Padre, hijo, hija, hermanas, tías, tíos, primas, primos, amigas, amigos y conocidos, escribo este pequeño manifiesto, si me permiten la expresión, para informarles sobre mi nuevo número telefónico, de su uso y de sus peculiaridades.
Como muchos de ustedes sabrán mis dos últimas líneas telefónicas fueron consideradas un hito dentro de mis círculos más cercanos. La primera de estas tenía un saldo parecido a un bucle do…while sin condiciones de salida, o lo que dicho en palabras vulgares, era más largo que despedida de borracho. Muchas y muchos de ustedes fueron dichosos mientras esa línea existió. Recuerdo que hubo un joven, a quien no mencionaré por respeto, que compró dos baterías para poder usar el teléfono en llamadas que excedían las 6 y 7 horas de conversación. No me pregunten de que hablaba, ni que hizo luego de que esa línea desapareció. Lo cierto es que ese era un verdadero teléfono sin límites.
Posteriormente, adquirí una línea (la última que tuve) donde los minutos parecían no tener fin. Hablar a través de ese número significaba tener charlas agradables y duraderas. Siempre a final de mes podía yo tener entre 2300 y 2400 minutos libres sobrantes. Imaginen eso. Debo aclarar, eso si, que esa línea no podía compararse con la anterior. Aquella siempre fue lo máximo.
La línea de la que ahora dispongo, a diferencia de sus antepasadas, carece de todo ese maremágnum de tiempo al aire. Es más, esta línea NO dispone de minutos, ni tan siquiera segundos libres. Es casi un teléfono de esos que se tienen en algunas oficinas sólo para recibir llamadas. Como decimos en mi pueblo, este nuevo número NO tiene rueda libre, de hecho ni siquiera tiene rueda.
Quise hacer las anteriores aclaratorias, porque de ahora en adelante, quien desee comunicarse conmigo deberá llamarme. ¡Si!, parece algo extraño, pero es así. Ustedes, queridas y queridos contertulios deberán de aquí en lo adelante marcar mi número y esperar a que yo responda para poder escuchar mi voz.
Olvídense de enviarme esos mensajes de “Llama”, “Llámame, no tengo saldo”, “Necesito hablar contigo” y otros similares. Deberán igualmente dejar de lado la costumbre de repicar para que les llame. Deberán inclusive olvidarse de dejar mensajes en la contestadora puesto que no creo que la active en un futuro próximo. Les digo esto, porque NO voy a responder a sus mensajes, tampoco devolveré las llamadas y menos aún, me preocuparé por escuchar la contestadora.
Mi nuevo número, en pocas palabras, sirve sólo para recibir llamadas. Las cuales con mucho gusto atenderé y así podremos conversar amenamente todo el tiempo que deseen regalarme.
Quiero hacer, antes de que lo olvide, una acotación: No eliminen mi último número, puesto que posiblemente (y sólo posiblemente), reactive esa línea y les llame nuevamente.
En cuanto a los mensajes que me envíen, como dije antes, no los voy a responder, así que releguen en un rincón esos mensajes donde se dejan preguntas abiertas, estén al tanto de que jamás recibirán respuestas. Si lo desean, en todo caso, podrán enviarme bromas sobre los equipos de béisbol o fútbol de los cuales soy fanático y podrán reír a mandíbula batiente sabiendo que no responderé. Es más, gocen del hecho de que seguramente estaré a punto de un derrame cerebral debido a la impotencia que me causará tener que soportarles sin darles su merecida respuesta. Pueden insultarme, pueden denigrar de mí y no les daré respuesta pese a que todo podría ser causa de mi prematura muerte en base a una arrechera mal controlada. Aprovechen que no siempre tendrán esa oportunidad. Pueden si lo desean, enviarme esos mensajes tontos donde me dicen que me quieren y muñequitos ridículos para hacerme sentir cursi. Eso es casi peor que los insultos y las bromas.
Para concluir, quiero resumir todo de esta manera: Quien me repique o me envíe un mensaje esperando mi llamada o mi respuesta, lo mejor es que lo haga sentad@ así evitará que le salgan varices de tanto esperar.
Aclaro que lo anterior NO es una descarga contra nadie, y que quienes me han llamado siempre no deben sentirse aludidos en modo alguno, es sólo una aclaratoria de tal manera que no hayan malos entendidos entre nosotros. No quiero que se piense que soy un maleducado por no responder. Nada más lejos de mis intenciones. Ahora si, si más habladeras de gamelote sexo... digo, seco:
Por cierto, a toda la gente que conozco en vivo y directo (y a quienes no) ya les envié un correo-e donde aparece anotado mi nuevo número telefónico. No crean, lectoras y lectores desconocidos que iba a publicar mi número así nada más. Eso es sólo para quienes hayan tenido la dicha de atender una de mis llamadas.
NOTAS sobre las operadoras nacionales y usuarios de las mismas:
MOVISTAR: JAMÁS, NUNCA JAMÁS compraré un MOVISTAR. Si alguna o alguno de ustedes desean obsequiármelo, con gusto lo recibiré, pero de mi parte no gastaré jamás un centavo en el peor y más costoso servicio que hay en el país. Por eso mi nuevo número sigue siendo Movilnet.
DIGITEL: Ustedes deberán esperar un tiempo. Deseo y anhelo tener uno de esos GSM y sus maravillosos y económicos servicios, pero por ahora, el 95% de mis contactos usa Movilnet así que para que más explicaciones.
MOVILNET: ¿Qué puedo hacer?
ACLARATORIA ANTES DEL FINAL: Aldemar, amigo, muchísimas gracias por regalarme este teléfono. En mi vocabulario no hay suficientes epítetos halagadores para el gesto que has tenido para conmigo. Te estaré siempre agradecido.
ACLARATORIA PEGAITA AL FINAL: Quien lo desee (siempre y cuando le conozca a través del blog desde hace mucho), puede solicitarme el nuevo número en un comentario y con gusto se lo daré.
ACLARATORIA FINAL: Si alguien se siente ofendida u ofendido por lo escrito antes, quiero decir que todo es una broma, o pretende serlo. No deseo lastimar o herir susceptibilidades. Eso si, que quede bien claro que no llamaré ni responderé mensajes.
viernes 30 de octubre de 2009
Teléfono nuevo
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miércoles 12 de agosto de 2009
Compañeros y Compatriotas
No recuerdo exactamente donde ni cuando, se que era yo un carajito que aún no entendía nada de política, de politiquería y menos aún de toda la basura que rodeaba (y rodea) a los dirigentes políticos venezolanos.
Sin embargo puedo mencionar algunas cosas que vienen a mi memoria en forma de conversaciones. Charlas que se daban entre adultos en la casa de mi abuela o en el apartamento de mi madre. Se hablaba de un barco, el Sierra Nevada, el cual fue adquirido con un sobreprecio según decía una investigación periodística de la época. Lo cierto es que el barco jamás salió de puerto venezolano. El entonces presidente jamás fue enjuiciado y todo quedó para una campaña electoral 10 años después donde el antiguo acusado volvió a ser presidente. Averigüen quien es el personaje.
Luego vino el viernes negro, apenas pocos años después de que tuviera yo la oportunidad de ver la mejor película jamás filmada hasta la época: La guerra de las galaxias. Que recuerdos esos de mi niñez cargada de juguetes Fisher Price, Tonka, Atari y que se yo que otras porquerías alienantes del imperio mismo. El estado venezolano había gastado todo el dinero del mundo en sólo 10 años y el país se hallaba al borde de la banca rota. Un estado despilfarrador que nunca invirtió en proyectos sustentables en el tiempo, que jamás pensó en desarrollar una industria nacional orientada a la manufactura, donde la monoproducción era lo único que movía la economía (ojo no estoy hablando de la actualidad, estoy hablando de hace casi 40 años, no me metan preso porque no estoy mintiendo, sólo hago historia). Recuerdo por ejemplo, los módulos integrales, centros donde habían mercados de alimentos a precios populares, atención médica gratuita, inclusive se hizo una campaña de alfabetización a nivel nacional: ACUDE, ¿recuerdan?
