas mujeres, los amores de mi vida, no tienen nada que ver con esos errores. Esos errores, esas fallas son mías, de nadie más. Es más, dejemos eso hasta aquí, yo te pedí que me escucharas, no que opinaras. Disculpa mi grosería, pero sino te lo digo así no me vas a dejar terminar.

Okay, como te decía – y disculpa mi insistencia –, todas esas mujeres han sido mis más grandes amores y lo han sido porque son especiales, aunque no he conocido a la primera mujer que no sea especial. ¿Sabes lo que significa abrazar a una mujer y temblar de emoción y placer? Bueno, yo si lo se, porque ellas me han brindado esa dicha.

Espera, déjame atender el teléfono. ¡Porqué será que siempre hay alguien inoportuno! ¿Eh?, no es el mío. Es tu teléfono. Yo espero, no hay problema…

¿Tienes que irte? Bueno, no se puede hacer nada. Luego continuamos. No te preocupes, en serio, yo no me enrollo. Estamos pendientes entonces. Saludos por allá. Me llamas y nos ponemos de acuerdo, eso, vale.

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Caliento un poco de café negro, me sirvo una gran taza de la humeante infusión y enciendo un cigarrillo. Con cada bocanada un amor aparece para luego darle paso a otro amor. Ninguno mejor que otro, todos muy especiales, eso si, todos mis grandes amores. No puedo quejarme, he sido feliz, ahora me siento feliz y seguramente seguiré feliz en el futuro.

--- o ---

Quiero obsequiarles con un fragmento de un poema que mi abuelo siempre recitaba. No conozco el autor y tampoco conozco el texto completo del poema por lo que sólo les transcribo aquí lo que recuerdo.

Sembrar amor en mujer es como escribir en el agua,
echar nieve en una fragua o en el mar un alfiler.
Quererlas no puede ser, pero odiarlas es peor,
pues lo mejor es señor, para que causen placer,
quererlas de cierto modo que ni se quieran del todo
ni se dejen de querer.

--- o ---

NOTA FINAL: La imagen que adorna el texto se llama "Amada mujer" y es de mi autoría.
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Para ti mujer

Cual guardia de atalaya, desde arriba te observo allí acostada, desnuda toda, entregada sin riendas, sin trabas, sin miedo. Tus brazos descansan a ambos lados de esa guitarra que son sus caderas y cintura y las palmas de tus manos miran el cielo, desinhibida absolutamente, confiada hasta el infinito... Tus manos esas pequeñas y delicadas obras de la orfebrería más fina de dedos largos, delgados y perfectamente torneados por un maestro carpintero, tiemblan un poco pero no es temor lo que los hace temblar, es deseo, deseo y pasión...

Subo la mirada y la prominencia de tus hombros desnudos destaca por su redondes, pueden apreciarse allí pequeños chispas de brillo. Es sudor, estas sudando y no hace calor, estas sudando y no te has ejercitado, es maravilloso ver ese cielo estrellado por miles de gotitas de sudor, ese cielo en el que se ha convertido todo tu cuerpo...

Mi mirada continúa su recorrido y llega a una encrucijada, admiro tu delicado cuello y no se si bajar para admirar esa maravilla que es tu cuerpo o subir y dejarme embelesar por la delicadeza casi divina de tu rostro... Me dejo llevar por el morbo y bajo el sinuoso camino de su cuello, tan delicado, fino, no me aguanto y lo beso, su calor y aroma me atraen, le beso cientos de veces, suavemente, con pequeños, cortos y mansos ósculos que te hacen estremecer...

Levanto mi mirada nuevamente y la dejo correr por encima de esas dos colinas que adornan tu pecho, son espléndidas en toda su hechura, han sido talladas con delicadeza y amor, parecen haber sido creadas para embelesar e hipnotizar. En el sube y baja de tu respiración se inflaman y el adorno de tus pezones las culmina como chispas maravillosas del más delicioso chocolate... El valle que en medio hay es delicado a más no poder dejo resbalar mis dedos en él y siento como tu respiración llena por dentro tu cuerpo...

Continúo mi fantástico viaje más abajo y me detengo para observar la planicie que es tu vientre el cual ha sido repujado por alguien más allá de la comprensión de éste sencillo hombre, tan fascinante es... Una refinada hendidura ha sido tallada en su centro es tu ombligo, que espectáculo, ¡qué espectáculo!.

