A mi tía Chelly
Hola tía, dondequiera que estés te extrañamos... El jueves 6 de abril, murió mi tía Yda Celina, o “Chelly”, como le decíamos por cariño. Quisiera decir muchas cosas, pero posiblemente no logre escribir lo que deseo, así que sólo mencionaré aquellas cuestiones que me satisfagan.En primer término, quiero decir a tod@s que los últimos días me sirvieron (lamentablemente tarde), para conocer a mi tía. Sólo ahora, después de que partió empecé a entender a la verdadera Chelly y no aquella que yo guardaba para mi.
Supe de por familiares, amig@s, compañeros de trabajo, de una persona dinámica, risueña, dispuesta a colaborar con todos, cuya mano siempre estaba tendida para quien la necesitara.
Supe de una parte de ella que se entregó por completo en una lucha sin cuartel con esa terrible enfermedad que al final la venció y ganó la guerra.
Conocí (aunque no personalmente) a un médico a quien ella se entregó en cuerpo y alma. Creyó en él y hasta el último momento ese médico la acompañó.
Pude observar a mis hermanas, tías y primas, acompañarla, cambiarla, cuidarla, atenderla y conversar con ella interminablemente, orar por ella. En fin, todas la acompañaron y cada una a su manera. Gracias a ti especialmente Deiris, fuiste muy especial en la vida de mi tía. Espero que ambas hayan tenido el suficiente tiempo para despedirse.
Quiero decirles, que voy a extrañar los mensajes que mi tía siempre enviaba a mi celular. Los extrañaré, por muchas razones. No se como hacía mi tía Chelly, pero sus mensajes llegaban siempre cuando realmente necesitábamos esa palabra de apoyo, ese estímulo, ese simple empujoncito en un día difícil. Creo que no fui el único que recibió esos cortos y maravillosos mensajes y se que tod@s aquell@s que los recibían sentirán ese mismo vacío que ahora yo siento.
En fin tía Chelly, no voy a estar triste por tu partida. Se que donde quiera que ahora te encuentres estas bien. Gracias por estar con nosotros, gracias por ser quien fuiste. Chao tía, seguramente nos volveremos a ver después.