A principios de los ochenta, en pleno apogeo del gobierno del difunto LHC, se sucede la primera crisis bancaria moderna del país. El Banco Nacional de Descuento (BND) el banco privado más importante para ese momento. Sus dueños, José Joaquín y José Joaquín (padre e hijo) ya habían demostrado desde los 60s sus habilidosos manejos de los ahorros de sus miles de clientes. Créditos sin respaldos, créditos para los directivos del propio banco y otras menudencias, dignas de un niño travieso, acabaron con el banco y cientos de miles se quedaron sin sus ahorros. A veces me parece que eso jamás hubiera ocurrido en una nación sin mácula alguna de corrupción en la actualidad como es la Venezuela revolucionaria.
Luego de la primera gran devaluación de nuestra moneda en los últimos cincuenta años vino otro gran acontecimiento. El estado venezolano compró algunos vehículos rústicos cuyo costo fue cargado contra una partida presupuestaria denominada “secreta” (no estoy seguro de que aparezca en el Plan Único de Cuentas utilizado por el estado venezolano para la contabilidad presupuestaria). Estalló otro escándalo, el Ministro de Relaciones Interiores (en el caso anterior había sido el titular de la misma cartera ministerial) de apellido Ciliberto dio el ejecútese para la adquisición de 20 vehículos que jamás aparecieron (se dice que los entregaron al partido de gobierno). Había una señorona metida en el asunto junto al ministro, recuerdo que se llamaba como la amiga de los siete enanitos del bosque. No digo más.
Vinieron casos como el del periodista William Ojeda – suspiro – quien terminó con su humanidad tras las rejas por hablar mal de nuestro excelso sistema judicial. Aunque no lo crean, esa era la época de la libertad de expresión absoluta. ¿Recuerdan aquel famoso “A mi tu no me jodes? No como ahora (guiño).
Así vinieron casos y más casos de corrupción, la segunda crisis bancaria, el caracazo, el golpe de estado del 4 de febrero, el del 27 de noviembre… Eran buenos tiempos. De 4,50 bolívares que costaba un dólar en el año 1964 pasamos a pagar 981 bolívares por dólar en el año 2002. Hay que acotar que entre 1964 y 1983 (19 años), el dólar varió de 4,50 a 4,30 bolívares por dólar. Luego entre 1983 y 2002… Bueno ya ustedes entienden.
Podría seguir, seguir y seguir como el libro aquel de la historia sin fin, pero es que todo este maremágnum de recuerdos sobre corrupción tienen dos palabras sólo dos palabras que les identifican unívocamente: Compañero y Compatriota.
Ya va, ya va, no se me atrasen, pero tampoco se me adelanten. Toda la vida (o por lo menos desde que yo tengo uso de razón) este país fue gobernado por adecos, ellos se trataban de “compañeros”, de hecho pueden leer en sus estatutos esta forma de trato. Luego, cuando deciden usar a un barinés para sus planes de dominación mundial, deben cambiar su discurso y hacerlo más cercano al populacho, ese lumpen que no bebe güisqui, que no viaja al norte ni salta el charco, ese conglomerado estúpido que cada cinco años (en aquella época) vota como vacas en el matadero, ese montón de idiotas que necesitan un cambio… Así nace la idea del socialismo del siglo XXI (me disculpan se hay datos errados en este sentido).
¿Qué tienen que ver las dos palabras? Muy sencillo, los adecos se trataban de compañeros, necesitaban un adjetivo que les permitiera identificarse entre ellos y que además se prestara para manipular y usar a quienes si creían en procesos de cambios sociales tricachúos(1). Así pues empezaron los estudiosos de la manipulación a buscar ese adjetivo. Algún cerebro privilegiado encontró la palabra perfecta: Compatriota. Era idónea, pues la mitad de la misma era idéntica a la obsoleta “compañero”, lo cual traía como beneficio que fuese fácilmente reemplazable. Y así pues, la antigua Guanábana se convirtió en la actual Pumarosa. Se verdes por fuera y blancos por dentro, pasamos a rojos por fuera y blancos por dentro.
No valen insultos, ya voy a explicar el porque de la larga introducción. Es también muy sencillo, sino hablaba ese montón de zoquetadas de un pasado oscuro, jamás llegarían hasta aquí y menos aún se darían cuenta de que la luz la cortaron hace mucho y de que jamás la volveremos a ver, porque como decían los compañeros: A mi que no me den, a mi que me pongan donde “haiga”. Además, así puedo hablar mal del gobierno sin meterme en problemas ;-)
(1) Dícese de algo que es cojonudo, vergatario, increíble. Ese es un carro tricachúo. Usado en el estado Zulia, específicamente en la ciudad de Maracaibo.
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martes 30 de junio de 2009
Honduras, estoy contigo
Las dictaduras de derecha en Latinoamérica fueron, durante el siglo pasado, pan nuestro de cada día. Desde las regiones más australes hasta la frontera del "Gendarme de la Democracia", todas nuestras naciones vivieron las amargas y terribles experiencias de gobiernos fascistas empeñados en someter a sus propias gentes bajo los designios de gorilas calados de soles y estrellas. Hasta la madrugada del domingo sólo un pueblo (en la América actual) vivía bajo la opresión de quienes se han perpetuado bajo excusas y circunloquios que no tienen sentido en un mundo donde prela ante quienes ejercen el poder, la opinión y decisión de millones de ciudadanos en todas las naciones del orbe. Hoy, tristemente, Honduras se ha hecho compañera de tribulaciones ante un burdo golpe de estado perpetrado por quienes dicen defender su constitución y sus leyes. Nuevamente tenemos que ser testigos de la barbarie del ser humano en la búsqueda del poder sin que para ello se tomen en cuenta necesidades comunes a los ciudadanos que son fuerza vital de cualquier nación.
Lo ocurrido en Honduras, no es más que un retroceso absurdo y bestial hacia realidades que estaban ya superadas, o que así creíamos. Sin embargo no todo ha terminado, Manuel Zelaya, quien fuera en su momento un furibundo oligarca, un hombre de derechas, cambió de bando y eso le costó muy caro. Pero no es Zelaya quien sufre ahora las consecuencias, es su pueblo, las mujeres y hombres de a pie hondureños quienes deben vérselas con los animales que debieron defender la democracia.
Más de uno dirá que Zelaya violó la constitución hondureña, y hasta donde se, eso no ocurrió, puesto que nunca hubo una propuesta de reelección presidencial (excusa esgrimida por los golpistas y por quienes sugieren que el golpe es legal). Hasta donde se, sólo se realizaría un plesbicito para llamar a un referendo que reformara la constitución vigente. Algo así como: Voy a preguntarte si aceptas que te pregunte si deseas modificar la constitución, ¿puedo? De hecho, el congreso hondureño estuvo metiendo zancadillas y retardos a la aprobación de dicha consulta. ¿A qué se le teme?, ¿al pueblo?, ¿a quienes representan?
He leído muchas páginas y me asombra que en mi querida Venezuela la blogósfera no se pronuncie de manera tajante al respecto, lo ocurrido en Honduras es un golpe de estado y como tal debe ser repudiado sin miramientos. Todo lo demás son excusas y entuertos del fanatismo más estúpido. Sólo los blogueros chavistas, los de izquierda y los de pensamiento libre se han pronunciado, ¿es que acaso los demás no creen en la democracia? ¿Es necesario que el estado esté conformado por gente de derecha para que se exprese lo aberrante que significa ese golpe de estado?