Al seguir mi viaje no puedo evitar parar en tu púbis, prodigiosa obra del más mórbido artista, quien seguramente se ufana a quien desee escucharle sobre su obra maestra... La dermir que le cubre, ha sido toda tratada por un excelso maestro talabartero que trabaja la más fina y tierna piel, suave al tacto, extraordinaria al olfato y excelsa al gusto, he ahí tu vulva, centro de atracción de deseos innombrables por oscuros y morbosos... Y allí, en medio de esa portentosa vista, se halla la entrada a tí, tantas veces anhelada, tantas veces deseada está a poco menos de una nariz de distancia y me dejo llevar como atrapado en un sueño admirándola, olisqueándola, degustándola...

Debo continuar mi viaje, no puedo detenerme, aunque quisiera es imperioso seguir, no es menester que se nos de la oportunidad de ver algo tan fascinante, de apreciar en todo su esplendor el cuerpo de una magnífica hembra...

Dos columnas arrancan al final de tus caderas, justo a los lados de lo que acabo de describir. Torneadas por un ebanista allá en el cielo, son sinónimo de femineidad, delicadeza y locura, locura de amor y pasión para aquellos que nos atrevemos a admirar tanta perfección. Las acaricio suavemente, dejando que las yemas de mis dedos recorran su piel y me embeleso en observar tus reacciones, me admiro al ver tu respiración agitarse aún más y paro al llegar a tus pies...

¿Quién pudo concebir tal idea?. Dos piezas de la más perfecta mecánica celestial diseñadas para moverte se han convertido, de repente, en esculturas, pequeñas, delicadas, suaves y por demas tiernas. Pequeñas sin llegar a extremos ridículos, diez ramitas les decoran. Beso cada uno de los dedos de tus pies y me encanto por lo deseable que cada parte de ti se me hace.

Al final debo regresar, no podría terminar mi viaje por mi mundo, que eres tu, sin hacer una parada en el más prodigioso paisaje, tu rostro...

Allí con los ojos entrecerrados te dejas hacer y me admiro una vez más por la perfección que Él es capáz alcanzar cuando se lo propone. Si fueras Medusa ya me habría convertido en estatua, tan fascinado contigo estoy. Tu cabello se abre como un abanico debajo de tu cabeza y no dejo de verle, esa hermosa pelambre te da un aire de realeza allí tendida, como una princesa encantada, encantada por el deseo, por la lujuria que ahora nos abraza a ambos...

Tu frente deja entrever lo que eres por dentro, aún cuando no estés pensando ahora, se puede inferir lo inteligente que eres, porque no sólo la belleza de la que eres portadora te luce, sino tus cualidades como mujer moderna, luchadora y de un tesón admirable.

Entre las comisuras que ahora son tus ojos, se aprecian algo así como lágrimas y es que has llegado al paroxismo en tu entrega a mi... ¡Que maravillosa has sido vida por darme a éste ángel para mi goce... Tu pequeña y respingada naríz se oblonga por el aleteo de sus fosas, aspirando y espirando el aire que ahora te llena, impulsando la sangre que hace hervir tu cuerpo bajo mi mirada arrobada por lo que eres...

Por último tus labios, primorosa pieza digna de un músico virtuoso, de una delicadeza tal que parecen un nocturno. Sólo el beso más apasionado le es digna y no me detengo a pensar si soy capáz de profesarlo, sólo me dejo llevar por el impulso y uno mis labios a los tuyos, caigo en picada por tan extraordinaria sensación, que esplendida es la vida y que corta se me hace si tan sólo puedo tenerte durante su duración...

Si fuera ateo me convertiría, porque contigo puedo creer sin dudas en Él, porque sólo el Maestro entre maestros podría ser artífice de tan excelsa obra. Se dice que hay siete maravillas, podría agregarse una más, pero eres tran extraordinaria que aquellas no dejarían huella en la historia, y es que todas han sido concebidas por el hombre, pero tu, tu eres la divina expresión de todo el universo eres una mujer y como tal te admiro, por eso quise escribirte estas líneas. ¡Gracias Dios!, es mucho más de lo que podríamos merecer, pero así eres, espléndido, sin egoismos, y si querías que te adoráramos, lo lograste a través de tu más portentosa obra, prodigio de tu grandeza, la mujer.