Me entristece pensar que es así, porque eso significaría que estamos atrapados entre dos bandos que jamás podrán dirimir sus divergencias. Eso significaría que la mal llamada creencia en la democracia no es más que una asquerosa lucha de poderes.
En todo caso y para que se escuche entre los miles que apoyamos a Honduras, sólo me queda decir que el golpe de estado es ilegal, que quienes apoyen esa basura no son dignos de llamarse demócratas que más temprano que tarde, ustedes hondureños, serán los partícipes de una lucha que apoya todo aquel que crean en la democracia.
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jueves 18 de junio de 2009
Vivir, es vivir
Siempre es difícil jugar al póker, siempre hay gente que tiene mas suerte o que juega mejor que tu…
Siempre es difícil jugar al Monopolio, siempre hay gente a quien los dados le hacen llegar a la riqueza.
Siempre es difícil jugar al dominó, siempre las piedras pueden beneficiar a tu contrario.
Siempre es difícil jugar a la vida, siempre estas tu, en contra de ti mismo, en contra de lo que deseas o de lo que crees.
Es el juego más difícil, porque nunca hay un ganador. ¿El dinero es tu objetivo? No lo tienes, perdiste… ¿Las mujeres son lo mejor? No digo lo contrario, pero esa no es la vida… ¿Eres el mejor el algo? Se feliz, porque en lo demás eres un menos que nada. ¿Tu casa es más grande y más lujosa que la mía? Yo lo que necesito es dormir. ¿Tus hijos son lo mejor en deportes y en matemáticas? Que triste, porque mis hijos no tienen que demostrarme nada.
La vida es eso, solo vivir, lo demás es adorno.
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domingo 8 de marzo de 2009
Aniversario infernal
Hoy se están cumpliendo tres años desde que decidiera abrir esta página. Han sido tres años de aprendizaje de vida, de instruirme en nuevas y asombrosas herramientas de desarrollo (soy programador), de leer, leer muchísimo, sobre todo el año pasado. Han sido tres años de lecciones emocionantes en lo personal, lo laboral, lo profesional. Viví intensamente cada uno de los días que han pasado desde ese cuatro de marzo del dos mil seis, he amado, me han amado, me he sentido triste y he sido feliz. Hice infinidad de cosas, fui asesor comunitario es alrededor de 60 poblados rurales en mi querida Portuguesa, trabajé junto a cientos de personas de los rincones más alejados de mi tierra para hacerles llegar oportunidades de desarrollo y crecimiento comunitario. Conocí gente especial (¿quién no lo es?), gente de esas que se levantan a las cuatro de la mañana para iniciar el ordeño, gente que es capaz de arriesgar su vida en una espesa selva del piedemonte andino para llevar una ayuda a una mujer con discapacidad. Eso ocurrió en mi mundo real, pero en este mundo, el mundo virtual, conocí gente que escribe. Gente que escribe con una mordacidad y morbo alucinantes sobre política y poesía; gente que decanta su pasión periodística sin ataduras y a veces contradiciéndose; gente que pese a parecer sólo un chiste vulgar son de una profundidad interior que va más allá de lo que nadie pudiera creer; gente que logra meternos en sus historias de la cotidianidad dibujando siempre sonrisas con sus letras; gente que regresó de un exilio virtual para regalarnos nuevamente sus reflexiones (se te extrañó muchísimo); gente que escribe con la pasión de quien es capaz de darlo todo por sus convicciones y creencias; gente de mundos lejanos en lo físico pero muy cercanos en lo humano; gente que suelta sus otros yos y los muestra al mundo para no podamos dejar de reír; gente de los más disimiles orígenes, géneros y filosofías. Gente, como dije antes: maravillosa.
Conocerles y más aún, saber que esta ventana virtual a mi mente les ha permitido conocerme y hacerme partícipe – por lo menos – de sus momentos de ocio me llena de satisfacción. Se que muchos me leen. Más de los que pude imaginar cuando empecé a escribir esta bitácora, hay quienes están prácticamente desde los primeros días. Para ustedes, para quienes vienen de vez en cuando, para los que sólo estuvieron una vez y para aquellos que aún no entran va esta celebración, una celebración que no tendrá cohetes, torta o música, esta será una celebración silenciosa donde sólo mis letras se dejarán escuchar porque mi regalo para ustedes y para mi mismo es la historia que a continuación leerán. Espero les guste… Casi lo olvido: ¡Feliz aniversario mi querido blog, esta vez no me olvidé de ti! :-)
Ser amigo de Lucio tiene, como cualquier relación de amistad, sus aspectos positivos y sus aspectos negativos. No quiero con esto dar a entender que exista alguna dualidad en mi relación con el amo de la obscuridad, nada de eso. Hasta ahora han sido casi veinte años de una sana amistad donde el ángel caído ha sido un gran mentor, un apoyo – casi – incondicional y sobre todo un gran compañero que, pese a su poder casi infinito, es capaz de pedir un consejo cuando lo necesita o llorar sobre mi hombro cuando su padre le reprende o le deja mal parado en alguna de sus andanzas.
Hay quienes me han tildado de pérfido, alejándose de mí. Sin embargo, la hermandad que hasta ahora me ha demostrado Lucio (así le gusta que le llamen, aunque es conocido por muchísimos nombres) bien ha valido la pena. Muchas son las veces que le necesité y sin siquiera avisarle se aparecía de la nada para auxiliarme en momentos de extrema necesidad.
A mi mujer, no le agradaba para nada nuestra amistad, decía que Lucio podía ser una mala influencia para un hombre casado como yo. Sin embargo, él se la ha ganado con muestras de afecto y respeto. Tanto así que fue ella quien le pidió que fuera padrino de nuestra hija menor. Gesto, este, que le sacó lágrimas de ternura al más aterrador de los seres. Le dijo a mi mujer que no se preocupara por nada, que él se encargaría de todo. La fiesta aún es comentada por vecinos y amigos, quienes jamás estuvieron (ni estarán) en un ágape de semejantes dimensiones y excesos. Como regalo para su ahijada, Lucio le entregó a mi mujer un pequeño cilindro de madera de ébano, por un lado era sellado y por el otro tenía una tapa hermosísima de oro macizo con incrustaciones de piedras preciosas. Después de entregarle el cilindro le dijo: —Este es mi regalo para tu hija, mi ahijada. Es un documento notariado que le garantiza su no entrada a mi reino luego de su muerte. Asegúrate de que lo lleve consigo el día que abandone este mundo.
Después de ese día, la reticencia de mi mujer hacia Lucio disminuyó ostensiblemente y siempre que llegaba a casa le obsequiaba con un café recién hecho en una gran taza con poca azúcar, como a él le gustaba.
Otra de las cosas que siempre he compartido con Lucio es su afición a los viajes, siempre en épocas de vacaciones escolares llegaba a la casa cargado de regalos para todos y sin mucha planificación nos llevaba a todos, mi mujer y los tres niños a cualquier parte del mundo que se nos ocurriera. Eran experiencias inolvidables, además en todas partes le conocían y nunca tuvimos que preocuparnos por gastos, el cubría todo. Una vez, la única, quise compartir gastos y se molestó muchísimo, tanto que al día siguiente estábamos de regreso en casa. Tanto Martha, mi mujer, como los niños se molestaron mucho conmigo. Nunca más, después de eso, le importuné con mis necedades económicas.
De esos viajes, uno en particular, fue la experiencia más extraordinaria que jamás he vivido, y es precisamente lo que voy a narrar.
Estaba un fin de semana sólo, Martha y los niños se habían ido a pasar el fin de semana donde mi suegra. Me hallaba preparando el desayuno, era sábado en la mañana, no más de las nueve. Recuerdo que estaba sacando unos huevos revueltos de la sartén cuando sonó el timbre. Vacié rápidamente la sartén en un plato y fue a abrir. Elegantemente vestida, estaba ella, era la mujer más hermosa que jamás hubiera visto. Me saludó con un beso en la mejilla y sin dejarme reaccionar entró a la casa.
—¿Cómo has estado querido? —me dijo con un tono de viejos conocidos y regalándome con una sonrisa que encandilaba, tan brillante era.
—Bi… bien, ¿y tu? —balbuceé algo perturbado. —Pasa por favor, —dije estúpidamente, ya estaba camino a la cocina. Cerré la puerta y caminé tras ella con pasos cortos y mis manos entrelazadas sobre mi estómago.
Al entrar a la cocina, el susto casi me hace desmayar, allí estaba, riendo a carcajadas mi querido amigo Lucio, sentado sobre uno de los taburetes con una taza de café humeante.
—¡No se como lo haces Alejandro!, pero aún después de tantos años sigues cayendo. —Me dijo mientras reía a grandes carcajadas. —Sigues siendo un inocente mi querido amigo.
—Yo… yo… y la mujer, ¿dónde está? —Pregunté como un idiota.
—¡Que!, ¿no me reconociste? —dijo Lucio mientras una gran carcajada llenaba la habitación. —No creo Ale, que no te dieras cuenta de que era yo. — agregó, para luego agregar: —En fin, ya he reído bastante y no vine a eso.
Hice un mohín de enojo, pero fue sólo eso, un mohín. No era la primera vez que Lucio me jugaba una de sus bromas apareciéndose como una mujer o como cualquier otro ser vivo que le ocurriera. Le sonreí y me serví café, luego de tomar un trago de la aromática infusión le pregunté: —Muy bien amigo, nuevamente has jugado con mi sensibilidad, ¿en que puedo serte útil? —le sonreí para que se diera cuenta de que no estaba enojado, aún cuando yo sabía que él sabía que no estaba molesto. —Jamás vienes si no hay un motivo. Dime por favor. —Concluí.
—Pues nada viejo, he venido a invitarte a un viaje…
Le interrumpí bruscamente para aclararle la situación: —Martha y los niños no están, se fueron donde la mamá de Martha, no se si quieran ir con nosotros.
—Tranquilo Alejandro, he venido especialmente para invitarte sólo a ti a este viaje, el cual es muy especial.
—Bueno, no se, no quiero que Martha regrese y no me encuentre en casa, ya sabes como es. No deseo escuchar…
—De eso me encargo yo. —Me interrumpió haciendo un ademán para que callara. Luego agregó: —Este viaje lo pensé sólo para ti mi querido amigo. Quiero que elijas un destino, el que desees, por más descabellado que lo consideres, por más extraño que te parezca. ¿Quieres ir a la Luna, pues allá iremos? ¿Deseas conocer el lugar más profundo de la Tierra? Allá te llevaré. Hoy estamos cumpliendo diecisiete años de conocernos y quiero celebrarlo contigo haciéndote ese regalo. Tú sólo elije y yo me ocupo de lo demás. —Todo esto lo dijo haciendo muchos gestos y ademanes, su rostro expresaba muchas cosas y nada al mismo tiempo. Cuando terminó quedé callado unos instantes, luego pregunté:
—¿Dónde yo desee?
—Como dije antes, tú elijes compadre. —Respondió con una gran sonrisa para luego añadir: —Y para que veas que son buenas mis intenciones y que no voy a jugarte ninguna broma, no trataré de adivinar lo que piensas. Valdría más.
Volví a ensimismarme y pensé, pensé muchísimo a que sitio podría ir en compañía del propio Demonio. Después de algunos minutos Lucio, sin poder ya aguantarse – era siempre muy impaciente – me preguntó: —Bueno, ¿ya te decidiste? No tengo toda la eternidad. —Eso último lo dijo con una sonrisa de picardía. ¿No tenía tiempo? Su tiempo no era medible en parámetros mortales, de eso no podía yo dudar.
—¡Si! —Afirmé con seguridad. —Ya se dónde quiero ir. Ya que me has dicho que puedo ir donde desee, pues quiero ir al infierno. —Concluí con una mueca de arrogancia y raigambre queriéndole decir que no tenía dudas al respecto.
Lucio me miró directo a los ojos y por primera en todos nuestros años de amistad le vi asombrado. —¿Eso es lo que deseas?, ¿estas seguro? —me preguntó algo dubitativo.
—Ni más ni menos amigo, quiero ir al mismísimo averno acompañado por su amo y señor, —le dije con voz más firme aún, para luego concluir: —¿o es que no puedes llevarme allá?
—¡Faltaría más! Te he dicho que te llevaría donde quisieras y así será. Sabes que no siempre cumplo mis promesas, de hecho sabes que siempre engaño y miento, pero tu eres mi único amigo y no puedo negarte nada. ¬—Esto me lo dijo retomando su habitual tono de alegría y camaradería. Luego haciendo un gesto con sus poderosos brazos me dijo: —Si ya estas listo, pues prepárese amigo, próxima parada: el infierno.
Durante un corto instante cerré mis ojos y cuando volví a abrirlos, estaba en una gran estancia, más parecida a un salón de un club de fumadores que a cualquier otra cosa. Debía tener unos cuarenta metros cuadrados calculé. Miré todo apreciando cada detalle. La decoración era sobria, fascinante y muy elegante. Seis lámparas – en ese momento apagadas. Un ventanal de hermosos cristales de una delicada tonalidad azulada adornaba la única pared que no tenía lámparas, entraba a través de los cristales una maravillosa luz que llenaba todo, su calidez llamaba a la meditación. En las demás paredes, entre lámpara y lámpara, adornando el cuarto, cuadros al óleo de grandes artistas. Pude reconocer un Renoir, más allá un Degas, a su lado, un precioso Monet, y otros tres que no supe reconocer, todos impresionistas.
El piso estaba cubierto por una gruesa alfombra oriental que ocupaba casi todo el suelo, era un tejido suave bajo los zapatos y decorado con arabescos y figuras orientales, florerías, animales, árboles todo muy hermoso.
Dos grandes sillones de cuero, estilo victoriano se hallaban junto a una chimenea que chirriaba con un cálido fuego que llenaba de un agradable clima toda la habitación. Justo en medio de estos, sobre una pequeña mesa de madera, descansaban una caja que contenía algunos habanos, dos o tres periódicos y un gran cenicero que parecía ser de marfil o algún otro material parecido.
Estaba encantado, realmente todo era hermosísimo y llenaba de calma mi espíritu. Miré a mi amigo y este me sonrió. Extendió su mano con la palma hacia arriba en dirección de los sillones invitándome.
Nos sentamos ambos. La textura de aquel cuero, su olor y la cercanía del fuego me provocaron una dulce sensación de alegría y tranquilidad. Quedé absorto viendo el fuego, como las llamas desaparecían en la nada, las chispas de madera y el chirrido del material vegetal mientras que era consumido por las llamas. Así estuve no se cuanto tiempo, estaba tan embebido en las sensaciones que disfrutaba que no me di cuenta que tenía a mi lado a una joven. Me sobresalté un poco al darme cuenta de su presencia, pero una delicada sonrisa me tranquilizó. Sin decir palabra extendió su mano hacia mi ofreciéndome, sobre una bandeja que parecía ser de plata, una taza grande de humeante café negro, la cual descansaba sobre un fino plato del mismo material. Tomé el plato y la taza y le agradecí a la muchacha con una sonrisa. Esta se retiró de inmediato, no sin antes hacer el mismo ofrecimiento a mi anfitrión. En el otro sillón Lucio me observaba sonriente. Probé el café y pude disfrutar del mejor elixir de cafeto que jamás he probado. Su sabor era exquisito, su aroma deliciosa, me dejé llevar por la sensación de plácido bienestar que la infusión me provocó y luego de un segundo sorbo, aún extasiado por el placer que sentía le dije a mi amigo: —No dudo de quien eres Lucio, jamás lo he hecho. Y se que cuando me prometes algo eres incapaz de engañarme. Sin embargo, todo esto es demasiado bueno, no se ni siquiera como describir lo que siento. ¿En realidad es este el infierno?
Una gran carcajada se escuchó en el salón. Lucio reía como un niño, tanto así que sus grandes ojos negros se llenaron de lágrimas. Tuvo que colocar su taza de café sobre la mesita para que esta no se le derramara y poder reír a mandíbula batiente. Yo quedé perplejo, el me miró y su risa se hizo más intensa y descarnada. Sus manos empezaron a sostenerle el vientre y las lágrimas se hicieron una corriente sobre su rostro. Yo sólo me quedé sin hacer nada, no entendía que ocurría.
Cuando se tranquilizó, aún entre risas y con algo de tos, limpiándose el rostro Lucio me habló: —Amigo, amigo, amigo, ¿qué voy a hacer contigo? No lo entiendes aún, eso es evidente. Disculpa, eso si, mis risas. No son de burla, es que tu perplejidad me causa gracia. —Las risas volvieron, no tan enérgicas como antes. Otra vez tuve que esperar. Cuando por fin se calmó del todo concluyó: —¡Claro que estas en el infierno, estas en el mismísimo tártaro! De eso no te quepa la menor duda. Para aclararte un poco las cosas te diré que esta habitación es mi lugar de aislamiento. Aquí es donde vengo para leer, para fumar, para no pensar, aquí es donde recibo a mi Padre cuando necesito conversar con él. Aquí es donde se han decidido muchas de las más grandes cosas que le han ocurrido a la humanidad y a otras razas en otras partes del universo.
Al concluir esta última frase se me quedó viendo como escrutando. Quería saber si había logrado entender. Por toda respuesta sólo fijé mis ojos sobre los suyos sin ningún tipo de dudas. Una nueva sonrisa, esta vez de aprobación se dibujó en aquel rostro de facciones perfecta. Se puso de pie y colocando su mano sobre mi hombro me dijo:
—Alejandro, sólo quería que tuvieras la oportunidad de conocer mi lugar favorito de todo el universo. Mi intención fue entregarte un pedazo, mínimo, de lo que soy, de lo que es mi mundo. Pero como se que la curiosidad te mata, y mi palabra es ley en este mundo, empecemos de una vez a realizar este recorrido.
Me levanté con un gesto de aprobación mientras dejaba sobre la pequeña mesa la taza de café aún sin terminar. La sonrisa desapareció de su rostro y una expresión, sin ningún tipo de sentimiento o emoción se plantó en su cara. Con tono casi paternal me dijo: —Debo advertirte, ese es mi deber, que todo lo que verás no es más que una representación humanizada de lo que realmente es el inframundo. Tu mente, no por incapacidad sino por su propia esencia terrenal sería incapaz de entender todo lo que vería si te presento el Gehena tal y como es. Mi reino es materia, antimateria, todo y nada a la vez. No me pidas empero, que te muestre su verdadero rostro puesto que todo lo horrible, toda la maldad del universo está concentrada en él. Simplemente caerías fulminado en el acto y tu ser físico se desintegraría junto a tu ser espiritual, tu alma, si así lo prefieres, se volatizaría en una nada absoluta. Por último quiero prevenirte que pese a todo lo que has escuchado, visto o leído sobre el Hades no es siquiera cercano a la realidad. Los tormentos creados por tu especie – esa última frase me hizo sentir un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo haciéndome temblar – no se acercan siquiera a las cosas terribles que hacemos con aquellos que tienen la desgracia de terminar su recorrido por el universo en mi lar.
Al terminar aquella advertencia volvió la sonrisa a su rostro y terminó todo con una frase tan sencilla y cercana como sólo él podía serlo: —Así que… ¿estas listo compadre? ¿Pese a mis palabras aún deseas conocer el Mictlán?
Una pequeña duda, más cercana al temor inundó mi ser en ese momento. ¿Estaba yo realmente preparado para conocer aquel mundo de perdición, tormentos y almas en pena? Miré a mi amigo y sin pensarlo más asentí.
—¡No podría estar más listo compadre! Además tengo al mejor guía y protector para conducirme en este extraño paseo.´
—¡Muy bien! No esperaba menos de ti mi amigo. Sólo quiero hacerte una acotación. No soy ni de cerca el mejor guía o protector. Sólo soy tu amigo. Ese a quien mencionas es mi padre, no lo olvides jamás. —Dijo esto mientras tendía su mano de la misma manera en que lo hiciera hacía unos pocos minutos. La tomé con gran fuerza, no podía negarlo, tenía miedo. Lucio me miró risueño y con su otra mano me hizo seña de que cerrara los ojos.
Cuando volví a abrirlos estábamos en el centro de lo que parecía ser una gigantesca plaza, algo parecido a la Plaza de San Pedro en el Vaticano, era una gran explanada semicircular. Calculé que debía tener unos quinientos metros de radio, tan distantes se veían las edificaciones que nos rodeaban. Guiándome por mi propia sombra pude observar hacia el norte una gran edificación de gran frente, justo donde el semicírculo se cortaba trazando una gran recta. El edificio tenía una arquitectura barroca – o eso me pareció – se asemejaba mucho en su estilo y forma a la Lubyanca, la gran diferencia era su descomunal tamaño. Dije antes que la plaza podría tener un radio de quinientos metros, pues el edificio debía tener la misma extensión de lado. De fondo no podía calcularlo desde donde estábamos puesto que la distancia me impedía visualizar sus paredes laterales de manera de hacerme una imagen. En el centro se alzaba una gran bóveda que imitaba a la del Congreso de los Estados Unidos. Sin decir palabras Lucio empezó a caminar en dirección al gran edificio. Instintivamente le seguí curioso.
Algo que me impresionó fue la soledad. Aquella extraordinaria plaza se hallaba completamente sola, no había personas, no había nada excepto aquel edificio en la distancia. El resto de todo aquel espacio se hallaba completamente vacío. Aún cuando todo estaba iluminado, no era luz solar lo que brillaba en el cielo – ¿Podía llamarle cielo a eso que nos cubría? – un resplandor extraño de una tonalidad que no podía definir brillaba sobre nosotros. Me di cuenta entonces de que aquel sentido de orientación cardinal que antes me hiciera ubicar era sólo una ilusión de mi mente para darle sentido a lo que percibían mis sentidos. El clima era extraño, no se sentía calidez o frío, tampoco había brisa, hasta el aire era extraño. Aunque mi pecho subía y bajaba debido al reflejo de la respiración, estaba seguro de que no estaba aspirando aire o algo que se le pareciese.
En aquel cielo tampoco habían nubes y
Era impresionante toda esa arquitectura. Sus proporciones eran descomunales y mientras más nos acercábamos la sensación de pequeñez que me arropó se hacía más y más grande en la misma medida en que el edificio cerraba los espacios de mi horizonte. Pude notar, cuando estábamos a mitad de camino que miles de ventanas muy elevadas y cercanas las unas de las otras eran el único adorno de aquel monstruoso edificio. Un enorme portón, al principio se veía sólo una extraña grieta en la pared empezó a tomar forma. Debía tener una altura de por lo menos setenta u ochenta metros. Tan alto era. Su amplitud era de alrededor de unos cincuenta metros – eso calculé mentalmente. Se encontraba abierto de par en par. Cuando ya nos encontrábamos a unos ciento y tantos metros pude apreciar algo del interior del edificio. Seguimos caminando hasta llegar a la boca de aquel coloso de concreto y cemento. Unas escalinatas rectas estilo romano eran lo único que nos separaban de ingresar al edificio. Desde donde estábamos mi vista no lograba percibir las esquinas de la edificación, aquella construcción era inconmensurablemente grande, ni siquiera podía ver donde terminaba el último piso, sólo cientos de ventanas a un lado y otro del portón me daban referencia del tamaño, por cierto que aquellos enormes ventanales debían medir por lo menos diez metros de alto por unos cinco o seis de ancho. La sensación de menudencia se hizo aún más latente y mi corazón se sintió sobrecogido. En ese momento supe que quienes entraban ahí jamás saldrían. Sólo mi acompañante garantizaba mi vida y mi retorno. Lucio se detuvo justo en el primer escalón y me dijo: —Compadre, hemos llegado, he aquí lo que deseabas ver. ¿Continuamos? — Dijo invitándome a seguirlo.
Asentí y de inmediato empezamos a subir la gran escalinata. El gran portón era ahora una horrible mueca negra, tan negra que no podía distinguirse de que material estaba hecho. No se veían clavos remaches. Subimos los escalones y cuando estuvimos frente la gran puerta esta se abrió sin que pudiera apreciar algún dispositivo mecánico de ningún tipo. Una vez abierto el gran portón, frente a nosotros al fondo de un salón, que no rompía en lo absoluto con las proporciones ciclópeas de todo lo que observaba, se hallaba una especie de mesa semicircular en esta se hallaban dos personas pero debido a la distancia no podía distinguir su género u otros detalles. Nos acercamos y nuestros pasos retumbaban en toda la monumental estancia. En el techo – cuyo tope no alcanzaba a divisar – colgaba una lámpara que parecía una rejilla de cocina gigante. Cientos de faros de una luz blanca sin brillo se apiñaban en aquel extraño objeto que colgaba sobre nuestras cabezas. Mientras nos acercábamos pude darme cuenta de que el supuesto mesón no era otra cosa que un mueble de recepción como el que hay en muchos hoteles lujosos, sus bases y paredes eran de mármol un hermoso mármol de tonalidades grisáceas y rosas con algunos remaches que parecían ser de bronce envejecido. Ese detalle en particular me pareció muy elegante.
Detrás del mostrador, dos jóvenes muy hermosas, en realidad eran las mujeres más bellas que jamás viera, se hallaban manipulando algunos papeles. Ambas debían estar en los veintes, una, la de la izquierda poseía una cabellera negra, tan negra como el portón que atravesáramos minutos antes, su rostro era pálido, casi traslúcido pero de unas facciones perfectas, labios prietos, nariz respingada, pestañas largas y brillantes. Su compañera no le perdía el paso, en realidad eran bastante parecidas la una a la otra, sólo que la segunda lucía una cabellera roja, tan roja que cuando algunos haces de luz chocaban con esa maravillosa melena, un reflejo sangriento lastimaba la vista, así de roja era. Sin mirarnos saludaron sobrias y distantes. Respondimos al saludo de manera afable, Lucio me tomó del brazo y me guiñó un ojo de modo muy pícaro. Hizo un corto ademán con su otra mano y al instante sonó un aparato justo detrás del mostrador. La chica de melena negra respondió el aparato, dijo una corta frase en un tono tan bajo que se me hizo inaudible, colgó el auricular y tomando la mano de su compañera levantó la vista. Sus ojos tenían una mirada de terror y su pálida piel se hizo de un tono que la hizo verse como un cadáver. Balbuceó algo pero no pude entenderla. Lucio con una encantadora sonrisa en sus labios le hizo una seña de que callara. Luego sólo se dio media vuelta y sin decir nada más me tomó de la mano. En un abrir un cerrar de ojos estábamos en otro lugar. No lo sabía en ese momento, pero acababa de estar en el vestíbulo que lleva hacia las millones mazmorras y calabozos que son el infierno. Y ahora me encontraba justamente donde mi infantil deseo me había llevado. [Continuará...]
Se me ocurrió, como parte de este aniversario la publicación de un libro digital un libro que sería autoría de quienes deseen involucrarse, pensé en una recopilación de cuentos. No importaría el estilo, pensé hasta en un título: “Un Librog de Cuentos Virtuales”. No se, sólo es una idea. Quienes quieran participar, háganmelo saber. Si veo que hay acogida para la idea, pues me dedicaría a plantear un proyecto más formal al respecto. Saludos para todas y todos. Por cierto, en este sentido preferiría que se comunicaran conmigo directamente a mi correo-e. Este pueden encontrarlo en mi perfil.
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jueves 22 de enero de 2009
Una, dos... ¡No!, mejor tres preguntas
Cuando sólo faltan sólo 25 días para el referéndum que decidirá si hay o no postulación indefinida, se me ocurre poner dos preguntas sobre el tapete en cuanto a que oficialismo y oposición se comportan risiblemente de manera tan parecida que no se distingue el uno de la otra.
Hago las dos preguntas a efectos de que – dependiendo de su bando – no se sienta menospreciado o como se dice ahora: discriminado. Bueno, sin más preámbulos, he ahí las dos preguntas.
Por cierto y ya haciendo nota aparte respecto a las susodichas preguntas, me pongo a pensar un poco y sólo veo dos bandos en pugna que se escupen, ofenden, agreden y atacan sin misericordia. Es triste verles a todos (incluyendo a mis amigos y a mi propia sangre) ofendiendo a familiares, amigos y conocidos por el sólo hecho de no compartir ideas.
Maldigo la hora en que este país se dividió en dos mitades, maldigo a todos aquellos que coadyuvaron en tal fractura y maldigo a los medios de comunicación (todos por igual) porque son parte de esta basura y de este mierdero donde ahora vivimos.
NOTA 1: No se, son dos dudas que se me presentaron y ahí se las dejo. Por cierto, si lo desean a la derecha en la barra del blog, hay una encuesta con las dos preguntas y una tercera opción a ver que tal se nos dan las estadísticas. Esta encuesta finalizará el 31 de enero a las 00:00 horas (12 de la medianoche).
NOTA 2: No acostumbro a escribir vulgaridades en el blog, sin embargo tanta porquería y esta bendita campaña electoral infinita ya me tienen la piedra fuera. Disculpa a quienes haya ofendido y a quienes no, pues no importa.
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sábado 3 de enero de 2009
Año nuevo 2009
El 31 de diciembre del difunto 2008 empecé a escribir lo que sería un doble post. El último del año pasado y el primero de éste que apenas está iniciándose, sin embargo nada ha salido de mi inmensa testa. Escribí primero un cuento que me pareció demasiado estúpido, aún cuando fuese escrito por mí. Luego decidí hacer un listado de mis metas de año nuevo pero quedó tan vacío como la cabeza de Bush.
Lo cierto es que ahora escribo impelido por mi necesidad de expresar este enredo mental más que por el deseo de narrar alguna historia.
Compré una nueva portátil y hasta ahora el único fastidio ha sido que no he podido conseguir los drivers para XP y debo soportar el asqueroso y patético Vista. A través de Mercadolibre le compré un PS a mi hijo y a estas alturas del partido aún no llega a mi casa el bendito aparato. Luego les daré la información del vendedor, por ahora prefiero mantenerlo bajo cuerda no vaya a ser que el perol ese no llegue.
Pasé con mis chamos dos semanas después de varios meses sin vernos. Están bellos mis hijos, bellos e inteligentes como su padre (ojo, no me refiero a mi, yo sólo soy medianamente bello). Disfrutamos unos cuantos buenos ratos durante todos esos días. Eso me llenó de felicidad y aún me siento así :-)
Este año no llamé a nadie, no felicité a nadie y de hecho pasé el 31 sólo en mi casa. Mi antiguo teléfono se dañó y perdí los números de muchísima gente (quien desee ser agregado nuevamente, favor enviarme un e-milio con la información). Me disculpo con Oswaldo, Cereza, Waricha, Croncho y César, Naky y otros a quienes llevo dos años llamándolos en diciembre y especialmente con More Baker, de quien si tengo el teléfono pero que mi apatía de anno mortis no me dejó llamar. Puse un vino que a enfriarse para hacer un brindis a las 12 y resultó que dos minutos antes, justo cuando me preparaba a gritar ¡salud! Por el nuevo año, resultó que mi vino se había congelado. No me quejo, en realidad me causa gracia. Es la segunda vez que recibo un año en soledad y me está resultando tranquilizador y agradable. Sólo un sobresalto y es que uno de esos malditos cohetes que ahora lanzan en todas partes calló en el patio de mi vecino y prendió fuego a una hojarasca pudiendo haber terminado en tragedia sino es porque me percaté, llamando a los bomberos de inmediato. Luego de eso, todo fue tranquilidad, estuve escuchando “Obras Cumbres” de Charly García, un doble compacto que me trajo en niño Jesús de manos de mi prima Estefanía. Repito, no me puedo quejar, me gustó este recibimiento de año nuevo.
Luego de eso, el primero, a eso de las dos de la tarde, llegaron dos amigos y nos tomamos unas cervezas “para que el año nuevo sepa lo que le espera”, según palabras de Eduardo.
En resumen, el final del 2008 fue agradable y lleno de bastante alegría para este servidor.
No así los inicios del año nuevo. De la mano con este nuevo año se nos vinieron algunas cosas que me hacen despreciar al ser humano. En muchísimos blogs se ha escrito sobre lo que ha estado ocurriendo con la masacre que Israel está cometiendo en Gaza, nuevamente los amos del mundo usan una excusa pueril para probar sus nuevas armas (¿Qué otra cosa creen que están haciendo?). Usando como conejillos de indias a miles de personas desarmadas. ¡Acabaremos con el terrorismo! Esos asesinos que usan sus cuerpos para atacar nuestros tanques y misiles. Esos bastardos que usan a sus niños, mujeres y ancianos para destruir al glorioso estado de Israel.
No dejaremos piedra sobre piedra hasta tanto no destruyamos a los terroristas que han convertido al pueblo de Golda Meir (algo así como la Tatcher de Israel), la de Simon Peres, la de Ben-Gurión, de Isaac Rabin, Sharón y otros más).
No puede ser que los atacantes sean los palestinos, eso sólo se podría ver en un mundo distópico, ¿es que vivimos en el Brazil de Terry Gilliam? Cada vez tengo menos dudas al respecto.
Por otra parte, no quiero ser pesimista desde principios de año, Georgie se nos va, por fin el mayor criminal de la historia humana deja la Casa Blanca y espero que sea para siempre y que se muera con una diarrea de mojones duros. Si quieren celebrarlo, visiten esta página.
En Cuba gente con Yoani Sánchez se ha convertido en ícono de millones con sus escritos desde una clandestinidad pública y notoria. Es la nueva vedette de quienes creen que en Cuba sólo hay cubanos que quieren irse a Miami (quienes por cierto denigran de esa maravillosa mujer). Desde aquí llegue a ella mi abrazo fraterno y solidario.
Mientras tanto, aquí en Venezuela ya empezamos con la nueva campaña electoral, no nos bastaron un montón de meses de la basura más recalcitrante, ahora nos empatamos en una de SI/NO. Esto es de locos. No puede ser que con una economía a punto de caer en picada debido a nuestra dependencia petrolera estemos pendientes si vamos a modificar o no la constitución. Por un lado están quienes dicen que el Presidente está loco y desesperado y por el otro lado están quienes dicen que esta va a ser la pega pela.
Quisiera que fuera otra vez 31, así estaría sólo y tomándome un vino congelado sonriendo por mi olvido.
Quisiera no tener que caer en clichés, pero, ¿hay alguna frase que pueda sustituir a la “feliz año nuevo”? No, no existe o por lo menos no soy el más pródigo de los autores como para ingeniar algo mejor. ¡Feliz años amigas y amigos! ¡Feliz año para quienes me leen y quienes no! ¡Feliz a todas y todos!
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lunes 1 de diciembre de 2008
¡No me quiero afeitar!
Viendo las actualizaciones de mis feeds de Bloglines, me encontré con un post del amigo Jorge Gómez Jiménez (JorgeLetralia), quien a su vez hace referencia a un post escrito por el señor Johnathan Nightingale, quien sugiere a quienes poseemos una gran pelambre en el rostro (hombres o mujeres) y a quienes no la poseen (el caballero no es excluyente en lo absoluto) que nos unamos a la iniciativa de "No Afeitarse En Diciembre - NAED" o "No Shaving In December - NSID" (por sus siglas en inglés). Seguramente a muchos y muchas esto les parecerá una tontería, pero no soy de esa opinión, cuando millones nos vemos sometidos a la tortura de las afeitadoras y los costos que rasurarse implica, cuando la sociedad nos desprecia por no parecer muñequitos de torta, cuando todos dicen que nos vemos como cavernícolas, cuando tristes y acongojados lloramos nuestras desgracias en la soledad de nuestra habitación - eso último no tiene nada que ver con el post, pero suena dramático -, es entonces hora de decirle a la sociedad: ¡No más! ¡Ya basta de hojillas, espuma, cortadas, irritación y lociones!.
Se que mi hija, mis hermanas y amigas denigrarán de mi, se también que mis tíos, mis amigos y panas se burlarán y me fastidiarán, pero por lo menos durante este mes de diciembre llevaré con orgullo mi barba, no me afeitaré y disfrutaré de las garrapatas, las pulgas, los pegostes de comida y el olor a cerveza que mi melena facial me regala cuando la llevo larga y sedosa.
NOTA 1 DE LA REDACCIÓN: No nos hacemos responsables por los disparates de nuestro principal escritor. El y su barba no son bien vistos por esta redacción y en modo alguno nos hacemos solidarios con sus estupideces.
NOTA 2 DE LA REDACCIÓN: Se suponía que el loco antes mencionado escribiría sobre lo ocurrido el 23N, pero por alguna razón no le dio la gana de hacerlo. Ante cualquier duda, no lo pelen, escríbanle, moléstenlo.
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martes 18 de noviembre de 2008
Homo electorensis
Faltan sólo cinco días para que se realicen las Elecciones Regionales 2008 en Venezuela. Un proceso, por cierto, bien sui generis por la manera en que las diferentes tendencias políticas han enfocado sus campañas. Por un lado se ve a una oposición disgregada en su mayoría luchando para vencer al maestro de maestros (en cuanto a hacer política). El problema es que el caballero en cuestión NO es candidato a cargo alguno. De hecho me causa gracia ver esa guerra absurda, sin embargo, cada quien tiene su propia manera de matar los piojos.
Del otro lado de la acera, se ve a un gigantesco coloso quien debido a su poder va rompiendo reglamentos, insultando sin medida sin recibir siquiera una mala mirada de quienes ejercen el poder electoral. Al mismo tiempo hace que sus seguidores (y los contrarios) se extremen más en sus posiciones llegando por momentos a estar a punto de enfrentarse físicamente los unos a los otros, son patriotas contra pitiyankis (Dios, esto si me causa risa). Si, es en definitiva un hombre que sabe como jugar con la gente.
Luego de observar esos dos extremos, tenemos a quienes se sienten de alguno u otro modo atraídos por alguna o ambas tendencias. Sin embargo extrañamente en un país teñido por el fanatismo, estas personas mantienen una cierta independencia de pensamiento y opinión. Creen que hay cosas buenas en cada uno de los bandos en pugna y consideran que lo ideal sería conservar lo mejor de ambos mundos – ilusos –. Son, en su mayoría personas que decidieron no ver VTV (canal de televisión del estado), Tampoco ven RCTV o Globovisión (canales de televisión privados). Esto les permite mantener su cerebro libre de excrementos mediáticos y por ende en vez de estar pensando deyecciones, logran concertar ideas que podrían ayudar al crecimiento del país.
Volviendo a los extremistas, hay un bando que ruega porque los precios del petróleo bajen para ver como el emperador cae cual piedra en un pozo profundo. Por su parte, los adalides de la revolución sueñan con la posibilidad de recrear las purgas de Stalin finales de los 30, allá en la mítica URSS – suspiro rojito –.
Lo cierto es que este fin de semana esos dos grandes poderes se estarán enfrentando en una contienda que han ganado (en mayor medida los unos que los otros), pero admitiendo ambos que es la única manera de ser de una democracia como la que vivimos en la pequeña Venecia. Habrá la oportunidad de elegir a quien consideremos el menos malo y a quien le creamos la sarta de mentiras que normalmente nos dicen durante las millonarias campañas. Este domingo podremos, si lo deseamos, castigar a quienes lo hicieron mal o premiarles por sus excelentes gestiones. También podremos dejarnos arrastrar por la obligación de ser disciplinados como militares – que no somos – y darle nuestro voto a quien el generalísimo ordene o tal vez dejarnos llevar por la vorágine de llanto que nos dice que la única manera de recuperar nuestra libertad arrebatada es golpeando con nuestro voto a quienes mencioné antes. Por último, tendremos la posibilidad de elegir como seres pensantes a quien consideremos la mejor opción sin prestar atención a los idiotas que pretenden dirigir nuestros destinos, cada uno a su manera, pero eso si, pensando sólo en ellos mismos.
¡Casi lo olvido! Hay una cuarta opción, la de no ejercer el sufragio, pero bueno, esa se la dejo a quienes no creen en el país ni en sus instituciones ni en nada, esa última opción se la dejo a los ateos electorales.
Si quieren leer algunos otros buenos posts sobre las Elecciones Regionales 2008, sólo pasen por alguno de los siguientes enlaces:
PD: Mis historias continuarán pronto, es cuestión de trabajo lo que me imposibilita escribir.
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domingo 19 de octubre de 2008
Meme literario
Blogueando sin rumbo fijo, me encontré (en La vida no trae instrucciones) con este meme sin poder resistirme hice lo que Marianne, la autora, lo hurté y los resultados están más abajo. Quien desee puede hacerlo y si me regala un backlink, mejor todavía. :-)
1 ¿Cuál es la obra que más veces has leído?
Cien años de soledad, la he leído no menos de 6 veces. Ya se ha convertido en una tradición personal, cada dos o tres años me tomo unos cuantos días y la releo con fruición. De hecho no sólo la leo, el libro lo conservo en diferentes ediciones. Una de Oveja Negra fue la primera que leí y la última es la Edición del 40 Aniversario de la primera publicación de la obra maestra de García Márquez.
2. ¿Cuál ha sido el último libro que has dejado a medias?
La isla al mediodía y otros relatos de Julio Cortázar. No se donde puse el libro y me quedé con las ganas de terminarlo.
3. ¿Qué te suele llevar a preferir una lectura en vez de otra?
Suelo preferir la novela, el cuento y el relato corto. Me gustan muchísimo los autores latinoamericanos y suelo leer de un sopetón todo el libro si me gusta o sólo lo deshecho si en los primeros párrafos se me hace aburrido.
4. ¿Recomiendas libros con frecuencia? ¿Qué libros recomiendas más?
Muy poco, mi círculo de amistades no suelen leer. Lamentablemente la gente que conozco a quienes les gusta la lectura están a cientos de kilómetros como mínimo.
5. ¿Cuál fue el último libro de poemas que leíste?
Jamás he leído un libro de poemas, tuve en mis manos durante muchos años una recopilación de poesía hispanoamericana hecha por Ernesto Luis Rodríguez, sucede que no soy muy dado a la poesía, la métrica, los versos y todas esas imágenes sublimadas al máximo no me atraen mucho que se diga.
6. ¿Cuál es tu momento preferido del día para leer?
No tengo una hora del día para leer, simplemente me provoca leer y lo hago.
7. ¿Recuerdas el primer libro “serio” o adulto que leíste?
No lo recuerdo, siempre he sido un adicto a la lectura. Aprendí a leer gracias a mi madre mucho antes de entrar a la escuela. Llegué inclusive a robarla para poder comprar libros. Pero decir cual libro fue mi primer libro “serio”… No, definitivamente no lo recuerdo.
8. ¿Te gusta ir al teatro? ¿Y leer teatro?
Me encanta el teatro, de hecho tengo una hermana que estudia teatro en Mérida y otra que va por el mismo camino. Me reúno y soy amigo de actores, luminotécnicos y sonidistas. Por cierto, en los próximos días estará dando inicio el Festival de Teatro de Occidente, un festival internacional que se lleva a cabo en mi ciudad, Guanare. Éste llega a su XXV edición siempre organizado por el sempiterno Federico Collado. Hoy por hoy es el festival más importante del país. ¿Qué si me gusta el teatro? :-) Sobre la lectura de teatro, he leído La cantante calva de Ionesco, Romeo y Julieta y Othelo, estas últimas de Shakspeare.
9. ¿Lees con frecuencia libros que no sean literatura (filosofía, divulgación, biografías, guías de viaje, cómics...)?
Sólo libros sobre programación de sistemas, bases de datos, Web, HTML, en fin, literatura técnica enfocada a mi área de trabajo que es el desarrollo de aplicaciones tanto de escritorio como Web.
10. ¿Prefieres comprar los libros o aprovecharte de las bibliotecas? ¿Te gusta curiosear en los mercadillos de libros (Feria del libro, libreros antiguos y de viejo...)?
Cuando vivía en Caracas aprovechaba cuanto vendedor me encontrara y sobre todos esos “huecos” donde se consiguen libros usados. Para aquel tiempo leía mucha ciencia ficción (Asimov, era mi favorito). Hoy tengo la dicha de ser el único heredero de la biblioteca de mi abuelo, no porque me la haya dejado a su muerte sino porque en la familia nadie está interesado en la lectura. Son alrededor de dos mil quinientos a tres mil libros de todos los tipos tamaños y colores :-)
11. Cuando acabas un libro, ¿cuánto tardas en empezar otro? ¿Lees puntualmente o siempre tienes un libro entre manos?
Puedo estar leyendo varios libros al mismo tiempo, siempre estoy leyendo algo, una novela un compendio de cuentos, no puedo dejar de hacerlo. A veces mi trabajo no me permite dedicarle más tiempo a la lectura (más por cansancio que por tiempo), pero como digo, siempre estoy leyendo algo.
12. ¿Has escrito alguna vez algo que consideres literatura? ¿De hacerlo, tendrías algún género al que te inclinases más?
Algunos de los cuentos publicados en este blog están siendo evaluados por gente que piensa que podría hacerse un compendio y publicarlos. Así que si, si creo que algo de lo que hago es literatura y como dice el propio encabezado del blog, me considero un pichón de escritor (valga la falta de modestia). En cuando al género, me gusta el cuento y la novela.
13. ¿Qué libro deseas leer y jamás lo has hecho?
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Cervantes es un libro de cuyo nombre no quiero acordarme, jamás lo he leído y es para mi motivo de tristeza. ¿Cómo no leer si no la más importante una de las más grandes obras de la literatura universal?
PD: La última pregunta fue agregada por mí.
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